Las chicas se van de marcha, 2a parte (Milo x Hyoga)

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Las chicas se van de marcha, 2a parte (Milo x Hyoga)

Mensaje  spicadevirgo66 el Mar Abr 14, 2009 8:20 am

Contiene escenas de lemon no recomendadas para menores de edad.

Capítulo 1.

Marin y sus amigas no habían conseguido ser las mejores postoras en ninguna de las subastas puesto que ninguna de ellas llevaba suficiente dinero encima. Ni aunque hubieran puesto junto todo lo que llevaban lo hubieran logrado porque particularmente con el último chico las pujas fueron altísimas. De todos modos, lo pasaron de muerte y también habían observado muy divertidas cuánto dinero se había llegado a recaudar, en especial Hagen, el chico del strip-tease espontáneo que recaudó más que los otros cuatro puestos juntos.

Una vez terminado este pequeño interludio entre una actuación y otra Milo anunció al artista-sorpresa de la noche, un ilusionista guapísimo de ojos verdes como esmeraldas y cabellos largos lilas al que se conocía como Mistyc Mu.
Para iniciar su número Mu pidió que ocho voluntarias acudieran al escenario. Aunque algunas de las mujeres allí presentes se habían puesto bien a tono con la bebida, al menos en un principio nadie parecía tener el coraje suficiente de salir a escena delante de sus amistades, Milo las instigaba.
-!Venga, chicas o sino elegiré yo!.... (barriendo con la mirada todo el local).

En el grupito de Marin se chinchaban las unas a las otras hasta que finalmente June y Fler se presentaron como voluntarias junto con otras cuatro mujeres y más aún que se animaron al verlas subir e intentaban subir a la tarima. Algunas de ellas eran jovencísimas (el club permitía la entrada a personas de como mínimo 16 años siempre y cuando vinieran acompañadas de una persona adulta y no consumieran alcohol).
Milo advirtió que para este número se presentaran solamente aquellas que fueran mayores de edad (18 años mínimo) y tal como era su costumbre, también preguntó a las que quedaban en el escenario si alguna estaba embarazada o sufría ataques epilépticos. Otra más tuvo que retirarse puesto que se hallaba en el cuarto mes de gestación y tras unos minutos Mu y Milo eligieron a las ocho voluntarias que les ayudarían con la actuación.

Esta parte del espectáculo causó gran hilaridad tanto entre los participantes como los espectadores incluyendo a los strippers que estaban en otra habitación con Aioros, quien aún seguía atendiendo al tobillo de Shiryu, Camus que estaba en la sala y Hyoga a su lado, también observaban junto con el público femenino.
Para comenzar Mu les dijo que se relajaran, dejaran la mente en blanco y sobretodo que no se resistieran porque no les haría hacer nada que las pusiera en peligro. Mu se fue acercando a las chicas una por una, reposando suavemente su mano sobre sus cabezas al tiempo que les decía:
-Relájate -nada más tocarlas cada una hincaba la cabeza con la barbilla tocando el cuello como si se hubieran desplomado- cuando cuente hasta tres y chasquee mis dedos obedecerás mis instrucciones.

Tras contar y chasquear los dedos.
-Chicas, estáis en una habitación viendo un programa de televisión que os gusta mucho. (A tres de ellas) Vosotras estáis viendo un programa muy divertido (las chicas se estaban partiendo de risa nada más que Mu dijo aquellas palabras). A otras dos les dijo: vosotras veis uno muy triste; !dicho y hecho!, las chicas se pusieron a llorar como un par de Magdalenas "viendo" el programa.
Por último, a las tres que quedaban y en este grupito estaban las dos amigas de Marin, la cual junto con las otras dos amigas se estaba partiendo de risa en anticipación al trabajito que el hipnotizador les daría.
-Mmmmmmm, esta tarea va a ser algo más difícil -repuso el chico que parecía pensativo aunque de sopetón una gran sonrisa le iluminó el rostro - !ya lo tengo!, (a las chicas) vuestra televisión no recibe ninguna señal y la estáis intentando ajustar...

No creo que haga falta decir nada más, las chicas se levantaban de su silla "dando golpes" a la televisión para que funcionara, "ajustando la antena" y poniendo cara de enfado al no poder ver su programa favorito cuya señal estaba llena de interferencias y que no hubiera manera de conseguir una imagen limpia.
Gracias a la reacción del público y para mantener su atención Mu incrementaba el número de tonterías que les hacía hacer en aquel trance, aunque poco a poco algunas de ellas fueron despertando y Milo las ayudaba a que regresaran a su grupo de amigas entre el público, quienes tomaban fotos y hacían mini-vídeos con sus cámaras y teléfonos móviles. June y Fler aún estaban en el escenario con otras cuatro mujeres.

-Jamás hubiera creído que éstas dos, en particular June, salieran hacer algo así. -decía Marin mientras filmaba con su móvil.
-(Shaina) Yo no habría tenido el valor de hacerlo.
-(Saori) Yo tampoco.
-¿Os imagináis la cara que pondría Albiore si viera el vídeo que he hecho de June? -soltó la pelirroja.
-(Las otras) ¿No serás capaz de mostrárselo?
-!Claro que no, tías!, ya sabéis lo celoso que es, pero sí que podemos divertirnos de lo lindo tomando el pelo a June.
-!Eso sí!, !ja, ja, ja, ja! - se reían las otras dos.

Las tareas de Mu se volvían más atrevidas, hizo tumbarse en el suelo a una de las chicas y a otra le dijo que se arrodillara delante de ella. Muy seriamente pidió al público que no se les ocurriera intervenir puesto que el despertar súbitamente a una persona en un trance hipnótico podría tener consecuencias muy graves. A la chica que estaba arrodillada le dijo que se imaginara que la chica del suelo era un delicioso pastel de chocolate y que tenía mucha hambre.
Mientras que la chica obedecía las instrucciones del hipnotizador, Milo volvió a recordarles que nadie interviniera. Mu dirigía los movimientos de la muchacha y sus sugerencias de cada vez se volvían más atrevidas aunque siempre la paraba a tiempo antes de que hiciera algo verdaderamente embarazoso.
El ambiente entre la audiencia rayaba entre lo fascinado y lo horrorizado. La mayoría de las mujeres allí presentes parecían aliviadas de no haber salido a escena y verse inmortalizadas en camara digital, teléfono movil o peor aún, en Internet vía You Tube o algo por el estilo.

Entretanto Milo y Camus estaban conversando acerca del progreso del show en un lugar discreto detrás del público. Entre los temas de conversación cabían destacar tanto el disfrute general como de la falta de problemas graves, ya que afortunadamente hasta ahora no habían tenido que poner a nadie de patitas en la calle. Camus en particular se sentía bastante aliviado por ello.

Shiryu y los gemelos se estaban preparando para su último número que sería bastante mas fuerte que el que hicieron anteriormente. Hyoga entretanto les echaba una mano asegurándose de que su atrezzo estuviera disponible cuando lo necesitaran.

El joven ruso pensó que sería mejor apartarse de Milo por ahora y el tener que hacer algo lo mantendría distraido para no tener que pensar en aquel hombre tan sexy ya que se sentía algo avergonzado por los pensamientos que le estaban cruzando por la mente pero sobretodo no deseaba herir a Camus. En parte era porque tenía miedo de la reacción que pudiera tener si se enteraba de que había sucumbido a los encantos de Milo nada más haber empezado su relación con él y tambien se sentía algo ofendido ante la insistencia y la arrogancia del peliazul, que se había pasado parte de la noche coqueteando con quienquiera que se le presentara la oportunidad.

Hyoga también sospechaba que había algo entre Milo y Aioros puesto que este último parecia algo dolido cuando Milo se ponía a tirar los tejos a alguien más. El sagitariano parecía una persona bastante diferente a la que Hyoga había visto en casa de Marin e incluso hubo un momento en el que fue a hablar con el joven ruso.
-Hyoga, hola, ¿cómo estás?
-Aioros, yo estoy bien ¿y tú? -algo nervioso.
-También bien - tras una pausa algo incómoda- esto... Hyoga, por favor, perdóname por lo ocurrido en casa de mi hermano, me porté como un energúmeno.
El más joven se vio muy sorprendido por aquellas palabras pero no detectó ninguna nota de sarcasmo o ironía en aquellas palabras, la disculpa parecía sincera y además Aioros se veía bastante sonrojado, cosa poco común en él.
-No te preocupes, hombre. Ya es agua pasada.
-Gracias.
Antes de que el cisne le contestara, Aioros ya se había ido a recoger los artículos que había usado para tratar al joven Shiryu y ponerlos en su maletín. Por último, comenzó a masajear la pierna del joven japonés que le dolía un horror y de paso vigilarlo para que no se moviera de donde estaba hasta antes de terminar su número.

