Algo casi surreal (Saga x Shaka) escrito con Lightless Cynth

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Algo casi surreal (Saga x Shaka) escrito con Lightless Cynth

Mensaje  spicadevirgo66 el Mar Abr 21, 2009 12:34 pm

Este relato es parte de un evento que se llevó a cabo en el foro Yume Wo SSY y lo escribimos entre Lightless Cynth (Saga) (escrito en negrita) y yo (Shaka). Tan sólo me he limitado a hacer algunas ligeras correcciones del relato original. Espero que os guste.


¿Qué chiquero es éste?, ¡maldición!

¿Mi culpa? No, por qué... Culpa de ese idiota hermano mío al que permití quedarse por unas semanas, mientras encontraba un nuevo departamento que sea lo suficientemente barato para su estilo de vida holgazán, holgazán como él porque mis padres poco se preocuparon en darle la educación necesaria; con perdón de mis padres, claro, que muertos cuando nosotros teníamos siete años definitivamente no podían hacer gran cosa por sus hijos. Hijos gemelos, además de todo, lo que hace que las diferencias sean más notorias: el maldito Kanon ya recogió sus cosas, sus pocas pertenencias y hoy se ha largado finalmente tras medio mes de espera (aunque sospecho que volverá pronto, argumentando que el casero, sea cual sea, tiene mal genio); ¿pero cómo podría dejarme sin un regalito?.
Este desorden en toda la casa que me dice que no estuvo a solas y que tuvo una buena despedida a juzgar por la ropa interior de mujer que me acabo de encontrar debajo de mi sofá blanco, ya desgastado por los años que lleva conmigo y con una mancha de refresco de cola por las semanas que Kanon se sentó en él.

¡Menudo bastardo!.

La ropa sucia ya está en el cesto correspondiente, lo mismo que las bolsas y envases de comida y agua que mi hermano no se molestó en recoger.
¡Hace calor aquí!, pero no me quitaré la camisa blanca porque el comentario que he escuchado hoy ha sido muy bueno: me dijo que lucía bien así, con la camisa bien blanca y los pantalones negros, me dijo que le gustaba mi ropa porque yo me veía bien con ella y además me sonrió, amablemente como siempre, deliciosamente.

El gran problema es que me piensan como un soltero empedernido sin ganas de ninguna relación. ¡Vale!, es un poco así. Sin embargo, no es como si yo fuera frígido o algo por el estilo... Con él es un poco diferente porque me interesa; me interesa su charla, me interesa su gesto casi tan serio como el mío, me interesa que su mirada parezca perderse y que a pesar de ello entienda cualquier cosa que se le plantee. ¿Para qué negarlo?, me atrae del mismo modo el color de sus pupilas, un azul de cielo despejado y la sensual curva de sus labios. Puedo decir que me gusta y que es en primer lugar un gran reto.
Somos buenos colegas, nos llevamos bien, pero de ahí a que se meta en mi cama hay un largo trecho... considerando además que hace más de medio año que no me acuesto con nadie. ¡Soy un hombre ocupado!

Veo el reloj, notando que van a dar las cinco y que él está por llegar. El estira y afloja que hemos llevado los últimos meses me hace pensar que también siente interés y ¡es tan testarudo!. Por eso lo he invitado yo, le he sonreído con galantería enarcando mis cejas, preguntado si le interesaría tomarse una copa conmigo en mi casa o en el bar que hay cerca de la oficina.
Él, admirablemente, me miró de arriba abajo, suspiró como si no tuviera alternativa y dijo que sí, de acuerdo, sólo porque hoy me veía bien con la camisa blanca y el pantalón negro. La sonrisita, no sé si fue de burla o de aditivo al comentario.
Lamentablemente hoy he salido primero porque mi hermano llamó al trabajo diciendo que era una emergencia y que me necesitaba enseguida. ¡Sólo para limpiar estas porquerías suyas! Le dije a Shaka que fuera bueno y esperara a por mí en el bar aunque podría ser que no lo hiciera, que pensará que lo plantaré y que regrese a su casa o que venga a la mía, pues le di mi dirección, mi número teléfonico...

-Ja, ja, ¡cómo no!. Es más factible que mañana no me dirija la palabra por cualquier razón. Después de todo... ¡sólo somos buenos colegas de trabajo!, ¿no?


Levántate a las 7:00, dúchate, vístete, desayuna, toma el autobús y vete para la oficina. Seguido de más rutina aún en aquel lugar en el que llevo trabajando durante tanto tiempo, prácticamente desde que dejé la escuela.
A veces me da la impresion de vivo atrapado en el mismo día puesto que uno se fusiona con el otro de tal manera que me parece vivir una escena casi surreal, como si estuviera viviendo un sueño del que no consigo despertar. Hoy no iba a ser diferente o al menos eso parecía en un principio pero hoy EL me pidió que nos viéramos después del trabajo.

Nunca he sido un tipo ligón ni tampoco uno muy dado a los enamoramientos, quizás en ese sentido sea mas frío que un témpano o al menos eso parece a los demás. !Cuidado! eso no quiere decir que no me guste nadie, lo que pasa es que durante mucho tiempo he buscado sin éxito a alguien que creyera fuera lo suficientemente bueno para mí. En la oficina, que es donde prácticamente me paso la vida, la mayoría de quienes trabajan tienen ya pareja y aquellos que "están disponibles" caen en una de estas categorías:

-Depredadores que se acuestan con todo lo que se mueve (o que lo intentan) y a quienes sólo les interesan las aventurillas de una noche.
-Pulpos, o sea, los y las que van metiendo mano... pero que son del tipo "perro que ladra no muerde".
-Embusteros que te dicen que no tienen a nadie pero que no es cierto, simplemente engañan a su pareja y sí mismos.
-Ambiciosos, a quienes tan sólo les preocupa el alcanzar un mejor puesto y que en su mayoría no tienen escrupúlo alguno a la hora de librarse de cualquier posible competencia.
-Misceláneos, alguno/a que no caiga en una o más de las categorías previas.

Sonrío mientras pienso en lo cínico que a veces puedo llegar a ser, menos mal que hay una persona que parece ser la excepción. Alguien que no me ha hecho ninguna proposicion "deshonesta" y cuya conversación es mucho más profunda que el simple hablar del trabajo o de cualquier cotilleo que ronde por la oficina.
Alguien que por lo menos ha hecho que este iceberg se digne a fijarse en él, además de ser alguien de un gran atractivo físico. Claro que alguien como él debe tener pareja ya, un hombre así es imposible que esté solo y creo que tal vez tan sólo sea una cortesía o un poco de camaradería lo que le haya impulsado a invitarme.
Por un momento pensé que quizás se tratara de una broma y estuve a punto de rechazarlo, pero sus ojos oscuros, decían algo diferente... la invitación era genuina y de todas formas, ¿cómo rechazar a alguien así?. Muy tonto sería si lo hiciera sin tener motivos que lo justificaran.
Lo miré de arriba a abajo pues se le veía hermoso, con esos largos y ondeantes cabellos azules enmarcando su rostro y su ropa, sobre la cual comenté que le sentaba de maravilla. Espero que no se ofendiera...
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Re: Algo casi surreal (Saga x Shaka) escrito con Lightless Cynth

Mensaje  spicadevirgo66 el Miér Abr 22, 2009 7:40 am

Me citó en un bar que hay cerca del trabajo, así que con impaciencia he esperado durante todo el santo día a que llegara la hora de salir.
!Nunca un día se me había hecho tan largo! y aquí estoy con un refresco en la mano mientras lo espero. No pudimos venir juntos puesto que por el motivo que fuera tuvo que marcharse antes del trabajo, aunque por momentos creía que me iba a dar plantón porque el tiempo pasaba y el aún no llegaba, ¿qué le habria ocurrido?.

Si hay algo que detesto es la impuntualidad, sólo que esta vez en lugar de impacientarme como normalmente hago decidí darle el beneficio de la duda y pensé que quizás le habría pasado algo. De todas formas, tan sólo habían pasado unos pocos minutos de la hora acordada y me consta también que a veces el tráfico es atroz.
No obstante, tras unos minutos más, decidí que era hora de tomar acción y empecé a marcar un número en mi móvil. Reí pensando en que más que una pequeña reunión entre dos colegas de trabajo parezco sentirme más bien como una colegiala en su primera cita, aunque dudo mucho que Saga tenga tales pensamientos para con este bloque de hielo.

¡Listo! A medias, pero listo. Lo acepto, soy excesivamente ordenado, como dicen mi hermano y el psicólogo de la escuela secundaria que nos hizo un examen a todos y en el que se comprobó, según él, que la pérdida de mis padres me había creado una especie de manía por la pulcritud. Idiota ese hombre, pensé yo, y sigo haciéndolo porque él tenía un saco a cuadros bastante feo como para atreverse a decir que la limpieza no es buena, ¿no? Por supuesto, me dio igual.

Dos años después, ya no tanto: diecisiete años de mi vida y hasta el día de mi cumpleaños no me había enfadado tanto, pues Kanon no me compró ningún regalo a pesar de haberle recordado que somos gemelos, que yo le iba a obsequiar los primeros pagos de la motocicleta que tanto anhelaba y que me conformaba con que me hiciera una tarjeta o me comprara uno de esos pasteles de chocolate que tanto me gustan. El resultado de su olvido fue mi ira, una ira en la que todo se volvió rojo, incluyendo obviamente la sangre en la nariz y boca de mi hermano cuando fue imposible controlarme y me eché contra él como un gato a una paloma. El psicólogo entonces ya no me pareció tan imbécil como al principio.
Pero eso es cosa del pasado, por lo menos es una tragedia que ya no es necesario recordar: tengo píldoras, tengo un buen médico, tengo un trabajo decente y una vida que, lo sé, empezará a gustarme un poco más en cuanto salga de esta pocilga.

Justo estoy con el saco en una mano, cuando el sonido del teléfono hace que me gire, castañeteando los dientes y haciendo lo posible por no ponerme a gritar maldiciones que me causen más problemas. Doy dos respiros, haciendo caso a los consejos del psiquiatra y voy tranquilamente hasta el aparato.
-¿Diga? -pregunto con total naturalidad, naturalidad que se vuelve euforia y nervios al escuchar una voz por demás conocida al otro lado de la línea- ¡No, no! ¡Lo prometo!, estoy saliendo ya mismo, llego en media hora a lo sumo.

Media hora... Sí, siendo optimista, ¡no estoy tan lejos de la oficina! Lo preocupante es el tráfico, pienso mientras cuelgo con una sonrisa forzada y luego echando a correr sin preocuparme por nada más que por abrir la puerta y cerrarla de un portazo; mis piernas se mueven tan rápido como les es posible hasta mi automóvil ya de algunos años atrás y al encender el motor doy un vistazo a mi mirada y cabello por el espejo retrovisor.
Hey, ¿verdad que luzco bien? OK, en este preciso instante estoy pálido por la vergüenza (!lo siento! pero a mí la sangre no se me sube a la cara sino que desciende hasta los pies), sin embargo, tengo el cabello donde debo y la camisa limpia y eso es lo que cuenta. De reojo contemplo uno de los volantes que recibo cuando estoy parado por alguna manifestación, arrugado y tirado en el suelo del coche. Creo que una prueba fehaciente de lo bien que estoy es que esa basura me preocupa mucho menos que el hecho de llegar tarde. Yo no suelo ser impuntual, y ahora... quedaré mal con Shaka que no perdona una.

Acelero, aunque la vía rápida es una paradoja con todas sus letras: varios autos se aglutinan allí, esperando que tras el trabajo puedan regresar a casa. Me llevo una mano a la frente, masajeando mis sienes. Media hora, !más me vale!.


Algo importante ha debido a pasar para que vaya tan retrasado pero por suerte logré hablar con él antes de que saliera de su casa o al menos, a juzgar por su voz apresurada al hablar, eso me pareció. Aquello despertó mi curiosidad en cuanto al motivo que había causado su partida de la oficina, pero supuse que ya me diría algo cuando llegara. Como me dijo que tardaría un poco, tomé uno de los periódicos que había en un pequeño estante a disposición de los clientes y comencé a leerlo sin mucho interés, como mínimo me daría algo por hacer mientras esperaba a que Saga viniera. Pedí otro refresco y me armé de paciencia.

Los minutos pasaban lentamente, nunca se me habían antojado que fueran a ir a este horrible paso de tortuga... y aún no había señales de Saga. Miré el reloj que colgaba de una de las paredes y me dije que debía ser más tonto que hecho por encargo, que tan sólo se habían pasado 10 minutos desde que Saga me respondió la llamada.
Como el periódico me resultaba aburridísimo saqué mi cuadernito de crucigramas y me dediqué a rellenarlo.
Horizontal 12... Hombre noble medieval. (9 letras) CABALLERO
Vertical 16... Fuera de estación, fem. (6 letras) TARDIA.
Hacer crucigramas me resulta entretenido, es un buen ejercicio mental, al igual que los problemitas del Sudoku, aunque resulta un tanto patético el pensar que estos libritos son todo lo que tengo por compañía al terminar la jornada laboral. Nadie nunca me espera en casa, ni tan siquiera familiares, pues ya no tengo ninguno. Soy hijo único y mis padres murieron hace muchísimo tiempo.

Sigo esperando... mirando impaciente el reloj; los minutos pasan aunque inexorablemente lentos... y esta vez se ha pasado la media hora que Saga dijo necesitar. Mi primera reacción normalmente hubiera sido la de ponerme hecho una auténtica fiera, pero ¿de qué me serviría?. No sé exactamente dónde está la casa de Saga, pero muy cerca no es y quizás lo haya detenido el tráfico, así que esperaré un ratito más.
De todas formas, el siguiente autobús hacia mi barrio todavía tardará otros tres cuartos de hora en llegar y eso suponiendo que llegue a su hora, ya que perdí uno hace 10 minutos, así que tanto da esperar aquí como fuera. Tan sólo espero que no tarde mucho...

¡Qué chocante es esta ciudad!, ¡la detesto!. Cincuenta minutos, veinte más de los que pedí a Shaka para esperar y ahora sólo intento buscar una buena razón y una buena cara para mostrarle: debe estar furioso, si es que todavía está; la verdad es que considero más probable que se haya marchado desde treinta minutos atrás, cansado de permanecer sentado en el bar entre tanta gente que bebe y fuma como si la vida se le fuera en ello.
El bar nunca me pareció un buen lugar para invitar a nadie pero es mejor que no invitar: ¿a qué otro lugar podría llevarlo o pedirle salir sin sonar sospechoso o (como diría mi hermano) necesitado? Hace tanto que no salgo con nadie que ya me olvidé de cómo pedir una cita, cómo comportarme, de qué charlar para que las cosas sean interesantes y vayan bien. Tan seguro que parezco de mí mismo, tan seguro que yo mismo me creo que resulta irrisorio que me sienta aterrado por imaginarnos en un silencio bochornoso pues ya ninguno tiene nada qué decir.

Puede ser que el que escuche que somos un par de aburridos ya me haya hecho mella. Digo, es extraño que nos llamen aburridos o esa clase de cosas y que a mí Shaka me parezca todo lo contrario. Él es agradable, adorablemente soberbio cuando mira a los demás como simples mediocres; Shaka tiene esa clase de aire de superioridad. Sin embargo, me acerco levemente a él cuando le ayudo con alguna cosa en el ordenador y su mirada reflejada es la más pura inocencia. Eso me hace pervertido, ¿verdad?, por fijarme en la mueca de sus labios pequeños, en sus mejillas infladas cuando se molesta. Hombre. Niño.
-El postre -completo con una sonrisa aliviada porque al fin he llegado y el automóvil rojo ya está dentro del estacionamiento.

Me abstengo de correr para no llegar jadeando. El saco liso, el cabello peinado, la camisa fajada, la sonrisa blanca de la que mi hermano se burla al ponerme un apodo que no es más que la marca de una pasta dentrífica de la que no quiero saber ahora. Subo un piso con tranquilidad, fingiendo que tengo las cosas controladas a pesar de estar ideando mucho más.
El cabello rubio me da la bienvenida, sus hombros pequeños sobre esa espalda delgada y los brazos casi frágiles. ¿Es así de delicado o lo he idealizado? No es mucho más bajo que yo, pero hay que decirlo, no hay mucha comparación en la suavidad de sus rasgos y en mi mandíbula fuerte, en la paciencia de sus movimientos y la fuerza con que yo hago mis acciones; mi piel blanca, pero la suya... porcelana.

Coloco ambas manos sobre sus hombros y luego me posiciono frente a él con un gesto avergonzado. Estaba escribiendo algo en su cuadernillo de juegos, así que en cuanto lo interrumpo me apresuro:
-¡Disculpa! Han sido dos horas terribles, no sé cómo puedo recompensarte por esperar -tomo asiento, tosiendo por el humo de cigarrillo y mirando despectivamente al tipo que fuma cerca de nosotros-. ¿No tienes hambre?, podríamos cambiar de lugar... un restaurante, un café, Burger King...
Sonrío amablemente, haciendo un gesto al mesero para que siga esperando por mi orden.

Saga por fin llegó cuando ya creía que no lo haría. Sus fuertes manos se posaron sobre mis hombros mientras que yo andaba distraído con mis jueguecitos de papel, haciendo que me diera un apenas perceptible temblor. Antes de que puediera girarme, se puso frente a mí y me ofreció unas palabras de disculpa.
No voy a negar que no estuviera algo molesto, pues de nunca me ha gustado que me hagan esperar durante largo rato pero algo me dice que no puedo dudar de la sinceridad de sus palabras, después de todo su súbita marcha de la oficina es algo que en él está totalmente fuera de carácter y ya supuse que sus motivos había tenido para hacerlo.
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Re: Algo casi surreal (Saga x Shaka) escrito con Lightless Cynth

Mensaje  spicadevirgo66 el Jue Abr 23, 2009 3:02 am

Aun así, debo reconocer que a veces tengo un sentido del humor un poco cruel y como buen nativo de mi signo, soy algo vengativo. El ver como se movían esos carnosos labios más que el oír sus palabras me hizo poner una expresión de lo más seria y mirarlo fijamente.
-Jovencito, ¿qué horas son éstas de venir? -le dije algo severamente arqueando una ceja y señalando el reloj.
Noté como él había mirado con desprecio a alguien que fumaba cerca de donde estábamos nosotros y no lo culpo, a mí también me hubiera gustado decirle un par de cositas o dos a aquel tipo, el cual no hacía mucho que había llegado, pero no quise organizar una escena al saber que no iba a estarme mucho tiempo por aquí.

!Cómo me gustaría que prohibieran tal hábito!, en verdad que es una asquerosa costumbre y para mí no hay nada peor que salir a algún sitio, ya sea para disfrutar de una comida y/o de la compañía de alguien y que haya gente con los dichosos pitillos en las manos, exhalando ese horrible y maloliente humo. Si no fuera porque está permitido ya la habría arrancado el suyo de la boca a ese tipo y se lo habría apagado en su bebida, y eso pillándome de buenas...
En fin, no vale la pena amargarse por algo así, aunque debo apestar a cenicero....

-Está bien, Saga, será mejor que salgamos de este sitio... -le dije riendo, pues no pude mantener mi expresion seria por mucho más tiempo- si quieres podemos ir a un café que hay cerca de aquí donde sirven buena comida y donde NO NOS ASFIXIAREMOS.

Las dos últimas palabras las dije bien en alto para que aquel tipo nos oyera y mirándolo de mala leche, cosa que surtió un perfecto efecto ya que el tío me lanzó una mirada asesina a la cual no hice el menor caso y me giré para ir a pagar lo que había estado tomando.
Mi atención de todas formas estaba ahora centrada en el joven de largos cabellos azules que siempre parece tan seguro de sí mismo, no como yo, que a pesar de mis miradas desdeñosas y arrogantes, no me atrevo a tomar la iniciativa en mucho aunque lo esconda muy bien.

Me alegra mucho el verlo aquí puesto que si hubiera tardado mucho más ya me habría ido.
-¿Nos vamos? -le digo sonriendo pícaramente tras pagar mi cuenta.

¡Cuánto me alegra que no siga serio!, o moriría de la vergüenza, bien puedo asegurarlo. En cambio, luego del merecido reproche, me sonríe y asiente a mi propuesta de salir de aquí, no sin antes lanzar una indirecta bastante directa al hombre al que momentos antes yo vi con mala cara y que ahora nos devuelve el gesto. Enarco levemente las cejas con una sonrisa formándose en mis labios y mis ojos paseándose sobre los suyos y por esa mirada clara que parece ver cielo y tierra a la vez.

Este hombre, ¿es menor que yo? Mis veintisiete no son mucho en todo caso pero lo suficiente para darme pie en las noches a cuestionarme sobre mi vida, sobre lo que tengo, lo que deseo, lo que nunca tendré. Él, entretando luce recién salido de la adolescencia, excepto por el matiz de sus gestos que son madurez hecha humano.
No daré muchas vueltas a ese tema, porque bien sé que explicar a alguien como Shaka es imposible; aún la descripción física no bastaría, es tan absolutamente encantador que cualquier calificativo se quedaría en nada y es tan cambiante en lo que hace que en cada ángulo se muestra como un hombre distinto. Es una caja de sorpresas.

-Muy bien -me pongo en pie-, propongo entonces algo más ad hoc al viernes de pago que es hoy y que, por tanto, me hace millonario. ¿Qué tal un restaurante tipo bistro? Podré presumir que aceptaste salir conmigo.