Mu ya había llegado a la parte final de su número en el que ya sólo le quedaban dos chicas y una de ellas era June. Fler ya se había despertado del trance desde hacía bastante rato y estaba recogiendo en su cámara "evidencia incriminante para enseñar a Albiore", al igual que sus tres amigas.
Milo y Mu las sentaron al lado de dos de los chicos que habían estado sirviendo mesas anteriormente para que cuando se despertaran pensaran que esos dos eran sus ídolos favoritos. June fue la primera en hacerlo y cuando vio al chico que tenía al lado gritó:
-!Es Brad Pitt!. (El muchacho era negro)
El público se partía de risa sobretodo con las miradas de corderita degollada que dirigía al muchacho que no dejaba de reírse. La otra chica se despertó casi inmediatamente después bastante aturdida para preguntar a su chico:
-¿Quién eres?
-(Mu) El es quien tú quieras que sea.
-¿De verdad? (Risotadas mucho más fuertes por parte del público)
-!Claro!, ¿quién quieres que sea?
-No sé,...
-!Venga!, !decide!...
-Bueno, pues... ¿Cristiano Ronaldo?. (Más risas).

Mu les dijo que pidieran un autógrafo a los chicos, para lo cual Milo les trajo dos rotuladores que se utilizan para escribir en las pizarras blancas. Como no tenían papel donde hacerlo, las chicas dejaron que les firmaran en la piel. June fue la más atrevida y pidió al chico que le firmara en el escote.
Marin y las otras no daban crédito a lo que estaban viendo y volvieron a la carga con las fotos, haciendo comentarios como "verás como se entere su marido.... !la que se va a liar!....., ja, ja, ja".
Pero lo peor (o lo mejor, según se mire) estaba aún por llegar.

Mu y Milo dijeron que las chicas se subieran a la tarima y que se imaginaran que estaban en una habitación llena de hombres para los que iban a hacer el strip-tease más sensual de su vida. Aquí las amigas de la otra chica que estaba con June se alarmaron al oír lo que decía el hipnotizador y más aún cuando la música comenzó a sonar y las chicas a moverse. Primero se acariciaban el vientre y las caderas algo sugerentemente a través de la ropa, pero cuando la chica desconocida estaba a punto de quitarse la camiseta, una amiga suya (que estaba algo bebida) salió como una exhalación al escenario e intentó pararla. Por suerte, Milo se interpuso y le dijo que se sentara inmediatamente que a su amiga no le pasaría nada. Esa fue la señal para que Mu detuviera a ambas muchachas antes de que se quitaran ninguna prenda.

Las dos chicas se encontraban algo despistadas cuando se despertaron enmedio del griterio ensordecedor y los aplausos y vieron las marcas del rotulador en sus cuerpos y parte de su ropa desordenada.

Cuando June volvió a su grupo preguntó a sus amigas qué había ocurrido porque en verdad no recordaba nada y se sorprendió muchísimo al ver la escritura en su escote y aquella sorpresa fue mayúscula al ver el pequeño vídeo que las chicas le habían grabado. La pobre se puso como un tomate sobretodo ante las tomaduras de pelo que estaba recibiendo pero por suerte se conocían lo suficientemente bien como para saber que lo que había ahí quedaría entre ellas. La cámara era la de Marin, la cual sabía como era el marido de su amiga y aunque se estaba divirtiendo de lo lindo en hacer burla a June, no quería que ella y Albiore tuvieran una trifulca por algo tan tonto como eso.


Última edición por spicadevirgo66 el Mar Abr 21, 2009 4:13 am, editado 1 vez
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Re: Las chicas se van de marcha, 2a parte (Milo x Hyoga)

Mensaje  spicadevirgo66 el Jue Abr 16, 2009 2:12 pm

Una vez que Mu salió del escenario enmedio de aplausos ensordecedores, Milo volvió brevemente para anunciar que los strippers saldrían de nuevo para realizar su último número, que sería muchísimo más picante que el anterior. Camus también se aseguró de que sus porteros estuvieran listos en caso de que alguna de las mujeres intentaran propasarse con los muchachos, pues sabía por experiencia que con uno de estos espectáculos sería con el público femenino con quienes tendrían mayores problemas que con los hombres que venían a ver a chicas strippers. El motivo principal era que los hombres legalmente no tenían permitido tan siquiera tocarlas y si alguno lo intentaba podían echarlo del club inmediatamente, mientras que con los strippers masculinos éste no era el caso y de hecho, como parte de su actuación, los muchachos incitaban a las damas de la audiencia a que los tocaran.

El primero en salir fue de nuevo "Rebel" que esta vez iba vestido de gladiador romano llevando unas botas negras de piel que cubrían los vendajes que llevaba puestos. A pesar del dolor que sentía (los calmantes aún no habían surtido un efecto completo y de todas formas Aioros no había querido darle nada demasiado fuerte) a las chicas se les caían las babas mirándolo moverse tan sensual y provocadoramente. El número que hizo fue muy similar al anterior, sólo que esta vez dejó su bello y escultural cuerpo completamente desnudo a la vista de aquella audiencia tan apreciativa y como anteriormente, se mezcló entre su audiencia con el aceite de bebés para que las chicas lo acariciaran de nuevo, al igual que hicieron los gemelos peliazules que salieron a continuación vestidos de oficiales de marina para cerrar ya el espectáculo.

Marin y las otras estaban en el séptimo cielo disfrutando de aquel entretenimiento tan inusual para ellas. Las dos chicas casadas bromeaban acerca de las ideas que tenían para sus respectivos mariditos:
"¿Te imaginas a Aioria vestido de bombero?"
"!No!, pero podría ponerse el mono de mecánico de Albiore, ja, ja, ja...."

Mientras tanto detrás de escena.
Una vez que Shiryu hubo salido a escena, Aioros dio por concluido su trabajo y se despidió de Camus, Hyoga y Milo porque unos minutos antes había recibido una llamada en el móvil de parte de su hermano que le preguntaba si iría el fin de semana a la reunión. Aioros aceptó y se dirigió hacia allá. Esta noche parecía preocupado por algo y no sin motivo.
Aioros creía haber encontrado la pareja ideal con Milo, por supuesto que no era tan tonto como para no saber que el peliazul no era ningun angelito porque Milo coqueteaba hasta con las piedras. Aun así, no se sintió preparado para ver hasta que nivel lo llevaría y viéndole no dejar en paz a Hyoga a espaldas de Camus no le gustó nada.
Al menos cuando él hizo sus avances a Hyoga, éste último aún no tenía pareja y además, se suponía que Camus era un buen amigo de Milo. El intentar quitar la pareja a un amigo a Aioros le parecía de lo más bajo, en particular cuando el resultado de este "asalto" se trataba tan sólo de la conquista de una noche o como mucho de alguien a quien vería esporádicamente y con tan sólo una intención. Por ese motivo decidió que tal vez lo mejor sería romper su relación con Milo ya que si seguían por el camino que iban acabaría con el corazón destrozado.

Camus se encontraba en la oficina contando el dinero recaudado (que no fue poco) y separándolo para poder pagar a los chicos, a Mu y Milo. El resto lo dejó en la caja fuerte para llevarlo al banco a la mañana siguiente.
Hyoga no se encontraba con él en aquellos instantes puesto que lo que ocurría allí era confidencial. De nuevo estaba sin nada que hacer y dándole vueltas a la cabeza en cuanto a qué hacer con la situación que se le había presentado con Milo. Tenía que reconocer, por mucho que le pesara, que Milo representaba el sabor de lo prohibido y que la tentacion era muy fuerte. ¿Tendría el poder suficiente para resistirla?
Aunque amaba a Camus con locura no podía quitarse esa imagen de Milo acariciando su cuerpo tan impúdicamente la noche que lo llevó a casa de Marin y Aioria y aquello le volvía loco.

De vuelta al escenario.
-Señoritas, ¿han disfrutado del espectáculo de esta noche? -preguntó Milo desde el escenario hablando por un micrófono.
-!!!!!!!!!!!SSSSSSSSSSSIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!.
-¿Qué decís que no os oigo?
-!!!!!!!!!!!!!!!!!!!SSSSSSSSSSSSSSSIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII!!!!!!!!!!!!!!!!! -respondieron ellas.
-Bueno, chicas, ya que habéis sido un público tan apreciativo aún tengo otra sorpresa para vosotras.
El griterio que se formó fue aún más ensordecedor y había un gran ambiente de expectación entre la audiencia. Milo no se hizo de rogar más y les anunció que dos de los chicos que habían estado sirviendo bebidas habían decidido hacer un strip-tease. También les pidió que como esto era enteramente voluntario que les dieran dinero generosamente.
Los chicos se lanzaron a quitarse las pocas prendas que llevaban al ritmo de la canción que sonaba por los altavoces mientras que Milo recogía su atrezzo y ya se dirigía hacia la oficina de Camus.
Marin y sus amigas decidieron que era hora de retirarse de allí puesto que no podían ver nada de los chicos entre el mar de mujeres que se habían lanzado a la pista y que parecían una jauría de lobos dispuesta a devorar a un par de corderitos. !Pobres chicos!, no sabían a lo que se habían expuesto...

Las cinco se dirigieron a casa de Shaina puesto que iban a pasar allí el fin de semana entero. Marin conducía pues era la única de entre ellas que no había tomado nada de alcohol, tal como ya echaron a suertes antes de salir. Por el camino no cesaban de hablar de las ocurrencias de aquella noche y de lo mucho que habían disfrutado. !Lástima que su puja en la subasta no hubiera sido la más alta! porque hubiera sido el broche de oro tener a uno de aquellos guapos porteros de discoteca como "esclavo" durante unas horas.

Poco antes de que terminara el espectáculo Milo tuvo la oportunidad de encontrarse a solas con Hyoga ya que no había hecho más que entrar por la puerta de la oficina cuando Camus recibió una llamada de Aioria por el otro teléfono para confirmar la hora a la que debería ir a su casa para la reunión del día siguiente. Durante el tiempo en el que Camus se ausentó de la habitación Milo aprovechó para de nuevo proponer al chico que se vieran justo después de que terminara de trabajar.

A decir verdad, Hyoga ya estaba hartándose aunque no se atreviera a decirle nada, sólo que en aquellos momentos simplemente no parecía tener voluntad propia para repeler los avances que le hacía el lujurioso peliazul, aquellos labios y manos parecían mágicos para el rubio y lo tenían completamente cautivado. Sin embargo, era tanta la insistencia del escorpión, que aunque no necesariamente directa sí era muy intensa porque a pesar de que no siempre estuvieran en la misma habitación Hyoga sentía el aura de Milo perseguirle.
El chico pensó en dar una lección a aquel hombre tan arrogante, cuya actitud en realidad no estaba siendo la de un amigo pues no le importaba que Hyoga fuera la pareja de Camus.
Cuando vio que Milo recogía todo su material, Hyoga decidió que aquel era el momento de salir de allí. Fue a donde se encontraba su amante y le dijo que se volvía a su pisito, Camus se giró hacia él y le plantó un breve beso.

-¿No puedes esperarte un poquito, amor mío? -le preguntó en una sensual voz con un deje de acento francés.
-Lo siento Camus, pero no me encuentro muy bien, tengo un terrible dolor de cabeza.
Camus atribuyó esto al ruido ensordecedor del público, la música proveniente de los altavoces y el humo del tabaco que allí reinaban.
-¿Quieres que uno de mis porteros te acompañe?, lo haría yo mismo pero debo quedarme hasta que todos se vayan.
-Lo entiendo Camus -le interrumpió el rubio- y no te preocupes sé que tienes trabajo por hacer, iré caminando, el piso está cerca de aquí.
-¿Estás seguro de que no quieres que nadie te acompane?, creo que a Milo no le importaría llevarte, el se marchará dentro de poco.
-No, no, no, gracias *Precisamente por él me voy, sólo que no puedo decírtelo*-dijo tratando de no sonar demasiado alarmado- creo que un poquito de aire fresco y una buena ducha me harán sentir mejor y además... te esperaré impacientemente- dijo el muchacho mirando a su novio directamente con sus bellas orbes azules antes de unirse a él en un largo y apasionado beso.
-Está bien, precioso, regresaré cuanto antes.

Hyoga salió del club por la puerta trasera llegando a su pisito antes de que Milo hubiera terminado de recoger su material y se despidiera de Camus. Milo se sorprendió mucho al no ver al rubio allí a lo que el joven francés le contestó que Hyoga había regresado a casa.
Camus no sabía exactamente lo que estaba ocurriendo pero se imaginaba que el peliazul se traía algo entre manos, algo que quizás no depararía nada bueno. El acuariano se había dado perfecta cuenta de que su asociado miraba a su novio de una forma no muy casta que dijéramos, aunque si bien es cierto que el ruso es un joven muy atractivo, Camus vio que había algo más que admiración en aquellas miradas. Este era un caso de los que se dice que "donde hay humo hay fuego" y Camus sabía de sobra de qué pie cojeaba Milo, además de que la nota de preocupación en la voz de Hyoga cuando sugirió que Milo lo acompañara a casa no le había pasado en absoluto desapercibida. Sin embargo, al no tener pruebas absolutas decidió actuar como si no hubiera pasado nada. No valía la pena organizar una trifulca sin estar en lo cierto, pero si a Milo se le ocurriera hacer algo inapropiado lo pagaría muy caro y no se refería exactamente con dinero.
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Re: Las chicas se van de marcha, 2a parte (Milo x Hyoga)

Mensaje  spicadevirgo66 el Jue Abr 16, 2009 2:13 pm

Capítulo 2

Hyoga ya había regresado al piso y se dio una buena ducha para quitarse el olor a tabaco que llevaba encima. El no estaba acostumbrado a visitar locales nocturnos ni fumaba. Aquel olor le resultaba desagradable amén de estar muy cansado tanto por lo tardío de la hora como por los sucesos de aquel día. Se durmió antes de que Camus llegara, quien después de asearse se metió en la cama con él y lo abrazó teniendo sumo cuidado de no despertarle aunque Hyoga se movió un poquito.
Al poco tiempo ambos dormían plácidamente.

Por su parte, cuando supo que Hyoga no estaba allí, Milo se encogió de hombros maldiciéndose internamente por haber sido demasiado insistente y haber asustado u ofendido al muchacho con tanto avance. !Peor aún!, no tenía plan para aquella noche puesto que Aioros se había ido a casa de su hermano para una reunión con antiguos compañeros de estudios y que pasaría allí el fin de semana completo. Mientras que conducía su coche en dirección al hotel, su móvil comenzó a pitar, era la señal de los mensajes de texto. Decidió abrir el mensaje una vez que hubiera dejado el coche en el parking y subiera a su habitación.
Una sonrisa se dibujó en su bello rostro pues antes de abrir el telefono creyó que se trataba del ruso, sin embargo, se llevó una pequena decepción cuando vio de quien era y más aún cuando lo leyó.

"Milo tenemos mucho de que hablar, te veré después del fin de semana. Aioros".

Aquel mensaje tan frío le dio mucho que pensar, ¿estaría perdiendo sus facultades de conquistador? Decidió probarse a sí mismo que no era ese el caso cuando vio a un pequeño grupo de chicas que regresaban de una fiesta, de las que una estaba hospedada en el hotel. Las chicas miraban fijamente a aquel hermoso peliazul que estaba ocupado con su teléfono móvil y la huésped se le acercó incitada por sus amigas.
-Creo que te he visto antes por algún sitio- le dijo algo atrevida.
-¿Ah, sí? ¿Dónde? -preguntó sensualmente.
-No recuerdo exactamente, ¿por qué no me ayudas a hacer memoria?- le lanzó una mirada llena de lujuria que no le fue indiferente al chico.
-¿Quieres que vayamos a un lugar más privado?
-Sería una buena idea, ¿tu habitación o la mía? (la chica hizo un gesto de despedida a sus amigas que la miraban sorprendidas y con un deje de envidia)
-Como tú prefieras, linda.
Se dirigieron a la habitación del joven.