Un guiño, y ya me imagino cómo luzco con el coqueteo. Ahhh (eso fue un suspiro mental). Honestamente, siento que me hacen falta algunos ajustes a los viejos métodos de conquista, pero primero me diré que esto no es precisamente una conquista, ¿o lo es? ¡Sí, lo es! ¡No! El lado amable que reside en mí me dicta que debo hacer de esta noche un buen encuentro entre colegas, forjar una amistad, darle a entender que soy confiable y que cuenta conmigo. El lado... ¿cómo llamarlo?... carnal que rige la otra mitad me susurra en cambio que debo aprovechar la situación, buscar sus labios en la oportunidad perfecta y después su abrazo para disfrutar de su candor casi virginal. Imposible negar que no tengo duda alguna de mi deseo por probar sus labios pero del deseo a la acción y, más aún, a la decisión correcta, hay mucho trecho. Así que me limitaré a ser como todo el tiempo, o quizás no, eso tampoco va bien. ¡Si no arriesgas no ganas!, ¿verdad?.

La esperanza de su boca se me puede ir mientras barajeo las cartas, así que pensarlo demasiado tampoco es una buena alternativa.

-En el "Feuillage" sirven un vinto tinto exquisito -rodeo la mesa hasta llegar adonde Shaka haciendo una mueca con la boca para resaltar la última palabra-, dicen que es único del restaurante; aunque si prefieres algo más relajado, podemos ir al "Écharde" a tomar café y croissants.

No quiero parpadear, ni una sola fracción de segundo perderme esta imagen que tanto me agrada. Le ofrezco mi brazo como todo un gentleman, agradeciendo traer puesto el saco para que no luzca como demente haciéndose pasar por quién sabe qué cosa. No, ahora no, mi saco negro está muy bien y así también está mi brazo esperando por el suyo y por su respuesta.


Cuando me ofrece su brazo para salir de aquel lugar lo entrelacé con el mío. Nunca antes había tenido un roce tan directo con él, o con nadie más y debo decir que me agradaba sobremanera.
Normalmente rehuyo cualquier contacto físico, pues la mayoría de gente parece malinterpretar este tipo de gestos y se creen que pueden propasarse conmigo sin más ni más o me ven como una damiselita en apuros, quizás debido a mi aspecto algo andrógino. Saga, en cambio, se está comportando como un caballero por ahora...

El que tenga o no tenga otras intenciones ya es otra historia. No es que me molestara que así fuera, siempre y cuando no intente tratarme tal como lo intentaron hacer un par de jefecillos en la última fiesta de la empresa. Los dos tipos (por separado) se pusieron en plan donjuanesco tratando de encontrar una conquista fácil a pesar de que ambos habían bebido más de la cuenta y ya durante la jornada de trabajo les había dado calabazas. Por suerte, me las arreglé para organizarles una pequeña cita a ciegas en el cuarto donde las señoras de la limpieza guardan sus cacharros.
!Qué sorpresa se llevarían cuando en vez de encontrarse conmigo allí se encontraron el uno al otro!

-Cualquiera de las dos sugerencias me parece buena, aunque mucho me temo que el alcohol es una pérdida de tiempo conmigo pues yo no lo pruebo. No obstante, una cena es una excelente idea. Te dejo a tu elección el local, yo salgo muy poco y la verdad que no tengo mucha idea de cómo son los restaurantes por aquí. Únicamente conozco la reputación de algunos y eso no es siempre algo de lo que puedas fiarte.

Ya veremos lo que ocurre con Saga... del cual las palabras se me quedan cortas al describirlo pues es un tío de lo más imponente. Tiene un aspecto mucho más varonil que yo. Suspiro al pensar que él no corre el riesgo de que lo confundan con una chica y menos aún de la forma en la que se le ve, o quizás, como yo lo veo esta noche.

Al salir a la calle, noté que ya había empezado a refrescar y a pesar de que llevaba mi abrigo puesto, un pequeño temblor me recorrió el cuerpo, aunque no creo que se tratara necesariamente de la brisa algo fría que corría por allí.... Sea cual fuere el motivo, me pegué un poquito más a él mientras caminábamos hacia el restaurante.

Es como volver ser el mismo de siempre aunque eso para mí no tenga un significado concreto. ¿Pero qué tiene un significado cien por ciento concreto? Me da igual, me siento contento con la compañía, contento con él ahora y con las luces de la ciudad que nos sonríen como si hubieran estado esperando por nosotros desde que fueron encendidas. Esto es mejor que cualquier otra cosa, por su brazo entrelazado al mío y por su deliciosa voz, melódica y suave, dando lugar a que yo decida el sitio en que habremos de cenar. Es tarde, pero sé que tenemos todo el tiempo para disfrutarlo.
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Re: Algo casi surreal (Saga x Shaka) escrito con Lightless Cynth

Mensaje  spicadevirgo66 el Vie Abr 24, 2009 7:04 am

-Mi opinión es meramente personal -cabeceo tranquilamente- la última vez comí a solas en el Feuillage por puro gusto de gastar dinero y porque mi hermano se quedó en mi casa y tuvo la buena idea de organizar una fiesta sin pedir opinión -encojo los hombros y le sonrío-. Con lo que me cobraban por el vino, me tardé tanto en acabar una copa que la fiesta ya había terminado para cuando regresé.

Un guiño mientras bajo con él hacia el estacionamiento donde aparqué mi automóvil. Si tuviera un último modelo sería un poco más impresionante pero, además de que fingir no se me da del todo bien, él sabe que mi puesto no es el mejor de todos y que todavía hacen falta algunos años antes que el sueldo alcance para un Mercedez Benz. Embebido estoy en mis pensamientos cuando siento un temblor en mi brazo. Cuando ladeo la cabeza compruebo que Shaka se había acercado un poco más a mí: tiene frío, eso debe ser.

-El auto está cerca -comento pero me aparto para tener la libertad de despojarme de mi saco. Lo acomodo sobre los hombros de Shaka y me tomo la libertad de dejar allí también mi brazo antes de llegar al coche.

Es complicado pero es a la vez más relajante; la actitud que tengo no es común con cualquiera, sin embargo, para con Shaka es la única que puedo adoptar: proteger su espalda, ser el más caballeroso y el más amable. En general soy más adusto, más serio, poco amigable, ¿pero no sería un acto terrible ser así cuando es un ángel quien va a ser mi compañero de comida? Es extraño, la seducción hace cambiar a la gente y es ahora que entiendo que no es hipocresía, que los adolescentes no desean comportarse como idiotas sino que quieren verse de la mejor forma posible y eso hace temblar la visión que tienen de sí mismos. Ser atraído es una maravillosa arma de doble filo, aunque es precipitado empezar a pensar de este modo cuando sigo tambaleándome entre opciones.

Llegamos al auto y abro la portezuela para él, dirigiéndome entonces al lugar del piloto y apurándome a ponerme el cinturón de seguridad. Acomodo el espejo retrovisor como una de mis costumbes más arraigadas y finalmente enciendo el motor. La dirección a tomar ya la sé: la concurrida avenida principal.


Dejo que sea él quien elija el restaurante pues para estas cosas yo no soy muy bueno y mi experiencia en cuanto a salir con otra persona no es mucha que digamos.
Un ligero temblor recorrió mi cuerpo, con lo cual Saga, muy caballerosamente, se quitó su abrigo y me lo puso por encima de los hombros al notarme aún más arrepegado a su cuerpo.
Me sonrojé un poco al pensar que este gesto no era absolutamente necesario pues mi temblor se debía más bien al estar a su lado sintiendo su calor y Saga no se limitó a ponerme aquella prenda, también pasó un brazo alrededor de mis hombros.
-Gracias, Saga... -fue lo único que atiné a decirle mientras que nos dirigíamos a su coche.

Por fin llegamos y nos instalamos en él. Quizás él no lo sepa pero esto para mí es todo un lujo puesto que yo no conduzco y tengo que ir andando o en autobús a todas partes. Durante un tiempo tuve un ciclomotor pero tuve que deshacerme de él pues el pobre estaba hechito polvo.
Mientras que Saga le daba a la llave de contacto y nos poníamos en camino hacia el local seguimos hablando.
-¿Dices que tienes un hermano?-le pregunté muerto de curiosidad acerca de un comentario que hizo antes- Debe ser estupendo tener a alguien más.

Ambas manos en el volante, como me enseñó la vecina que se hizo cargo de nosotros, de mi hermano y de mí, durante un tiempo; la mirada al frente y de preferencia sin distracciones como la radio o el móvil. Claro que alguna vez he desatendido estas indicaciones pero generalmente cuando conduzco con alguien más dentro del automóvil procuro seguir todas al pie de la letra; de algún modo creo poder cuidarme solo y aún así arriesgarme. Sin embargo, tratándose de otro prefiero tomar todas las precauciones para no correr ninguna clase de riesgo. Mi hermano dice que eso es lo único que me hace ver como el mayor, aunque sospecho que también tiene que ver el hecho de que soy más responsable, más serio, más fuerte y... bueno, un poquitín más pensante. ¿O será que también de él me preocupo demasiado desde siempre?,desde que le preparaba el desayuno, desde que le ayudaba con la tarea que ocasionalmente hacía, desde que ejercía como su niñera y sus amigos cuidando que no se metieran en líos. El mayor, por supuesto, haciéndose cargo de todo.
Una pesadilla, se lo hago notar a Shaka cuando levanto las cejas con cierta incredulidad por lo que comenta. Damos una vuelta y reconozco la avenida donde debe encontrarse el restaurante porque una de las razones por las que lo elegí es debido a su cercanía. La oficina después de todo no está ubicada en un mal lugar, de hecho pienso que tengo suerte en trabajar allí, aún cuando mi casa no esté a dos pasos.
-Es estupendo si lo tienes lejos -suspiro, moviendo una mano con un ademán característico que no la separa mucho del volante-. Verás, puedo decirte con honestidad que fue el único apoyo que tuve cuando mis padres murieron pero sería una mentira afirmar que nuestra relación por eso es excelente. Somos gemelos, ¿sabes?, creo que por eso tendemos a hacer cosas distintas, para no ser iguales.

Otra vuelta... ¿Me equivoqué de camino? !No!, !imposible!, recuerdo perfectamente este bazar y la joyería que acabamos de dejar atrás. Por lo que ha dicho, él no tiene hermanos..., otra de mis deducciones, y aunque el trabajo es un lugar excelente para enterarse de los secretitos de los demás y poder cotillear a gusto, pocas veces (o mejor dicho, ninguna) me interesa saber sobre la vida de alguien más. La gente apenas puede con la suya propia, ¿por qué querer inmiscuirse en otra? Los problemas personales siempre son suficientes, no veo caso en preocuparse por los que los demás se puedan plantear, sobretodo si no se ha sido invitado.
-Tú debes ser hijo único -continuo encogiendo los hombros-, o tus padres y hermanos viven lejos, por eso hablas de ese modo. A mí me gusta mi soledad, aunque en ciertos momentos, como el de ahora, agradezco infinitamente la buena compañía.

Otra regla rota: ladeo la cabeza para encontrar sus ojos con los míos y sonreírle suavemente admirando el paisaje de su faz. Cuando finalmente regreso mi atención a la avenida doy con el bendito resturante bistro que estaba buscando. Aquí hay valet parking, así que me acomodo la camisa (acabo de recordar que mi saco se haya en un mejor lugar) antes de aparcar en la entrada del lugar.
-Aquí es -extiendo el brazo, abro la portezuela yo mismo para que sea a Shaka a quien los jovencitos del valet atiendan-. ¿Te gusta, Shaka?


Según lo que me dice, lo de tener un hermano no es necesariamente algo fácil ni tan maravilloso como me lo habían pintado, al menos desde su punto de vista. Su intuición acerca de mi familia es cierta puesto que no tengo ni hermanos ni hermanas, de hecho, los pocos familiares que tengo son familia lejana que en su mayoría viven lejísimos de aquí.
-Acertaste en lo de que soy hijo único. Mis padres murieron siendo yo muy niño y me criaron mis abuelos, los cuales también murieron apenas cumplí mi mayoría de edad, así que estoy solo.

Observo lo cuidadosa y meticulosamente que conduce siguiendo, o eso parece, al pie de la letra una serie de instrucciones que debió aprender de su maestro o maestra. No sé si es sólo por mi beneficio o siempre lo hace así, pero me alegra el ver que no es una de estas personas locas del volante a las que les importa un rábano el poner en peligro no sólo su propia vida, sino también las de los otros ocupantes del vehículo y los peatones u otros conductores que se crucen por su camino.

Después de dar unas vueltas llegamos al restaurante del que me había hablado anteriormente, un lugar que me parece bastante lujoso ya que yo estoy acostumbrado a sitios mucho más sencillos. Tal vez si hubiera estado solo no habría tenido el valor ni las ganas de venirme por aquí pero en compañía es algo diferente y la de Saga me resulta muy agradable y amena. No me pasó desapercibida la mirada que me lanzó mientras estábamos en el coche y su sonrisa tan.... tierna...
Una expresión que tan sólo duró unos cortos instantes pero que nunca antes había visto, pues en el trabajo siempre está muy serio y parece muy seguro de sí mismo aunque conmigo es muy amable.

Aún llevo puesto su abrigo que me echó antes por los hombros y en él noto un ligero aroma a aftershave... !delicioso!... Veo como se ajusta su camisa y sale del coche antes de que pueda devolverle su prenda. uno de los mozos que allí trabajan abre mi puerta. Doy las gracias al muchacho y tomo la mano que Saga me tiende.
-Es un lugar precioso, nunca había entrado aquí antes -le sonreí y le tendí su abrigo- Toma, no quisiera que pescaras un resfríado por culpa mía.

Le miro fijamente durante unos momentos mientras le sujeto su abrigo para que pueda volver a ponérselo. Una vez puesto vuelvo a tomar su mano entrelazando sus dedos con los míos.
-!Entremos!, siento curiosidad por ver si este local cumple con la reputación que tiene.

Muy bien, ¿debo darle el pésame por lo de sus padres o luego de unos años ya es muy tarde? Pienso en este momento que tenemos más cosas en común de las que imaginaba, pues la primera impresión, aquella que tuve cuando él llegó a la empresa como transferido de otra ciudad fue la de un chico encantador que no duraría una semana en un trabajo tan duro. Me sorprendió con su corta presentación frente a sus nuevos compañeros, comentando sus veintitantos y el ser budista, y aunque nunca tuve claras referencias sobre ello, sabía lo básico: no dañar, no sufrir. ¿Cómo no dañar en una empresa de publicidad, me pregunto yo? Aquí, entre nosotros, hay que destrozar a cualquiera que sea competencia, desgarrar cualquier obstáculo para sobresalir. Así que desde mi juicioso punto de vista, el muchacho se quedaría un par de meses hasta que no soportara más la presión del nido de víboras que somos en esa oficina.

Tomé el saco que me devolvía sonriéndome internamente ante la equivocación que tuve ya hace dos años. Fue todo lo contrario, cabe mencionar: lo de budista venía a medias, pues un carácter dócil nunca le conocí. En cambio era entretenido conversar con él durante las comidas, sólo para variar los chismes típicos que intercambiábamos los del grupito con que yo salía; en realidad decíamos más banalidades que otra cosa, pero me agradaba hablar sobre el horrible tráfico de la mañana, sobre lo que tenía pensado preparar para cenar cuando llegara a su casa... ¿Yo le dije algo alguna vez? !Por supuesto!, era fácil tomarle confianza, sin embargo, nunca me pensé su mejor amigo para agobiarlo con problemas; en lugar de ello, le hablaba sobre la última película que vi y de los nuevos muebles de la sala. No gran cosa, pero era importante. Muy importante.
-Soy muy resistente, no suelo enfermarme -comento con una sonrisa ya con el saco puesto-. No te preocupes, adentro debe hacer mucho calor.

Creo que iba a suspirar. Pero el aliento, se me va, cualquier rastro de oxígeno desparece de mis pulmones por un instante, el instante que él se ha tomado para entrelazar sus deditos con los míos y luego pedirme con completa naturalidad que entremos. ¿Lo hace a propósito? ¿Estoy paranoico?. !Hoy más que siempre!.

Me muerdo el labio inferior, aprieto su mano y esbozo la sonrisa más auténtica que me es posible.
-!Vale!, sé que te gustará.

¡No, ya no sé nada! Me temo que incluso se me ha subido la sangre a las mejillas, si no es que a toda la cara. Agacho un poco la cabeza, aprovechándome del cabello largo y los mechones que caen cerca de mis mejillas y mi frente. No tengo intenciones que en cuanto me vea empiece a pensar que soy fácilmente... excitable (otra de las palabras donadas por Kanon, gracias). Caminamos así juntos, y lo que me convence sobre lo maravilloso de esta situación es el montón de ojos dirigiéndose hacia nosotros. ¿Es por las manos unidas? Me inclino a pensar que mi popularidad aumenta debido a Shaka, a su expresión entre soñadora y ausente.

El maître que nos invitó a seguirlo nos sonríe a un lado de una mesa dispuesta ya junto a una ventana. Sí, está bien, tuve que darle un par de billetes para que no nos recordara que el restaurante es caro y que hay muchas personas que quisieran un buen lugar. ¡Pues bien, no me importa! Yo quería esto, justamente esto: el tipo aquél acomodando el asiento a Shaka, las cartas para ordenar sobre la mesa, mi mejor sonrisa. No sé si debe su reputación a esto, sin embargo, puedo asegurar que este restaurante es de mi agrado porque a pesar de los candiles enormes, de los cubiertos de plata reluciente y del alfombrado rojo, es lo bastante relajado para que cualquiera pueda entrar y sentirse cómodo. Los meseros sonríen, nos preguntan cómo estamos, la gente a nuestro alrededor no viene de smoking, el área de fumadores está al otro lado... Un buen lugar, definitivamente.

-El pato se ve delicioso -frunzo el ceño-, aunque no podría despreciar el rostizado de ternera que se ve como hecho por Dios...

¡Ah, claro!, él no cree en Dios, ¿verdad?...


La verdad es que incluso a mí las últimas palabras que le dije me tomaron por sorpresa puesto que normalmente no soy un tipo muy lanzado y menos aún en este tipo de situaciones. El parece haberse sorprendido también y quizás sean cosas mías pero me pareció que trataba de ocultar su cara ligeramente.
En lo que no estoy equivocado, ni alucinando, ni viendo visiones, ni nada por el estilo, es en ver esa maravillosa sonrisa en su rostro, lo que me da a entender que está disfrutando de mi compañía. Muy diferente a las sonrisas y gestos más falsos que un duro de cuatro pesetas como los que estoy acostumbrado a ver en muchos de nuestros clientes y varios compañeros y compañeras de trabajo, de los cuales a muchos parece resultarles gracioso el que yo sea budista.
El que no me interesen en demasía la cultura materialística y de carrera de ratas que parece vivirse en ese lugar no significa que vaya a dejar que me pisoteen, como más de uno y de una ya averiguaron. .
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Re: Algo casi surreal (Saga x Shaka) escrito con Lightless Cynth

Mensaje  spicadevirgo66 el Vie Abr 24, 2009 7:08 am

Finalmente llegamos a nuestra mesa, situada en una parte muy tranquila del restaurante y en muy buena posicion. !Mejor aún!, nadie está fumando alrededor nuestro... ¿qué más se puede pedir?
Hablando de pedir, nada más sentarnos nos encienden una vela situada en el centro de la mesa y a cada uno nos hacen entrega de un menú. El camarero se marcha durante unos minutos para que podamos decidir tranquilamente.
Saga lo lee y comenta varias cosas sobre platos diferentes.

-(Riendo) Bueno, Saga, no sé si estará hecho por Dios o por el diablo pero -dije observando a los otros comensales- los olores que vienen de la cocina son verdaderamente deliciosos y también los platos se ven exquisitos.

Vuelvo a mirar el menú, concentrándome principalmente en la sección de pescados y mariscos en la que hay una deliciosa selección, la cual dificulta el poder elegir sólo uno de ellos. Todos estos platos se hallan descritos de forma muy tentadora... !oh!... otra cosa en la que me he fijado es en la de que en mi menú, ninguno de los platos tiene el precio puesto... Esto sí que es raro y me da la impresión de que de nuevo me han vuelto a confundir con una chica pues sé que en muchos restaurantes es costumbre de mostrar este tipo de cartas a las señoras.
Suspiro con una divertida expresión en mi rostro pensando en que quizás debería ponerme en pelota picada para reiterar el hecho de que soy un chico.
No vale la pena preocuparse por ello ahora y por fin, después de una "larga" deliberación ya sé qué voy a pedirme. El pez-espada al ajillo suena delicioso. Dejo la carta en la mesa y veo que hay otra parte más: la carta de vinos, la cual ignoro puesto que yo no voy a tomar alcohol. No me gusta el sabor y una pequeña cantidad basta para ponerme malito.

-¿Ya decidiste, Saga? -le pregunto alegremente.

Estoy inflamado, más que feliz por lo que sucede y por lo que podría suceder. Extraño, ¿verdad? Tratándose de mí, usualmente pesimista (realista en el mejor de los casos), a mí que digo que el futuro me tiene sin cuidado porque de un momento a otro se vuelve presente y ¡bang!, todas las esperanzas y planes se van por donde vinieron o más lejos. Por ende y quisiera aclarar que no me estoy imaginando el resto de mi vida, que más vale que sea larga, procuro borrar de mi cabeza esas escenas en las que aparezco con Shaka en otro lugar, no este restaurante y tampoco la oficina: si no se hacen realidad, tengo opción de no sentir decepción por ello.