Fin de semana.
Las chicas charlaban animadamente en la sala de estar de Shaina, habían dormido hasta muy tarde y había un barullo de ropa sucia y limpia tirada por las habitaciones ya que antes habían tenido que hacer cola para bañarse puesto que todas querían asearse al mismo tiempo y lo tuvieron que echar a suertes. Se metieron de dos en dos razonando que al ser mujeres no tenían nada que ocultar ya que todas tenían las mismas partes y de hacerlo así terminarían más rapido.
Todas se lo habían pasado muy bien la noche anterior y no podían dejar de recordarse mutuamente lo que había ocurrido. Se habían sentado a la mesa para almorzar cuando Fler recibió una llamada de teléfono.
-Dígame.
-Buenos días, señorita. ¿Es usted Fler Magnussen?
-Así es.
-Hola, Fler. Soy Camus, el dueño de Alexandros.
-¿Camus? (Mirada triunfal a Marin) ¿cómo sabes mi número?
-Porque tu amiga Marin me lo dio cuando compró los billetes para el espectáculo de anoche.
-¿Qué puedo hacer por ti, Camussss?- alargó la última sílaba a propósito para hacer reír a sus amigas y tratar de sonar algo sensual, aunque de forma exagerada. Hizo una seña a las otras para que bajaran la voz pues no podía oír lo que el chico le decía y como todas querían escuchar apretó el botón de altavoz.
-HOOOLAAA, CAAAAAAAAAAAAAMUSSSSSSSS -dijeron todas al unísono.
-Hola, chicas, ¿cómo va todo? (Cambiando de tema) Fler, ja, ja, ja, tú fuiste una de las personas que participó en la puja de esclavos, ¿no es cierto?
-¿Correcto y...? -preguntó algo extrañada.
-Pues acabo de ir al banco y el cheque que me dio uno de los mejores postores no tiene suficientes fondos, así que si a ti y a las otras chicas os interesa podéis llevaros a Argol a cambio de un pequeño donativo para el hospital. ¿Qué te parece?
-Camus, !te quiero! !te amo y te adoro! (le tiraba besitos por teléfono mientras que las otras aplaudían).
-(Las otras) A FLER LE GUSTA CAMUS.
-¿Estoy en lo correcto al pensar que vas a aceptar? -dijo el francés entre risas.
-A CAMUS LE GUSTA FLER.
-!Pues claro que sí, hombre!- respondió Fler ignorándolas mientras que Camus se reía al otro lado del teléfono.
-El número de Argol es ......... (cuando por fin consiguió calmarse de un ataque de risa le dio el número de teléfono del muchacho) Así que vosotras concertáis el día y la hora en que queráis verlo.
-Gracias Camus, !eres un solete!.
-De nada, mujer. !Adiós, chicas!
-ADIOS CAMUS.
Una vez que colgó el aparato las chicas se quedaron super paradas ante tan magnífica noticia y no sabían que decir de lo excitadas que estaban. Aunque a decir verdad no era mucho lo que tenían que hacer o decir porque ahora sólo les quedaba decidir cuando y donde verían al guapo muchacho.


En casa de Aioria.
Ambos hermanos estaban desayunando y haciendo los últimos preparativos para el encuentro con sus amigos cuando Aioria remarcó en la ligera mirada de tristeza que tenía su hermano pintada en el rostro.
-No pareces muy feliz, ¿no hay ningún nuevo ligue en el horizonte? -le preguntó algo socarrón.
-Aioria te agradecería que dejaras estar el tema.
-¿Qué te ocurre hermano? -le preguntó preocupado.
-No es nada.
-¿Cómo que no es nada? A mí no me engañas, hermanito mayor. (Se abraza a él) ¿Por qué no me lo cuentas? te prometo que no diré nada a nadie pero estoy viendo claramente que hay algo que te preocupa. Se trata de tu nuevo novio, ¿verdad?
-Sí...
-¿No van bien las cosas con él?
-Digamos que dentro de poco volveré a estar solo.
-Ya te saldrá otro, siempre los encuentras -dijo tratando de hacer una broma.
Aioros vuelve la cara porque sus ojos estan llenos de lágrimas y su hermano le pidió perdón por haber dicho aquello.

-No creo que Milo sea la persona más adecuada para mí a pesar de lo mucho que lo quiero. !Ya sé que no soy ningún angelito, Aioria!, pero yo nunca he intentado romper a propósito otra pareja por mucho que me gustara un chico o una chica; tampoco cuando he estado trabajando me he dejado llevar por mis emociones, el trabajo es una cosa y lo otro es lo otro.
-Lo sé, hermano, lo sé y sé que nunca harías daño a nadie a propósito y que tienes un gran corazón. ¿Quién es y qué pasa con ese tal Milo?
-Milo se supone que es el mejor amigo y también asociado en los negocios de Camus y ya sabrás que él y Hyoga, el rusito que teníais hospedado aquí están saliendo juntos. (Aioria lo miró por un momento sin poder dar crédito a sus oídos) Si no me crees Marin puede confirmártelo.
-¿Y cómo lo sabe ella? -replicó Aioria.
-Porque la vi anoche en Alexandros, yo estaba cuidando de uno de los muchachos que hacían el strip-tease.
-!Qué casualidad! ¿y Camus también estaba allí? pero...!un momentito!, ¿no se suponía que ese era un espectáculo sólo para mujeres?
-!Claro que si!, pero Camus es el dueño del local.
-!Guau!, no lo sabía, ¿pero qué tiene que ver esto con Milo?.
-Sé que a Milo le gusta Hyoga y que el rubito no le es indiferente porque cuando Milo se lo propone puede llegar a ser muy persuasivo.
-Tú también hiciste avances al rubiales y no precisamente muy honorables según dijo Marin.
-Cierto, sé que tal vez hubiera sido sólo una conquista fácil y punto, pero entonces él estaba sin pareja. Antes de que digas nada más, déjame aclararte que Milo tampoco me ha sido exactamente fiel desde que nos conocemos y éste sólo es uno de tantos incidentes.
-¿Qué vas a hacer entonces?
-No lo sé, Aioria, no lo sé, es sólo que...creo que las cosas no pueden seguir tal como están ahora.
-Tienes razon, chico y creo que mereces a alguien que te trate mejor, pero tú debes hacer igual por esa persona.

Tuvieron que dejar de hablar pues alguien ya llamaba a la puerta. Era Camus.

Anteriormente en casa de Hyoga
Los dos hombres se despertaron sobre las diez. Ambos habían regresado agotados y aún cuando se despertaron no se veían con fuerzas para levantarse demasiado pronto, simplemente se abrazaron el uno al otro para cubrirse mutuamente de tiernos besos y caricias.
Ambos se sentían felices de haberse encontrado el uno al otro porque a pesar de las diferencias que los separaban, éstas no eran tan importantes como para impedir su relación como pareja.
Tras bastante rato de estar embelesados el uno con el otro, Camus decidió que era hora de levantarse.
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Re: Las chicas se van de marcha, 2a parte (Milo x Hyoga)

Mensaje  spicadevirgo66 el Mar Abr 21, 2009 4:14 am

-¿A dónde vas, mi cielo?
-!Vamos, perezoso!, que ya es hora de que nos levantemos.
-Yo preferiría quedarme todo el día en la cama contigo.
-!Y yo también!-dijo el francés con una risotada- pero tengo una reunión pendiente.
-Trabajas demasiado, Camus.
-No es una reunión de trabajo, precioso. He quedado en pasar el fin de semana con unos amigos.
-Oh.
-Perdóname, Hyoga, pero esto ya estaba concertado desde hace tiempo.
-(Sonriente) Camus, tú tranquilo que los dos somos mayorcitos y no es necesario que me des explicaciones.
-Gracias, Hyoga, me alegro que no estés molesto. Cuando regrese te prometo que recuperaremos el tiempo perdido.
-¿Por que habría de estar molesto contigo? Tú ve y diviértete, tenemos toda la vida por delante, francesito- le dijo con sus bellos ojos azules clavados en los de Camus.
-Te amo, Hyoga.