¡Ah!, !qué bueno que no lo arruiné con mi comentario sobre Dios!. Yo creo en Dios, por supuesto, pero no soy precisamente un buen católico porque no cumplo con los mandamientos, no voy a misa (quizá sólo en Navidad, es decir, cuando supuestamente nació Jesús), ni soy tan caritativo como debería. Como compensación, me aseguro de no pedirle nada a Dios a menos que me encuentre en una situación muy seria y de darle gracias algunas noches por la buena vida que he podido llevar. ¿No está bien de esa forma? Yo no pido, Dios no da y ambos estamos contentos. Me pregunto cómo hace Shaka con Buda... porque Buda no es un dios, ¿no?

Del programa sobre religiones que vi en televisión, lo poco que pude concluir del budismo fue que Buda no era una divinidad, y que el karma nos patea el trasero incluso en la siguiente reencarnación. Otra razón para preguntarme por qué diablos estamos vivos, pisando esta Tierra en decadencia.

-¿Nos saltamos la sopa, Shaka? -sugiero, todavía buscando entre los platillos del menú y levantando sólo la mirada para contemplar la mueca de alegría en sus labios cuando me hace la última pregunta- Me gusta cómo sonríes.
Le sonrío ahora yo y arrugo suavemente la nariz con cierta picardía, uno de los pocos rasgos que comparto con ese hermano mío que es a la vez un dolor de cabeza. Levanto un brazo para llamar al mesero, suponiendo que mi rubio compañero ya ha decidido qué va a comer esta noche. Cuando el joven se queda de pie con la intención de tomar la orden, yo empiezo:

-Rostizado de ternera a la semilla de mostaza y salsa de hongos silvestres y... -regreso por un momento a la carta- lo acompañamos con un Château de Haux. Shaka, hoy celebramos, así que debes dejar que pida una botella para los dos.

Rozo el dorso de su mano con mis dedos, sólo para sentirme bien con el contacto y esperando poder convencerlo. Sé que no bebe ni una gota de licor, lo he comprobado en las fiestas y reuniones de la oficina en las que todos terminan medio borrachos como mínimo y él se va a su casa de lo más campante pero, lo que dije es cierto, esta noche es para celebrar y no aceptaré un no como respuesta.
¿Qué tan malo puede ser una copita una vez al año?


Saga también estaba ya listo para pedir, sugiriendo que nos saltáramos el primer plato, lo cual para mí es excelente, pues no soy de mucho comer por la noche y las pocas veces que visito un restaurante normalmente me voy directo al segundo plato, pues si luego queda sitio prefiero tomarme un postre, aunque si las porciones son muy generosas ni eso puedo hacer.
Pronto llega el camarero para anotar nuestra comanda, Saga es el primero en pedir y elige un plato de carne y un vino francés.
-Yo cenaré pez espada al ajillo con guarnición de patatitas hervidas y verduras del tiempo. ¿Podría traer también una ensalada mixta?

Estuve a punto de intentar disuadirle de la idea pues él sabe que no bebo alcohol pero algo me detuvo. La expresión en su rostro y su tono de voz me hicieron ver que le hacía ilusión pedir aquel brebaje y que lo compartiera con él. Hoy celebramos le oí decir. No sé exactamente a qué se refería... tal vez fuera su cumpleaños...

Por mi parte, me siento feliz al estar aquí con él y eso es algo raro en mí porque normalmente rehuyo la compañía de los demás. Quizás eso se deba a que soy hijo único, quedarme huérfano a una edad temprana y básicamente tener que apañármelas solito en numerosas ocasiones pues mis abuelos ya eran muy mayores.
Sea como fuere, el Saga que tengo delante mío también parece muy diferente al Saga que normalmente veo en el trabajo. Sigue siendo la misma persona pero esta noche su ademán es diferente, parece más relajado, más alegre incluso, así que tan sólo el verlo así es causa de celebración.

Ya de vuelta a la realidad pido también al camarero que traiga una jarra de agua con mucho hielo y después me dirijo devolviendo su sonrisa al chico de la melena azul, quien acaricia el dorso de mi mano en apenas un sutil roce.
-Está bien, Saga, que traigan el vino, pero si acabo por debajo de la mesa completamente borracho lo tendrás en tu conciencia mientras vivas... - y aprieto suavemente su mano.

Bueno, no es que quiera provecharme de esto, pero él me la está poniendo muy difícil. Digo, ¡está apretando mi mano!, acto que no hace sino acuciarme a lanzarme sobre él como animal salvaje sobre su presa, a pedirlo a él como mi plato fuerte y mi postre y a sus labios como lo único que quiero beber. La escena se me presenta tan real, tan incitante como agobiante, que me echo hacia atrás levemente; porque sí, asustarme de mí mismo era común, pero no estoy tan loco como para abandonar la mano blanca de Shaka: la atraigo hacia mí y beso sus dedos delgados con los ojos entrecerrados, mirando los suyos hechos de agua.
-Yo cuidaré de ti -respondo, deseando que mi boca pudiera pasearse por toda la extensión de su piel, empezando por las yemas de sus dedos.
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Re: Algo casi surreal (Saga x Shaka) escrito con Lightless Cynth

Mensaje  spicadevirgo66 el Vie Abr 24, 2009 3:13 pm

Me contengo, claro está, y dejo nuevamente su extremidad para recargarme en la cómoda silla y poder ponerme la servilleta de tela en el regazo. Entrelazo los dedos sobre mi vientre, pensando en que debería relajarme y dejar de pensar en perversiones de ese tipo... ¿Hay perversiones de otro tipo?

En todo caso, la idea del vino tinto no es para atentar contra la integridad del rubio, sino para subrayar que incluso bebiendo media copa, el alcohol es signo de algarabía; puedo estar equivocado y de hecho, sé que ser feliz no tiene nada que ver con estar intoxicado (o al menos no debería) pero de algún modo... de algún modo quiero hacerle ver lo agradecido que estoy porque esté conmigo.
-Espero que no hayas tenido nada más importante que hacer -empiezo la charla-, sé que te invité de improviso... Tenía intenciones de hacerlo hace ya algún tiempo pero siempre que sales del trabajo te vas enseguida; pensé que ibas a algún lado o con alguien, !qué sé yo!. Ojalá no todos en la oficina te desagrademos.

No, él no suele quedarse mucho tiempo más después de la hora de salida a menos que sea fin de mes y el trabajo por hacer esté al tope; esos días, entonces tenemos que quedarnos todos hasta la madrugada para terminar con los pedidos y varias cosas más de las que ahora no quiero acordarme. Si bien puedo sobrevivir durmiendo menos de ocho horas, me gusta descansar si puedo hasta nueve horas para no sentir ninguna clase de cansancio durante el día: puedo ir a trabajar y hacer bien los quehaceres, puedo limpiar la casa, puedo salir a correr por las noches...

Claro que si esta noche no salgo a hacer ejercicio y en cambio continuo al lado de Shaka es seguro que no voy a quejarme.


Yo cuidaré de ti le oigo decirme y no tardé mucho en recibir un tierno beso en la palma de mi mano, aunque luego retirara la suya de la mía como si estuviera avergonzado. Aunque quizás la palabra avergonzado no sea la correcta para definirlo pues no creo que sintiera asco de lo que acababa de hacer, más bien ese gesto era como el de un niño al que habían sorprendido haciendo alguna trastada.
-Eso espero -musité en una apenas audible voz antes de que él comenzara a entablar conversación conmigo acerca del motivo de su invitación.

Sus últimas palabras me llamaron la atención puesto que si bien es cierto que nuestra empresa está llena de moscones y personas desagradables, allí también hay personas decentes que trabajan duro para ganarse el pan de cada día y poder mantener a sus familias. Lo que pasa es que yo soy un tipo algo solitario a quien cuesta hacer amistades, con ello me refiero a un amigo o amiga verdaderos pues con la mayoría de quienes conozco las relaciones se limitan a lo profesional y bien pocas palabras cruzamos que no sean referentes al trabajo y quizás alguna que otra banalidad.
Con el único con el que siento tener algo en común es con el chico con el que estoy pasando esta velada y aunque seguía mostrando mi ademán calmado cuando me preguntó, el corazón me había dado un vuelco enorme. Fue como si miles de mariposas me revolotearan por el estómago y el resto del día se me hizo de lo más pesado esperando a que llegara la hora de verme con él fuera de la oficina.

-¿De verdad crees que detesto a todos en la oficina? -le dije riendo- !no es eso, hombre!. Ya sabes que allí hay mucho "pulpo" suelto pero ocurre que con la mayoría no tengo nada en común. Muchos de ellos son personas decentes, tienen familia y vuelven a sus casas tras terminar el trabajo. Hay otros que no lo son puesto que se dejan medio sueldo en el bar y en tabaco o son gente sin escrúpulos, a quienes no les importa apuñalar a otros por la espalda con tal de conseguir lo que quieren. Ninguna de esas cosas me interesa.

Aunque nunca lo había comentado a nadie, puesto que siempre he sido escueto a la hora de dar detalles acerca de mi familia, debido a mis circunstancias personales no solía hacer otra cosa que regresar a casa tan pronto como podía. Además, de que durante mucho tiempo estuve estudiando una carrera con la universidad a distancia; los cursos eran muy caros y el nivel de estudios muy alto por lo que me tenía que pasar numerosas horas estudiando y escribiendo los ejercicios que debíamos enviar al moderador cada cierto número de semanas antes de presentarnos a los exámenes.
-Saga, lo de irme a casa inmediatamente después del trabajo se debe a varias cosas. Primero, porque cuando comencé allí, mis abuelos ya eran muy viejecitos y aunque aún se valían por sí mismos necesitaban mi ayuda con cosas como hacerles la compra, limpiar la casa, etc..., pero sobretodo, hacerles compañía por la noche porque apenas podían salir de casa. También estuve estudiando una carrera con la Universidad a distancia durante unos años y hace muy poco que la terminé.

Pauso por unos momentos, reminisciendo acerca del número de horas que tuve que pasarme sudando tinta.
-Así que por eso y otros motivos bastante banales, no he tenido ni tan siquiera tiempo de buscar pareja. Nunca he salido con nadie regularmente si era a eso a lo que te referías. De todas formas, soy muy exigente... y ¿quién sería capaz de aguantarme, eh? -le dije mirándolo fijamente.

!Claro que me gustaría encontrar a alguien!, pero lo que no voy a hacer es venderme barato y salir con cualquiera que me lo pida, a los cuales en su mayoría he rechazado. Saga, en cambio, parece ser la excepción porque incluso si nada pasa entre nosotros sé que podré decir que al menos he tenido una velada amena en su compañía.