Algo más tarde se marchó del pisito para ir al banco y hacer unas llamadas de teléfono. Entretanto Hyoga se había quedado recogiendo la ropa que había tirada por el suelo del baño para ponerla en la lavadora. Antes de meterla en la máquina revisó los bolsillos y un papelito se cayó de uno de ellos en el que alguien había escrito un número de teléfono. Se trataba del papel que Milo le dio en el club.
Cuando vio aquel trocito de papel a Hyoga le pareció que de nuevo se encontraba totalmente indefenso ante Milo y más aun ahora que Camus no estaba a la vista. Cogió su telefono móvil al que observó durante bastante rato sin saber que hacer, la tentación de llamar al peliazul era enorme por varios motivos. No es que Hyoga estuviera planeando en aprovecharse de la ausencia de su novio para pegársela con otro hombre, pero sabía que se encontraba atraído hacia Milo y aunque aquello era el equivalente de estar jugando con fuego, quería saber si era lo suficientemente fuerte como para resistir tal tentación. A fin de cuentas, Milo y Camus eran amigos desde hacía mucho tiempo además de ser socios, así que habría muchísimas ocasiones en las que forzosamente habrían de verse y no podía pasarse la vida huyendo de aquella persona.
Ya eran las cinco de la tarde cuando finalmente se decidió a enviarle un mensaje por texto diciendo que le gustó mucho el espectáculo de aquella noche. Aquel mensaje lo dejó lo más escueto que pudo pues no quería que Milo leyera demasiado en él.
Sin embargo, las cosas no serían así cuando Milo abrió aquella misiva telefónica, para quien aquello no era más que la señal de inicio a la hora de conquistar a otra persona.

Capítulo 3

Milo ya había llegado a su casa en las afueras de la ciudad, después de una buena siesta ya que había estado muy ocupado la noche anterior. Se levantó perezosamente de la cama para prepararse un café y justo había sacado la cafetera del fuego cuando oyó pitar su teléfono móvil. Lleno de curiosidad fue a ver de quien era el mensaje y se llevó una enorme sorpresa al ver que no se trataba de Aioros. El número le resultaba desconocido y a decir verdad, podía ser de cualquiera puesto que Milo tenía pocos escrúpulos a la hora de dejar su "tarjeta de visitas" por doquier, aunque estaba absolutamente seguro que no se trataba de la chica de la noche anterior. El mensaje, algo ambiguo, decía así:

Felicidades, Milo. Bonito espectáculo el de anoche. Hyoga
Milo sonrió interiormente al ver aquello y lo interpretó como buena señal.
Gracias, lindo, me alegro de que te gustara.

Tras este prosiguieron una serie de mensajes entre ambos, los de Hyoga un tanto ambiguos a propósito (más que nada en caso de que Camus viera su móvil y quisiera saber de qué iba el asunto, o peor, que Milo intentara chantajearle) y los de Milo aunque igualmente cuidadosos, daban la impresión de que estaba cantando victoria.
¿Quizás antes de tiempo? El no lo veía así, sino que seguía el lema de "quien la sigue la consigue".
Los últimos decían así:

-¿Volverás a organizar algo así por aquí?
-Claro, siempre y cuando Camus esté interesado. Pero, dime,.... ¿te gustaría que organizara uno sólo para ti? (Milo le preguntó salazmente)
-¿Qué quieres decir? (Hyoga estaba haciéndose el tonto pero a sabiendas de qué derroteros iba a tomar la conversación)
-¿Si te gustaría un show privado?. (Insistentemente)
-¿Un show privado? ¿qué quieres decir exactamente? (Temiéndose lo peor)
-¿Puedo llamarte ahora? ¿Es buen momento? (Tomando la iniciativa)

Hyoga se dio cuenta que le había salido el tiro por la culata pues su intención inicial había sido sólo el tomar el pelo a Milo un ratito, pero ahora había llegado la hora de la verdad y debía tomar una decisión acerca de confrontar a ese hombre tan seductor o no. Dudó varios minutos antes de responder al último mensaje, Milo se impacientó un poquito y volvió a escribirle si era buen momento para hablar con él.
Hyoga decidió coger el toro por los cuernos y envió un escueto SI como respuesta. Milo no perdió un segundo en marcar el número del muchacho.

En casa de Shaina.
Las chicas recibieron con una enorme alegría las noticias que Camus les había dado, así que decidieron no perder tiempo y llamar por teléfono al joven Argol. No tuvieron que esperar mucho hasta que una voz sonó al otro lado del hilo telefónico, Fler fue quien habló con él y concretó fecha y hora para que viniera a verlas. Las otras mujeres estaban impacientes por averiguar aunque la noruega les mantuvo en suspense durante unos minutos.

-!Venga, venga!, !no te hagas la estrecha y suelta prenda! -dijo Shaina.
-Ja, ja, ¿de verdad queréis saberlo?
-Pues claro, ¿ no te fastidia? -dijo Saori algo picada- ¿cuándo viene a vernos el bello Argol?
-¿Cuál de ellos era Argol? -preguntó Marin.
-El chico del cabello castaño y ojos azules, creo que fue el tercero que subastaron. -dijo Fler.
-!Ostias! pues si es el que me pienso, está como para parar a un tren- les soltó la peliverde.
Al cabo de unos minutos a Marin aún le rondaba un pensamiento.
-¿Qué le hacemos hacer?
Las chicas empezaron a hacer varias sugerencias a cual más atrevida y a meterse con Marin y June, puesto que del grupo eran las únicas que estaban casadas, las otras no tenían siquiera pareja formal. Por último pero no menos importante, debían dejar listas las cámaras fotográficas.

-Por cierto, Fler, ¿te importaría dejar de tenernos en ascuas y decirnos de una puñetera vez cuándo va a venir el lindo muchacho?
-Uyyy, pobrecita de ti como Aioria se entere....
-¿Ah, sí? ¿y quién se lo va a decir?
-No hace falta que digamos nada cielo, con enviarle las fotos por e-mail bastará.
-Uuuuuhhhh, !estoy cagadita de miedo!. !Venga, Fler!, dinos de una vez cuándo y dónde veremos a Argol.
-!!Esta noche!!
-Chicas, !manos a la obra que no hay tiempo que perder!.

En casa de Hyoga.
Hyoga estaba atormentado por unas dudas terribles: por una parte, aunque apenas llevaban unos días como pareja amaba a Camus más que a nada en este mundo y que este le correspondía en igual medida. No obstante, Milo tenía un magnetismo especial que lo envolvía como si fuera una segunda piel y que sin saber por qué cualquiera que tuviera un encuentro con él podía notarlo e incluso sentirse irreprimiblemente atraído o atraída hacia él. Era un hombre que tan sólo tenía que entrar en una habitación para que de inmediato todos los ojos de los allí presentes se posaran en él. Desgraciadamente para ellos, Milo lo sabía de sobras y utilizaba este don para cualquier fin que le viniera en gana.
Como el chico dudaba en contestar a su último texto, decidió reenviarlo y aguardar su respuesta. A decir verdad, el griego se hallaba algo desconcertado con aquel ruso tan hermoso porque por primera vez en mucho tiempo nadie le había rechazado ni tampoco había tratado de escabullirse como hizo el rubiales. Milo no estaba seguro que el muchacho fuera a contestarle.

Tras dejarlo sonar varias veces, finalmente Hyoga se decidió a contestar el teléfono aunque no estaba muy seguro de lo que iba a hablar con Milo. Milo sonrió victoriosamente cuando el chico finalmente habló:
-Hola.
-Hola, Hyoga.
-Hola, ... Milo -dijo nerviosamente.
-¿Cómo estás hoy?
-Muy bien... ¿y tú? *esto no es una buena idea*
-Yo también, precioso, ¿de verdad te gustó el espectáculo de anoche?
-Pues... sí... estaba muy..... bien organizado.
-Me alegro. -le respondió en una voz muy sensual teniendo cuidado de no decir demasiado y espantar a "su presa".
-Oye, ¿normalmente son todos tus shows así? -tratando de mantener un tono de voz neutral pero a la vez curioso por conocer la respuesta.
-!No, hombre!, no necesariamente. También trabajo en fiestas para niños, demostraciones de hipnosis con Mu, pero principalmente mi trabajo es con los strippers.
-¿Por dónde?
-Voy por todos sitios. Viajo mucho por toda Grecia.
-Ya veo...
-¿Sabes? pensé que anoche te ofendí.
-Nooo, .... !qué vaaa!...
-Ah, ¿entonces por qué te fuiste tan rápido?
-Es que...
-Situación inesperada, ¿verdad?
-Sí- dijo en un suspiro apenas perceptible.
-Lo entiendo, tenías que ser discreto debido a Camus. Yo también debo ser discreto.
-Este... pues sí que me pillaste por sorpresa.
-Ya me lo imagino, pequeño, pero ahora estamos solos, ¿no?
-Sí.
-En ese caso, ¿te gustaría un show privado?
-¿Qué quieres decir?
-¿Un show en tu casa?
-Pero... Camus...
-Vamos, vamos, sé de sobras que Camus va a estar fuera durante el fin de semana. ¿No te gustaría?