Mi nombre en sus labios es música, música dulce que me halaga aun si no fuera nada que desde otro punto de vista se pueda considerar excepcional. No lo es. Bueno, para el resto de la gente, ¡para todo el mundo!, puede no serlo pero para mí es una prueba de la existencia de algún ser divino o iluminado que me está otorgando un regalo de los más grandes: los labios de Shaka moviéndose para llamarme, para hablar conmigo y pronunciar mi bendito nombre que ahora es el mejor de todos. ¡Hablas como un crío!, pero no, hablo como un buen tipo encontrando a otro buen tipo y que está completamente feliz por la ocasión. Por supuesto, Shaka no es sólo un "buen tipo", sino un encantador ser de ojos de cielo y sonrisa de fuego. Me gusta, ¿qué le puedo hacer?

!Vale!, con todo no pienso dejar que la imagen me lleve la cabeza las nubes aunque me siento justo allí. Me concentro ahora en su mirada serena y en sus manos blancas que se dejan en la mesa como si se tratara de una estatua. Shaka no parece sentirse importunado por mi no tan velada pregunta sobre su vida personal sino que me responde con cierta naturalidad que me hace pensar que en la oficina más que pulpos, somos estúpidos por no preguntar con franqueza lo que queremos saber: tal vez, sólo tal vez, a Shaka no le habría importado responder del modo que me responde a mí. Es que si empiezo a pensarme especial en su manera de actuar y resulta que sólo me cuenta esto por educación, la decepción será horrible.

Su risa deliciosa me hace callar hasta que termina de decirme todo lo que desea.

-La gente que describes -suspiro- me temo que no sólo está en la oficina: estamos en todas partes y todos tenemos algo de esas características terribles.

Yo, por ejemplo... ¿inescrupuloso?, !quizá! No dejaré dinero en los bares o en cigarrillos pero tampoco puedo decir que soy un buen ejemplo a seguir: mis imperfecciones empiezan por la excesiva meticulosidad en ciertos asuntos, pasa por una seriedad-amargura de todos los días y termina con mi cuerpo desnudo y con los brazos extendidos ocupando toda la cama mientras duermo. Cosas pequeñas, digamos; sin embargo, no descarto que en tal o cual situación afloren las características humanas inherentes: lo bueno y lo malo, todo conjugado.

Él, en cambio, parece absolutamente perfecto o posiblemente mejor que el resto, un hombre virtuoso al que se le perdonaría o debería perdonársele cualquier pecado porque las obras benéficas han sido más. Me sorprende que podamos llevarnos bien, él siendo tan puro hasta en sus palabras y manera de expresarse, y yo... no es que piense que soy malvado, claro que eso tampoco me da un rango en el lado opuesto.
Esbozo una sonrisa y me inclino hacia delante, apoyando mi antebrazo derecho en la mesa adornada con un mantel blanco. El instinto de caza de nuevo.
-No me refería específicamente a las parejas que pudieras tener, pero... -le hago un guiño- es bueno saber que eres exigente: me encantan los retos.

¿Soné muy deseoso? El mesero me salva dejando la botella de vino metida en hielos entre mi acompañante y yo y sirviendo después una copa para cada uno. Nos informa que la comida está casi lista y en el momento en que se va regreso mis ojos a Shaka.
-Aprecio a las personas como tú -sonrío apenas-: te hiciste cargo de tus abuelos, de la carrera que tomaste incluso teniendo un trabajo de tiempo completo, de ti mismo... Permítime decir que eres un hombre excelente; yo apenas pude con mi hermano y creo que ni eso.

Hablar de Kanon es tan confuso. Puedo decir que es irresponsable, holgazán, vividor; lamentablemente, tengo el estigma, una especie de signo de Caín que no me deja en paz: se suponía que era yo quien debía criarlo y ocuparse de él a pesar de que la edad me hacía mayor solamente por unos cuantos minutos. Eso nunca importó, siempre pensé en mí como la cabeza de la familia. Así que, ¿no es entonces culpa mía cualquier mal paso que él dé? ¿No significa entonces que hice mal el trabajo? Es verdad que ahora mismo mi admiración por Shaka crece: también debió haberla pasado mal.
-Salud -intento sonreír levantando la copa y llevándomela casi enseguida a los labios.


Tiene razón al decir que ese tipo de personas existen en todas partes, claro que yo tampoco puedo dármelas de perfecto. Sé que a veces soy demasiado meticuloso y no puedo ver el bosque porque me lo tapa un árbol, o sea, que me fijo demasiado en un detallito en particular pero sin intentar ver la situación en general.
Sé que muchos me consideran insoportable por este motivo, también pierdo la paciencia fácilmente y a veces soy super-irritable y muy rencoroso.

Es bueno saber que eres exigente, me encantan los retos.

Hummm... ¿es así como me ve?, ¿cómo un reto?, ¿le gustaré? !Uf!... las preguntas que me vienen a la cabeza son numerosísimas y no puedo evitar que una coqueta sonrisa me adorne el rostro por un instante, ¿la habrá notado?

El es un hombre atractivísimo y me siento halagado que tan siquiera se haya fijado en mí por unos instantes. Más alto que yo y no soy exactamente un canijillo, más muscular que yo y de manos fuertes. Esa melena azul enmarca bellamente su rostro de dios griego, sus ojos son oscuros y su mirada aunque algo altanera a primera impresión, a mí me parece cálida y firme al mismo tiempo, la mirada de un hombre que sabe lo que quiere y cómo obtenerlo. Pensándolo bien... ¿y qué si parece algo arrogante?, en su caso puedo hacer la vista gorda.

El vino llegó a la mesa y se nos informó de que pronto estaría lista la cena. Saga me halagó también al decir que admiraba mi comportamiento con respecto a su familia.
-Es lo menos que podía hacer por ellos. Mis abuelos me cuidaron desde que era chiquito y mis padres murieran en un accidente; pero incluso en sus últimos años de vida pude recibir buenos consejos por parte suya y aunque físicamente no podían hacer faenas pesadas, cada vez que regresaba a casa siempre estaba preparada mi cena y no debo olvidar que también me ayudaron económicamente.
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Re: Algo casi surreal (Saga x Shaka) escrito con Lightless Cynth

Mensaje  spicadevirgo66 el Sáb Abr 25, 2009 1:29 pm

Saqué una pequeña foto de mi cartera y se la mostré: en ella estamos mis padres y yo. En otra imagen salen mis abuelos conmigo disfrutando de una excursión al campo en un fin de semana meses antes que murieran.
-Ellos fueron los que me incitaron a hacer el curso de universidad pues sabían que nunca está de más el tener una buena educación. Por lo que me dices de tu hermano, creo que no deberías menospreciarte, no sé cuales son tus exactas circunstancias pero él ya será un adulto y debe valerse por sí mismo.

Son una hermosa familia, sé que estarían muy orgullosos de ti.

!Como me gustaría que eso fuera verdad!, lo que dice Saga, tristemente, es algo que nunca podré saber en el caso de mis padres ya que murieron cuando yo apenas empezaba a caminar. Su coche se despeñó por unos acantilados, yo sólo me libré de esa suerte porque aquel día estaba malito y mis abuelos ofrecieron cuidarme. Me entran escalofríos sólo de pensar el que por una gracia del destino yo tampoco estaría aquí ahora para contarlo.
En cuanto a mis abuelos, aunque nunca me lo dijeron con palabras puesto que no es algo que formara parte de su cultura, su manera firme y disciplinada a la hora de que encarara mis estudios, recordándome que hiciera los deberes y regañándome si hacía alguna travesura, todas esas cosas me hablaban volúmenes. Pues las hacían porque se preocupaban por mí y su cariño nunca me fue negado, siempre estaba presente.
Aún recuerdo las historias que mi abuelo me contaba, los dulcecitos que mi abuela a veces me preparaba a escondidas del abuelo aunque él estaba más que al corriente pero hacía la vista gorda.

Saga miraba con gran ternura aquellas fotos aunque quizás tan sólo fueran imaginaciones mías. Me las devolvió y comenzó a hablar de su hermano.

Es curioso que las personas que tienen hermanos o hermanas los definan con palabras como "son un dolor de cabeza", "son muy pesados" o cualquier otro epíteto despectivo. Yo no lo sé puesto que soy hijo único y nunca tuve tal oportunidad aunque siempre anhelé por uno pues a veces, sobretodo cuando los abuelos me regañaban hubiera sido más llevadero el compartir la experiencia con otro. También quizás me habría sido más fácil relacionarme con otros niños si hubiera tenido uno.... ¿quién sabe?
-Dime, ¿tú y tu hermano sois gemelos idénticos o fraternales?

Espero que no piense que soy un chafardero pero la mención de su hermano acaba de despertar mi curiosidad.
-Estoy seguro que no es un mal chico, no debería serlo, teniendo tan buen ejemplo a seguir -le dije mirándolo fijamente.
Justo entonces ya había llegado el muchacho con los platos que pedimos y que tenían tan apetitoso aspecto. Saga recibió su ternera y yo mi plato de pescado.
-Tienen una pinta deliciosa *aunque no tanto como tú*

Menos mal que Saga no es telépata que sino se reiría de mí por cursi.
El chico nos sirvió tambien más vino de la botella, aunque le pedí que sólo pusiera una pequeña cantidad en mi copa pues sólo acepté para acompañar a Saga. Levanté mi copa y dije "Salud"
-!Buen provecho! -exclamé mirando la deliciosa comida.

Hablar de la familia siempre es un problema, sobretodo para personas como nosotros quienes, de hecho, prácticamente carecemos de una... ¿Kanon?, él es importante para mí pero actualmente no puedo verlo como el mejor soporte: contar con él no quiere decir que esté allí todo el tiempo o con la disposición requerida. Por alguna razón ha puesto entre nosotros una especie de muro; finge estar bien todo el tiempo, mientras que yo... yo simplemente no me encuentro. ¿Acaso contribuí también con esa barrera?
Puede ser; no dudo que prefiera sobrellevar las crisis yo solo, así que, en resumidas cuentas, nuestro distanciamiento tiene ciertas razones que son, irónicamente, muy estúpidas.

Quizá con Shaka suceda algo similar. ¿Podría ser?
!No!, es improbable, él perdió a sus padres. ¿No es completamente comprensible que me tome por sorpresa y que me admire que esté de pie? No cualquiera podría con la carga de la soledad; ¡bien por sus abuelos!, al final, gracias a ellos, resultó que este ángel... es en verdad un ángel.

-Gemelos "idénticos" -respondo con una sonrisa, moviendo los dedos índice y medio de ambas manos para que sepa el por qué del retintín de mi voz-. Verás, no sé si soy un buen ejemplo, pero hice mi esfuerzo. Kanon es el nombre de mi hermano, ¿no te lo había dicho, verdad? No es un mal chico, no es realmente un mal hermano, pero... está loco, completamente loco y es todo lo opuesto a mí: se ríe todo el tiempo.