A pesar de lo nervioso que estaba y de lo que sentía por Camus, Hyoga tampoco podía negar la fuerte atracción que sentía por aquel veterano seductor.
-Sí que me gustaría, pero....
-¿Pero, qué, lindo? !Mira!, yo no te voy a poner ataduras porque sólo se trata de una pequeña diversión. Camus no tiene porque enterarse de nada.
-Milo, yo...
-Vamos, Hyoga, sé que lo estas deseando, lo puedo notar en tu voz.
-Está bien.-dijo Hyoga una vez que Milo acabara con sus reservas una por una.
-¿Dónde estás? ¿en el apartamento de Camus?
-No, estoy en mi propio piso.
-¿Dónde?
-En el centro- dijo aún nervioso.
-¿En qué parte?
-¿Conoces el salón de....?

El chico tardó varios minutos en darle la dirección exacta de lo nervioso que se encontraba, Milo se dio cuenta y no le dio demasiada importancia, esperando pacientemente porque sabía que por fin el muchacho ruso estaba en el bote.

Capítulo 4

En el aeropuerto de Atenas.
Los hermanos y Camus habían quedado anteriormente en casa de Aioria para poder ir los tres juntos al aeropuerto en un solo coche porque todos coincidían en que era una tontería ir por separado, considerando que Camus también vivía en el centro de la ciudad y que tendrían que pagar muchísimo menos por el aparcamiento que era carísimo.
Los tres jóvenes se dirigieron hacia la zona de facturación donde ya les esperaban Afrodita, que había venido acompañado de su novio, un muchachito japonés de bonitos ojos verdes llamado Shun y Shura, que había viajado especialmente desde Barcelona para pasar unos días con sus amigos.
Debido a que el tráfico por la capital era absolutamente atroz, todos ellos se habían asegurado de llegar muchísimo antes de que abrieran los mostradores. Aún así debían esperar una hora de paso, motivo por el que decidieron ir a la cafetería, además de que faltaba una persona más en el grupo: Marco, que venía en un vuelo desde Roma que estaba a punto de aterrizar.

Una vez en la cafetería el grupo comenzó una animada charla porque todos parecían felices de estar allí reunidos una vez más. El único que quizás se encontraba un poquito fuera de lugar era el joven Shun a quien Afrodita tenía tierna aunque posesivamente abrazado. El muchachito era algo tímido y no sabía qué decir, así que se limitaba a observar y escuchar a su pareja y amigos.
-(Shura) ¿Y por dónde esta el italianito?
-(Aioria) ¿Tan impaciente estás por verlo? Viene desde Roma y se supone que su vuelo no va a tardar en aterrizar.
-(Camus) Para no variar siempre llega el último... -el francesito era de una puntualidad milimétrica y si había algo que detestara era el que alguien llegara tarde cuando había quedado con aquella persona.
-(Shura) Camusín, mi cielo, sabemos que tú eres super-puntual pero MM es italiano... y los italianos, !son otra cosa!. Siempre tienen que hacer la entrada triunfal y dar la nota.
-(Afro) ¿Y tú no? -dijo con un retintín sarcástico en la voz.
-Me parece que voy a ignorar tal insinuación... -dijo Shura con exagerada indignación.

Shura volvió la mirada casi inconscientemente hacia la puerta porque sino Afrodita se hubiera llevado un pequeño zape "amistoso". Dita "se salvó de ese destino" porque unos segundos después, algo o mejor dicho, alguien que se acercaba hacia su mesa le llamó la atención.
-!Vaya, vaya! !y hablando del burr... esto..... del rey de Roma!.
-(MM) !Por la puerta asoma! -dijo super-jovial.- !Hola, chicos!.
-(Todos menos Shun) !!Hola, cangrejito!!.
-(Shun) ¿Cangrejito? ¿por qué te llaman Cangrejito?
-Es una larga historia, muchacho. Por cierto, creo que no tengo el placer de conocerte.
-Shun, me llamo Shun.
-Bueno, Shun, encantado de conocerte. Yo soy Marco (en una voz sensual).
-Encantado... Marco.

Esta conversación se vio interrumpida cuando una voz proveniente del sistema de megafonía anunciaba que los pasajeros del vuelo OA GR 306 A con destino a Tesalónica podían empezar a facturar su equipaje en los mostradores 35 y 36. El animado grupito se dirigió a hacer cola y deshacerse de sus maletas.
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Re: Las chicas se van de marcha, 2a parte (Milo x Hyoga)

Mensaje  spicadevirgo66 el Mar Abr 21, 2009 4:19 am

Hyoga y Milo
Milo no perdió mucho tiempo en salir de su casa y en menos de 20 minutos se las arregló para llegar al centro de la ciudad, tarea que no era moco de pavo normalmente pero que hoy fue relativamente fácil puesto que al ser un fin de semana largo la mayoría del tráfico iba en dirección contraria. El encontrar un lugar donde aparcar fue un poco más difícil, por allí no había muchos sitios disponible por la calle ya que en casi toda aquella zona estaban pintadas las dichosas líneas amarillas.
En su línea de trabajo al tener que viajar por toda Grecia no podía permitirse el lujo de no poder usar su vehículo, por lo tanto, a pesar de los días festivos de por medio en los que seguramente la policía no andaría patrullando por allí, no quería exponerse a que le quitaran las placas de la matrícula por dejarlo mal aparcado. Esta es una ley vigente en todo el país, así que estaba acostumbrado a tal eventualidad.
Esta vez tuvo suerte, no muy lejos de la zona donde Hyoga vivía había un parking subterráneo que hoy no se hallaba demasiado concurrido ya que los centros comerciales estaban cerrados.

Volvió a enviar un mensaje al móvil del chico para anunciarle de su llegada.
Hyoga estaba nerviosísimo puesto que estaba deseando ver a Milo. Aunque no se molestó demasiado con la ropa que llevaba puesta pero sí que se aseguró de cambiar sábanas y que la casa estuviera limpia. No tuvo que esperar mucho a oír el pitido del portero automático, tomó el receptor y preguntó (aunque ya sabía de sobras de quien se trataba):
-¿Quién es?
-Milo.
El chico dio al interruptor y abrió la puerta de la calle. Unos instantes más tarde sonó el timbre del piso, Hyoga se aseguró de mirar por la mirilla y en efecto, allí estaba el sensual seductor esperando a que le abriera la puerta. Milo tuvo que llamar una segunda vez hasta que por fin el muchacho se decidió a abrir la puerta.

En el aeropuerto de Tesalónica.
Una hora y media después de subir a bordo del avión los muchachos llegaron a la segunda ciudad más grande de Grecia, Tesalónica (en griego Thessaloniki), en donde pasarían la noche.
Ya que eran tantos habían alquilado un minibús antes de salir de viaje que los estaba esperando en el aeropuerto. Se fueron al mostrador correspondiente de la casa de alquileres para recoger las llaves. La recepcionista hizo firmar un documento a Aioria para obtener un seguro adicional, puesto que los accidentes de tráfico eran muy frecuentes por allí. Les recordó que debían llenar el depósito nada más salir pues el vehículo tan sólo contenía la reserva, que llevaran en todo momento la documentación encima en caso de que los parara la policía y que además del dinero requerido por los días de uso debían también pagar una pequeña cantidad por cada kilómetro que marcara el contador. Por último, firmaron los documentos y Aioria recibió las llaves.
-¿Y por qué no me hacen firmar también para entregarles a mi primer recién nacido?- murmuró el chico a sus amigos cuando salía del recinto.