Me dejo la sonrisa en la cara, acordándome de las carcajadas sonoras de Kanon y de sus ojos entrecerrados cuando ríe; no me importa, mi seriedad me gusta hasta cierto punto, aunque no puedo negar que en ciertas ocasiones (especialmente en las mañanas, antes de las pastillas) me encantaría tener la chispa de la que goza mi hermano.

La comida que el mesero deposita luce ex-qui-si-ta. Aspiro el aroma de la carne mezclándose ligeramente con el del pescado; tomo la copa y brindo con Shaka, paladeo el delicado vino entrecerrando los ojos para admirar sus labios acercándose a su propia copa. El color rojizo es más apetecible en su boca que en el vino tinto. Sé que es todo un halago que él esté tomando alcohol, así que al abandonar el recipiente le sonrío con amplitud. Mis manos buscan los cubiertos, y mis pupilas se encuentran casi sin querer con la noche que se cierne sobre la ciudad.
-Parece que habrá lluvia -enarco las cejas, dejándome observar un poco más la oscuridad de fuera y luego volviendo a la luz del restaurante-. Buen provecho.

Hago el primer corte a la carne: es jugosa, puedo sentirlo incluso con la plata de los cubiertos. Me fijo en el propio plato de Shaka, con el ceño fruncido.
-Tendrás que dejarme probar un poco de ese pescado, Shaka.


Parece que habrá lluvia
No es un fenómeno meteorológico que me guste, sobretodo porque me trae el recuerdo de la muerte de mis padres, aquel día llovía a cántaros. Pronto la voz de Saga me saca del ensimismamiento que a veces me produce el ver caer el agua o como ahora, que parece que está a punto de hacerlo.
La comida ya ha llegado, inundándonos con sus aromas y tal como oigo decir a mi compañero, tiene un aspecto de lo más apetitoso.

Me alegré tanto de que por fin llegara para poder acompañar al vino tinto que Saga había pedido antes. Como ya le había dicho, no soy alguien que esté acostumbrado a beber alcohol, simplemente porque el sabor amargo que tienen la mayoía de estos brebajes no me gusta. El vino que pidió, parece ser de buena calidad puesto que aunque no pueda apreciarlo de la manera en la que él lo hace, no deja ese mal sabor de boca que otros dan y su olor es agradable.
El pescado que pedí no sólo huele de maravilla, su presentación en el plato es magnífica, así que el chef debe ser buen conocedor del dicho popular que "la comida entra primero por los ojos" y las porciones ofrecidas en ambos platos, sin ser gigantescas, son bastante generosas. Personalmente si hay algo que detesto es los extremos a los que llegan en muchos locales, o te dan unos platitos con apenas cuatro bocaditos que no bastarían ni para alimentar a un ratoncito a los que llaman Nouveau Cuisine, o te meten unos platos llenos hasta los bordes con una montaña de comida que parece que va a desbordarse de un momento a otro. La cantidad aquí es perfecta, por lo menos para mí.

El pescado es delicioso, está en su perfecto punto y aún muy jugoso (En muchos lugares lo sirven pasadísimo)
Tendrás que dejarme probar un poco de ese pescado, Shaka.

Su comentario despierta mi interés. ¿Acabo de notar un cierto tono en su voz o son imaginaciones mias? Difícil saberlo, así que mis labios se curvan con una sonrisa algo traviesa y le respondo.
-Por mí no se corte usted, Sr. Vrein -le digo acercando mi propio tenedor ya cargado con un trocito de pescado a sus labios -también su plato tiene una pinta de lo más apetitosa.

Cuando era un adolescente me gustaba tanto la lluvia... Me gustaba salir y darme duchas con la ropa puesta, pelear contra mi hermano bajo las tormentas que inevitablemente nos obligaban a parar la lucha y volver a casa o simplemente mirar las gotas cayendo desde las nubes que de a poco iban perdiendo la tonalidad gris y volvían a ser blancas, hermosas. Quizá la lluvia haya dejado de agradarme desde que empecé a vivir solo; ya no había nadie con quien pelear, nadie con quien mirar la TV mientras pasaba, nadie a quien llamar. Antes era feliz encerrándome en mi habitación para observar las gotas descendiendo, pero cuando la soledad fue impuesta y no por elección, todo perdió el encanto. !Todo!.
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Re: Algo casi surreal (Saga x Shaka) escrito con Lightless Cynth

Mensaje  spicadevirgo66 el Dom Abr 26, 2009 8:02 am

Miro a Shaka por un instante y siento que ese instante es el que va a unirnos. ¿Estamos pensando justo en lo mismo o, siquiera, tenemos la misma mirada medio perdida, medio tristona?. ¿Habré dicho algo malo? Aprieto los labios un segundo antes de esbozar una sonrisa que se amplía conforme sus ojos azules se dirigen de nueva cuenta hacia mí y sus cejas se curvean tan sensualmente como sus labios. ¿Ésa es una sonrisa o una invitación? No debería tomarla como ninguna por mi propio bien, pero me lo tomaré como ambas, por mi propio placer.
-¡Oh!, tengo que cortarme cuando estoy contigo, Shaka -sonrío a mi vez, inclinándome hacia delante-. Imagínate si no lo hago: me ruborizaría cada vez que me miraras.

Acepto de buena gana el bocado de pescado entrecerrando los ojos: ¡está delicioso!
-Exquisito -le digo-, ¡está realmente maravilloso! ¿Quisieras probar el mío?

Tiene que hacerlo, ¿cómo no?. Parto el mismo trozo pequeño de la carne que descansa en mi plato, emitiendo el más agradable aroma, y lo ofrezco a Shaka tal y como él lo hizo. Me pregunto si nos vemos cómicos. ¡No me importa en verdad! Se me escapa una risita, por alguna razón me siento tan feliz ahora que no podría describir exactamente por qué, tan de repente, la lluvia ha vuelto a gustarme.

-¿Sabes? -cuestiono, centrándome en sus pupilas brillantes- Mi día ha sido magnífico... Bueno, tuve que levantarme temprano y ducharme estando medio dormido, tuve que trabajar ocho horas y comer un almuerzo bien simple, tuve que reunirme con el jefe antes que la tarde terminara, pero... por la cena, por esta magnífica cena y por la magnífica belleza que me acompaña, únicamente por eso, puedo decir con toda certeza que no he tenido mejor día que éste.

¡Qué tonto! ¿Así o más directo? Cabeceo un poco, tal vez porque quiera restarle importancia a semejante pseudo declaración. Después de todo, no quiero que se lo tome demasiado en serio y me tire el pescado a la cara y el vino a la camisa, antes de irse por donde entramos con los puños cerrados.
!No!, !no puede ser así!, Shaka no es así. Aunque tampoco estoy seguro que se sienta precisamente halagado con lo que le digo. ¿El extraño seré yo? ¿Él podría estar pensando lo mismo realmente o...?

!No!, estoy yendo más lejos todavía: ¡qué tonto!


Se acerca lentamente con los ojos entrecerrados para tomar el bocadito de pescado que le estaba ofreciendo y se lo lleva a su boca para degustarlo, pronunciando lo delicioso que es el plato e incitándome a que yo hiciera igual con la pequeña porción de carne proveniente del suyo que él había cargado en su propio tenedor, la cual, al igual que el mío era auténticamente delicioso y no perdí tiempo en hacérselo saber.

.... por esta magnífica cena y por la magnífica belleza que me acompaña, únicamente por eso, puedo decir con toda certeza que no he tenido mejor día que éste.

Sonrío al oír aquellas palabras y una de mis cejas se eleva en una expresión interrogante pues aunque ciertamente la primera parte del discursito era un poco sarcástica o al menos eso me pareció, la segunda parte era harina de otro costal. ¿Aquellas palabras las decía en serio o serían parte de la misma tonada? En fin, decidí no leer demasiado en ello aunque no pude evitar sentirme halagado cuando se refirió a mí como "magnífica belleza" porque supongo que hablaría de mí... ¿o no?; supongo que mi afectación es sólo parte de la naturaleza humana y que nos guste que se nos masajee un poco el ego por muy modestos que seamos. Yo no soy ninguna excepción.

-Gracias, tampoco yo puedo quejarme. La verdad es que mi día no fue muy diferente de cualquier otro antes de salir del trabajo. Como de costumbre tuve que tomar el autobús despues de desayunar y vestirme; en la oficina, !ya te puedes imaginar!, papeles y trabajo por doquier con jefecillos pesados (presente compañía excluída) y mequetrefes que no tienen ni la más mínima idea de lo que hacen pero que se creen la octava maravilla del mundo. Al salir del trabajo.... el día mejoró enormemente pues después de tomarme un refresco en un local en el que estuve a punto de asfixiarme, vino por fin mi apuesto aunque impuntual (recalco un poco esta palabra de modo sardónico) príncipe azul que me rescató y con el que estoy en excelente compañía disfrutando de esta deliciosa cena.

Dicho esto vuelvo a probar otro bocado para reponer fuerzas tras esa larga aserción.... !pobre Saga! espero que no se tomara a mal mi comentario acerca de su impuntualidad. En realidad no me molestó demasiado en esta ocasión pues sé que no me hizo esperar a propósito... es sólo que mi sentido del humor es un poco peculiar.

Creo que unos pocos comensales de las mesas vecinas nos miraron por un momento cuando intercambiabamos bocaditos. Me divertía pensar en las diferentes razones que podrían tener para hacerlo: si lo hacían con envidia, compresión, desprecio... o simplemente extrañeza al ver a dos varones comportándose así; la verdad es que ni lo sabía ni tampoco me importaba demasiado. Estaba disfrutando demasiado de esta maravillosa velada con mi compañero como para preocuparme del "¿qué dirán?".
!Qué diferente se ve aquí comparado con la oficina!; debo reconocer que el Saga que no trabaja me resulta más simpático y no es que en su faceta laboral me desagrade pero aquí, ahora, lo veo relajado, tranquilo... y no sé como decirlo.... , tal vez, ....más apetecible...

¿¿Apetecible?? Me sonrojo un poquito esperando que no se dé cuenta de lo que pienso, que sino el pobre se creería que tan sólo lo veo como un delicioso pollo a l'ast; para disimular un poco me llevo a los labios la copa de vino que me sirvió anteriormente y tomo de ella una pequeña cantidad. Quiero que el líquido me dure lo más posible pues no creo que le guste al peliazul que este jovenzuelo acabe la noche como una cuba.