Lo primero que hicieron fue encaminarse al centro de la ciudad hacia el hotel donde se hospedarían para poder dejar su equipaje. El tráfico allí era absolutamente atroz, tan denso como en Atenas y en ciertos sitios peor. Cuando ya estaban a punto de llegar, vieron un accidente en cadena que había sido protagonizado por cinco coches que circulaban en uno de los carriles opuestos.
La policía, los bomberos y la ambulancia ya estaban allí tratando de sacar a las personas de los vehículos que habían quedado atrapados en medio. Por suerte, no parecía que hubiera habido fatalidades, aunque sí mucha gente herida y algunas personas estaban aún atrapadas dentro del coche central cuyo armazón estaban cortando los bomberos.
La fuerte impresión que les dio al ver aquello no les duró mucho porque tristemente accidentes como estos eran comunes a diario en toda Grecia y ya por la autopista habían pasado varios iconos dejados por la carretera como memoriales a lugares donde había habido alguna colisión.

Los chicos llegaron a su hotel sin percance alguno y una vez que se hubieron refrescado y dejaron el equipaje en sus respectivas habitaciones salieron a dar una vuelta por la ciudad.

Hyoga y Milo
Milo no perdió el tiempo, nada más que el chico abrió la puerta, lo tomó entre sus brazos y adentrándose en el piso comenzó a besarlo apasionadamente en los labios.
-Hola, Hyoga....
-Hola, Milo....
Milo cerró la puerta cuidadosamente, a fin de cuentas allí vivían otras personas y no deseaba ser visto por nadie; principalmente porque no quería que alguien lo reconociera (aunque sabía que eso era improbable), ni que alguien comentara algo a Camus, improbable también ya que el acuariano no vivía allí, pero aún así no estaba de más tomar precauciones.

Pasaron largo rato unidos en varios besos que se sucedían rápidamente los unos a los otros hasta que Milo tomó la iniciativa de nuevo y se fueron hacia la sala. Ambos se sentaron en un sofá mientras que seguían besándose apasionadamente. A Hyoga le parecía que puro fuego le corría por las venas porque con cada beso y cada caricia que Milo le otorgaba notaba que se encendía más y mas su pasión sin poder evitar comparar qué diferente era este hombre del tranquilo y sosegado Camus.
Milo sonreía para sus adentros pues sabía que tenía al muchacho comiendo de la palma de su mano y tan sólo era una cuestión de muy poco tiempo antes de que pudiera hacerlo suyo.

Las chicas.
No pasó mucho tiempo después de que las chicas recibieran la llamada de Camus que todas se salieron de la casa para irse a almorzar a un café local, un lugar muy de moda en el que habían reservado mesa, pero antes decidieron ir al salón de belleza de Afrodita pues querían estar lo más guapas posible para recibir al bello Argol en casa de Shaina.
Ellas serían las últimas clientas que el dueño y su ayudante recibirían aquel día puesto que unas horas después embarcarían con rumbo a Tesalónica para ir a una reunión de amigos. Afrodita las recibió muy efusivamente.
-Buenos días, chicas. ¿En qué puedo serviros?
-Necesitamos que nos mimes, Dita.
-!Con mucho gusto, preciosas!. Sin embargo, hoy no tengo mucho tiempo disponible pues tengo que tomar un avión esta tarde.
-¿Ah, sí? -pregunto Marin- ¿y a dónde vas?
-A Tesalónica.
-¿Y eso?
-Me voy con unos amigos. Sea, sand and sex... -les decía mientras las conducía a la sección de peluqueria y maquillaje.
-¿Ah, sí?- con una voz socarrona -¿y con quién vas?

Afrodita únicamente se limitó a sonreír e indicó a las chicas que tomaran asiento mientras que les preguntaba qué servicios requerían del salón. Cada una de las chicas pidió lo que quería y Dita se encargó de que alguien las atendiera mientras que él seguía conversando con Marin, que tan sólo pidió una manicura de la que se estaba encargando personalmente.

-¿Y bien, Dita? No contestaste a mi pregunta anterior... -le dijo con un pequeño retintín irónico en la voz.
-Preciosa, no me hagas preguntas impertinentes y no te diré mentiras...
-!Ajajá!, en ese caso tendrás que cambiarte el nombre, Pinocho en vez de Afrodita.
-¿Cómo que Pinocho? -dijo algo ofendido.
-!Por trolero!... por cierto, ¿y Shunny bunny?, ¿él sabe algo de todo este asunto o prefieres que se lo cuente yo?
-Ja, ja, ja, !llegas tarde para el chantaje, nena! Shun no sólo sabe a donde voy sino que también viene conmigo.
-!Vaya!, y yo que pensaba que me harías la manicura gratis de por vida. -le contestó riéndose.
-!Uf!, ¿pero tú quieres ser mi ruina? !Gratis de por vida, no, cielo!, que tengo que comer y pagar mis facturas pero si quieres te haré descuento.
-(En voz de falsa resignación) Mmmmm.... bueno, supongo que menos da una piedra. (En voz baja tras una pausa) Oye, Dita, que lo del chantaje era una broma y lo de la sesión gratuita también.

Afrodita se acercó a ella y la abrazó.
-Ya lo sé, cariño y por eso no te lo tomo a mal. Aunque debería estar enfadadísimo contigo.
-¿Y por qué?
-!Por casarte con Aioria!. (Los dos se rieron) !Anda!, será mejor que me dé prisa que tengo que irme de aquí a un par de horas.

Un ratito más tarde Marin pagó a Afrodita y le dio las gracias por sus atenciones. Las chicas ya estaban todas bien acicaladas para salir al centro de la ciudad a almorzar y comprar algunas cosillas que iban a necesitar cuando llegara Argol a casa de Shaina pues querían que fuera una noche inolvidable.

Tesalónica.
Tras haberse refrescado en sus respectivas habitaciones del hotel los muchachos bajaron a la entrada a la hora acordada y se dirigieron al restaurante Sócrates, uno de los mas famosos de la ciudad, especializado en la cocina griega y el cual estaba a unos diez minutos andando del hotel donde se hospedaban. Los chicos disfrutaron de lo lindo recordando viejos tiempos. Shun no tanto en ese sentido, pero el joven se sentía feliz de tener a Afrodita a su lado. El ilusionado jovencito no le quitaba la vista de encima y lo miraba con un enorme cariño en sus ojos.

Los camareros trajeron los menús y mientras decidían qué iban a cenar, les trajeron unos canastillos con panecillos recién horneados, unas jarritas de aceite y !cómo no!, unas deliciosas olivas de gusto un tanto fuerte provenientes de los campos de un pueblecito cercano a la ciudad junto con la primera ronda de bebidas. El menú era excelente y se componía de platos típicos griegos: de primero podían elegir dolmades (hojas de parra rellenas de arroz), pescaditos fritos, calamares tanto a la plancha como rebozados, ensalada griega con queso feta, etc...
Como los chicos no se decidían, Aioria pidió al camarero que trajeran una selección de mezethes mixtos para 4 personas.

-(Shura) !Aioria, tío!, !qué somos más de cuatro...! ¿o no sabes contar? -le dijo el español en un tono bromista.
-!Pues claro que sé, colega! -le respondió el chico griego de forma similar- lo que pasa es que si pido mezethes para el número de personas que estamos aquí, no te molestes en comer una semana...
-(Shura) !Joder!, ¿tan mal nos caería la comida? -le dijo "inocentemente".
-(Aioros) No, pero tendrías dolor de tripita... y yo no tengo ganas de hacer de enfermero, gracias. Estoy de vacaciones y ya bastante trabajo me espera en Atenas.
-Ja, ja, .. !qué más quisieras jugar a médicos y enfermeras conmigo, centaurito!.
-!En tus sueños! -respondió Aioros.
-O más bien tus pesadillas -dijo MM disfrutando meter baza.
-¿Queréis dejaros de chorradas? -finalizó Aioria, el cual, al igual que los demás se estaba partiendo de risa- Shura, cabritillo, el por qué de pedir para cuatro personas nada más se debe únicamente a que las porciones son muy generosas.
-Uzté pedone, zenó, ez que no lo zabía -le dijo el español burlonamente.

Aioria pidió que junto a aquellos platillos trajeran también houmus (una pasta hecha de garbanzos, aceite de oliva, ajo y semillas de sésamo), tzatziki (una salsa fría hecha con yogur, pepino, ajo y menta) y taramasalata (salsa de color rosado cuyo ingrediente principal son las huevas del bacalao)
La selección de segundos platos era igualmente apetitosa, compuesta de varios platos tradicionales griegos como la famosa moussaka (un plato hecho al horno con capas alternas de berenjenas, carne picada de cordero en salsa de tomate y salsa blanca alternadas hasta que la capa final va recubierta de queso), calabacines rellenos de carne picada (similares a un plato turco llamado Hunkar Begendi) y otros platos, tanto de carne como de pescado, cuya sola mención hacía agua las bocas de los comensales.

Finalmente, los chicos se decidieron con los segundos platos y pidieron también unas botellas de retsina (vino griego al que se le da un sabor peculiar al sellar los barriles con resina de pino, siguiendo una práctica tradicional que impedía que el vino se oxidara) y esperaban impacientes a que les trajeran su comanda.


*Los mezethes en Grecia, Chipre y Turquía vienen a ser el equivalente de una selección de tapas en España.
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Re: Las chicas se van de marcha, 2a parte (Milo x Hyoga)

Mensaje  spicadevirgo66 el Mar Abr 21, 2009 4:20 am

Las chicas.
Regresaron ya entrada la tarde a casa de Shaina. Habían disfrutado de aquel día como no lo habían hecho en mucho tiempo: sesión de tratamientos de belleza, almuerzo en un restaurante conocido de la ciudad y por último, las compras...
Nada más llegar a la casa, Shaina comenzó a preparar un cafetito para todas y las demás se sentaron en la sala de estar riéndose a carcajada limpia mientras mostraban unas a otras los artilugios que acababan de comprar para la "cita" con el bello Argol, el muchacho de la subasta.

-(Fler) !Mirad!, he comprado estas velitas para ponérselas a San Camus bendito -dijo pensando en la llamada de teléfono que el francés hizo para darles la gran noticia.
-(Todas) !!San Camus bendito!!, !!esperamos que vayamos a pasar con Argol un buen ratito...!! -rieron las otras.
-(Shaina) Bueno, niñas, ¿al final en qué quedamos que haga el muchachito?

Marin extrajo un disfraz super-sexy de gladiador, era una vestimenta parecida a la que llevó Russell Crowe en las últimas secuencias de la película "Gladiador" sólo que algo más reveladora. No sabían qué talla exacta gastaría el muchacho, así que Marin se imaginó que estaba comprando aquello para Aioria y en serio que su maridín se vería de lo más sexy en algo así.
El trajecito resultó algo caro y lo pagaron entre todas y en cuanto a quien se lo quedaría después como recuerdo lo echarían a suertes. June declinó ser incluida en el sorteo puesto que sabía que Albiore no se lo tomaría muy bien si viera semejante artilugio.
Desde que salieron del restaurante su bonito rostro había palidecido un poco y se encontraba algo mareada.
Marin y Shaina fueron las primeras en darse cuenta.

-(Marin) June, ¿qué te pasa? Tienes muy mala cara... Oye, que si es por lo del gladiador no te preocupes que nadie se va a chivar a Albiore.
-No, no es eso... creo que comí algo que no me sentó bien... -dijo la muchacha.
Shaina la acompañó a su dormitorio e hizo que se echara en la cama un rato. La otra chica insistió en que pronto estaría bien porque tal vez se debía al que no estaba acostumbrada a irse de juerga hasta altas horas de la noche y luego patearse media ciudad.
Aunque la explicación dada parecía razonable, las otras chicas pensaron que era extraño el que estuviera tan desmejorada y se preguntaban qué le habría pasado en realidad pues la comida que tomaron era más o menos la misma que la de June y ellas tampoco eran personas muy trasnochadoras. Tal vez todo radicaba en el posible temor a los celos de su marido y quizás la muchacha estuviera preocupada porque alguien se fuera de la lengua y exagerara las cosas delante de Albiore. Como muestra de solidaridad hacia su amiga sugirieron cancelar la visita de Argol, pero June insistió en que ni se les ocurriera hacer tal cosa y se echó a dormir.

Milo y Hyoga
Los besos y caricias que ambos hombres se prodigaban iban poco a poco subiendo de tono. Los labios de Milo buscaban los de Hyoga con avidez a veces, otras con sobriedad, tomándose su tiempo no tan solo en besarlo sino también en prodigarle sus expertas caricias. El mayor sabía muy bien donde tocar al más joven para hacerle suspirar de puro placer.
Lentamente fue dejando el torso del chico ruso al descubierto, cubriendo esa piel joven y tersa de numerosos besos y pequeñas mordidas que hacían que la respiración de Hyoga se acelerara. El rubio se dejaba llevar con sus ojos cerrados para poder concentrarse mejor en esa sensación tan exquisita, casi como si no tuviera voluntad propia para no hacer más que acariciar la larga cabellera azulada de Milo y palpar los músculos de sus bien torneados brazos.
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Re: Las chicas se van de marcha, 2a parte (Milo x Hyoga)

Mensaje  spicadevirgo66 el Miér Abr 22, 2009 5:31 am

A decir verdad, Milo habría preferido que Hyoga participara más activamente en este acto que ambos estaban llevando a cabo pero era consciente de que el muchacho estaba algo nervioso, ciertamente preocupado por la reacción que Camus pudiera tener si se enterara de lo que estaba ocurriendo entre aquellas cuatro paredes, así que no le importaba llevar la parte activa... al menos por ahora.

En casa de Shaina.
June estaba aún tumbada en la cama de Shaina cuando el momento que tanto ansiaban las chicas llegó: Argol acababa de tocar el timbre.
No tuvo que esperar mucho tiempo cuando las chicas fueron todas de golpe a abrir la puerta y casi se le tiraron encima. El joven se sintió halagadísimo de poder suscitar tal reacción en un grupo de atractivas mujeres pero se encontraba al mismo tiempo algo abrumado porque no sabía exactamente que le esperaría en aquel lugar en las próximas dos horas. No se echó atrás puesto que ya se había comprometido y el incumplir tal tarea le hubiera supuesto el que Camus lo pusiera de patitas en la calle. Además, todo era para una buena causa y quizás él saldría como ganador de la situación o por lo menos pasaría un buen rato en la compañía de ese grupito de bellas mujeres.

Las jóvenes no perdieron tiempo y le mostraron el trajecito que debía ponerse, a lo cual el chico accedió gustoso.
-¿Dónde puedo cambiarme?
-(Shaina) ¿Cómo que dónde? !pues aquí mismito!.
-Señoritas, ¿no sería mejor que...?
-(Marin) Joven Argol -le dijo sugerentemente- ¿tanta vergüenza le da mostrar su cuerpo a estas damas?
-Bueno, soy un chico algo tímido...- les dijo sonriente.
-(Fler) Pues eso habrá que remediarlo....

Tras un divertido intercambio de palabras de doble sentido, Shaina le mostró la habitación donde podría cambiarse pero con la condición que la puerta quedara abierta. Argol rio e hizo lo que las chicas pedían pero como tenía dificultades para atar ciertas partes de la vestimenta ellas no perdieron la oportunidad de "ayudarle" y palpar ese hermoso cuerpo de varón que tenian delante suyo. Ademas, claro está, de tomar fotografías en poses diferentes tanto con cada una de las chicas individualemente como en grupitos. June, aunque algo paliducha, se había levantado y aceptó que le tomaran algunas fotos con Argol y las chicas pero pronto tuvo que retirarse lo más discretamente posible mientras que las demás se divertían con el guapísimo chico vestido de gladiador.

Tesalónica.
Los chicos ya habían terminado de cenar y era tardísimo. A pesar de las generosas porciones que se les habían servido algunos se pidieron postre. Particularmente los que no vivían en Grecia querían probar otro típico plato de la región: la baclava (un pastel elaborado con una pasta de nueces trituradas, distribuida en pasta filo y bañado en almíbar o jarabe de miel, existiendo variedades que incorporan pistachos, semillas de sésamo, amapola u otros granos).
Además de que tampoco se podían ir de allí sin probar el delicioso ellenikos (café griego), un fortísimo y concentradísimo café que se sirve en tacitas minúsculas, de elaboración parecida a la del café turco y que viene acompanado de un vaso de agua y una copita de ouzo, un licor transparente e incoloro con fuerte sabor dulce y olor a regaliz. Hecho a base de uvas maduradas y anís, usado comúnmente en fiestas de bodas, reuniones familiares, etc. Su graduación está entre 37 º y 50 º lo cual lo hace un potentisimo licor y no hace falta beber mucho para ponerse como una cuba.


(Continuara)
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Hestia, diosa del fuego. (Administradora). Bud de Alcor (RPG2)
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