Me cuenta de su día. !Oh, cielos!, aunque él diga que yo no soy del tipo de idiotas con que él trata, no estoy muy seguro; en el trabajo siempre es otra cosa, siempre somos siquiera un poco distintos a lo que somos saliendo de la oficina. Es cierto que yo, por ejemplo, grito más que en ningún otro momento del día: los papeles no están listos, el presidente dará un discurso motivacional y todos deben estar perfectos y ¿qué es eso de escribir "vamos" con la "v" incorrecta?. Todo el tiempo reclamo algo, a veces más duramente de lo que me gustaría; sin embargo, me es ya imposible evitar ser perfeccionista: me exijo tanto a mí mismo que la exigencia ha trascendido a otros niveles.
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Re: Algo casi surreal (Saga x Shaka) escrito con Lightless Cynth

Mensaje  spicadevirgo66 el Lun Abr 27, 2009 8:48 am

Conocí a Shaka de ese modo, entre gritos. Él es más joven que yo, no por mucho, pero lo suficiente para generar uno o dos rumores sobre su puesto en la compañía con una edad tan corta (aunque yo, a mis veintisiete, ya me siento algo acabado); yo estaba entonces un puesto más abajo de lo que estoy hoy día y el rubio chico nuevo era el impuesto tema de cotilleo a la hora del almuerzo, cuando bajábamos cinco pisos en el edificio y nos dirigíamos a uno de los restaurantes eternamente llenos de gente. Alguien había dado la idea de invitarlo un día, a lo que de hecho yo me negué porque estaba de un pésimo humor; terminé haciendo un berrinche y volviéndome a la oficina, comiendo solo y siguiendo con los diatribas cuando todos volvieron a sus ocupaciones. Entonces apareció de la nada. Yo gritaba como tonto hasta que las miradas quedaron posadas a mi espalda: sus ojos azules me escudriñaban con curiosidad y sus cejas estaban casi juntas en su ceño; creo que no entendía nada de lo que decía.

Mordí mi labio inferior para no soltar una carcajada. Ahora es gracioso, pero en ese momento sentía arder mis mejillas de la vergüenza durante toda la semana que estuve escondiéndome de él. ¡Ja, por supuesto! Al siguiente mes transfirieron mi cubículo cerca del suyo y todos los días tenía que saludarle y, posteriormente, enamorarme de su sonrisa siempre tranquila. Me encantaría preguntarle cómo hace para que el ajetreo no le afecte como me afecta a mí.
-Lamento haber llegado tarde -sigo excusándome, moviendo la cabeza-; prometo que la próxima vez no será así.

¿La próxima vez, he dicho? !Oh!, tiene que haber una próxima, por supuesto. Aunque él quizá se harte de ti. ¡No! ¿Por qué habría de ser así?
Carraspeo, cuando levanto la mirada él tiene los pómulos rojos y se lleva la copa a los labios con un poco de prisa. Ahora soy yo quien frunce el ceño, haciendo como que no le doy importancia cuando sigo comiendo mi platillo.
-Shaka... *¿debería preguntarle? ¿Ahora?* Dices que no sales mucho, ¿significa que... no estás saliendo con alguien o algo así?

Trago saliva. Nos miramos el uno al otro un segundo, y me apresuro:
-!Oh!, lo siento, espero no ser entrometido.


Se disculpó por llegar tarde, lo cual no era necesario pues si de veras hubiera estado molesto con él, ya se lo habría dicho y quizás ni tan siquiera hubiera aceptado venir aquí. Estaba a punto de decirle algo pero no me atreví a hacerlo, es ciertos momentos como éste que detesto el no tener las suficientes agallas como para tomar un pequeño riesgo.

¿La próxima vez? ¿en serio ha dicho eso?, con aquellas palabras logró que me diera un vuelco el corazón, que me enrojeciera aún más de lo que ya debía estar a causa suya y también del vinillo que me estaba tomando. Aquellas palabras me daban a entender que quería verme de nuevo en una cita, fuera del trabajo, ¿una cita como la de hoy quizás?; palabras esperanzadoras porque aunque no quería que esta velada terminara muy pronto, no soy tan tonto como para creerme que duraría indefinidamente. En algún momento tocaría a su fin... pero eso se puede remediar si es verdad que a él le interesara verme de nuevo. Necesitaba una señal que me confirmara que estaba acertando a saber lo que corría por su mente.

Dices que no sales mucho, ¿significa que... no estás saliendo con alguien o algo así?

!Mi señal!. Un pequeño instante mas transcurrió antes de que se atreviera a hacerme una nueva pregunta.
Tardé un poquito en contestarle pues las palabras no acababan de registrarseme en el cerebro. ¿Había oído bien?... Traté de componerme lo más posible, lo cual no me resultó nada fácil pues no quería que mis palabras sonaran atropelladas o como las de un maldito pedante.
Si no he salido mucho se debe en parte a mis circunstancias personales de los ultimos años; entre el trabajo, el curso universitario y sobretodo en los últimos meses con el cuidado de mis abuelos se me fue la mayor parte del tiempo. Las pocas veces que había salido con alguien había sido más bien con antiguos amigos del colegio a cenar, al cine o algo así, pero a medida que fue pasando el tiempo perdí el contacto con la mayoría. Con los compañeros de universidad también salí en algunas ocasiones a almorzar cuando teníamos el descanso del tutorial al que asistíamos una vez al mes.

En plan de citas, poca cosa y nada que hubiera cuajado, en parte por mi caracter, soy exigente y no me conformo con cualquier cosa o por el comportamiento de la otra persona: había quien presumía de bienes materiales, como un coche deportivo de super-lujo, cosa que no me impresionaba en absoluto; de talentos, creyendo ser el regalo de los dioses a los mortales o por ser demasiado tactiles.... No es que yo sea un mojigato pero el que te estén toqueteando sin haber dado invitación y que encima no tomen nota de los avisos y miradas asesinas que les lanzaba cuando intentaban propasarse era para sacar de quicio a cualquiera
-No, hasta ahora nada que haya cuajado -le sonreí mirando sus ojos azules- y no te preocupes que no es un secreto de estado. Supongo que soy demasiado exigente.... aunque sí que me gustaría encontrar a alguien.... (tono no del todo inocente) ¿y tú?

Saga, Saga, cada vez eres peor.

Bueno, no es que me esté aprovechando de nada, ¿verdad? Además... además... ¡lo que me ha dicho tiene que ser una especie de invitación! Tiene que serlo, no estoy loco: esa sonrisita que no se parece a ninguna que antes le hubiera visto en los labios, un movimiento de hombros del que quizá ni se haya percatado y el argentino tono de voz suavizado en sensual murmullo. OK, yo siempre he pecado de paranoico, pero esto no es lo mismo; él efectivamente me sonríe, entrecierra los ojos para hacer más profundas sus pupilas brillantes y cuestiona mi propia vida sentimental.

¿Y qué podría decirle yo? ¿Que no salgo con nadie por mero gusto o temor? No pienso decirle así sin más que es mi bipolaridad medicada la que me cohibe tratándose de relaciones largas. Digo, me convenzo cada día, cada mañana que me levanto y me miro al espejo, que no hay nada realmente malo conmigo, que puedo vivir la vida más normal, sin embargo... ¿me estoy engañando? También me lo pregunto cuando me enfado, cuando no quiero ver a nadie, cuando siento ansias por vivir otra vida, cuando quiero ser ciego para no verme en el espejo y cuestionarme si mi reflejo también miente, si el que está allí soy yo o es la otra cara que quiero guardarme. ¡Si pudiera entenderme! Ahora mismo, deseoso como estoy de plantarle ya un beso a Shaka, ¿quién sabe si él no saldría huyendo ahora o después? Por mucho que lo intente, tengo dudas.
-Es bueno que seas exigente -carraspeo haciendo todo lo que está en mis manos para no desviar la mirada-, pero... tendrás que decirme qué es lo que buscas en una pareja, entonces.

Le sonrío con divertida amabilidad. No estamos para perder, Saga. Tengo derecho a una vida, tengo derecho a hacer lo que me venga en gana sin preocuparme más que por lo esencial. Sí, sí, tengo derecho a hacerme feliz, ¿y quién dice que Shaka no sería parte de esa felicidad? Puede serlo, va a serlo, quiero que lo sea.
Soy yo ahora el que torna la expresión en la más seductora que puedo a la par que rozo sus dedos con suavidad. Lo sé, a Shaka definitivamente no le gustan los pedantes, ¡pero quizá le gusten los honestos!
-Creo que yo ya lo encontré -sonrío de lado, aprovechando para levantar mi copa y extender un brindis-. Por nosotros, por esta velada... y por lo que venga.

Mis deseos ahora son de estrecharlo entre mis brazos, aunque... ¿pensará que soy un sexo adicto o algo así? No, eso sería pésimo y ya que soy un caballero tampoco pienso usar el viejo método de emborrachar al prospecto en cuestión. Suelto una risita y me inclino hacia el rubio:
-Espero que no te sientas obligado a beber el vino, Shaka, ¿quieres que te pida alguna otra bebida?
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Re: Algo casi surreal (Saga x Shaka) escrito con Lightless Cynth

Mensaje  spicadevirgo66 el Mar Abr 28, 2009 2:08 pm

Me parece que mi tono de voz le ha causado algún efecto positivo viendo como me responde, lo cual me llena de satisfacción, por lo cual espero que esto sea mucho más que un sueño del que pronto despertaré. Lo que le había contado sobre con quienes me había citado en otras ocasiones era cierto, ninguno y ninguna me gustó lo suficiente como para querer repetir un encuentro.
En cambio, con Saga es diferente.... ¿se habrá dado cuenta de que me cuesta apartar la vista de él? Por un lado, me encantaría repetir cita, por el otro... tengo miedo que eso atraiga una respuesta negativa, aunque esta última posibilidad es quizás ridícula puesto que hasta ahora nada en su comportamiento ha sugerido tal cosa.

-Hmmm.... ¿qué busco en una pareja? Buena pregunta, Saga. Creo que principalmente lo que busco es a una persona en la que pueda confiar mi propia vida, (me encogí de hombros) de poca cosa te sirve alguien de quien no te puedas fiar por mucho que se le quiera y alguien preferiblemente con buenos modales, buen sentido del humor, trabajador y que sea inteligente aunque no me hace falta un genio y !que no fume!... (Expresión inocente) No creo que sea gran cosa lo que pido, ¿verdad?

*Físicamente si es alguien bello, !pues mejor todavía!*


Y si quería una señal mas obvia, ésta llegó en forma de una sugerente mirada acompañada por un ligero roce de mi mano; gestos ambos que hicieron que los latidos de mi corazón se aceleraran.

-Creo que yo ya lo encontré... Por nosotros, por esta velada... y por lo que venga

Levanté también mi copa para acompañar a su gesto y para darme tiempo de tratar de asimilar lo que acababa de decirme. ¿Oí bien? ¿en serio dijo que yo le gustaba? ¿que quiere ser mi pareja?. Estas y miles de preguntas se atropellaban en mi cerebro en cuestión de nanosegundos pues no me acababa de creer que las palabras de Saga fueran ciertas... no porque pensara que me estuviera mintiendo, sino porque estaba tratando de pincharme a mí mismo y asegurarme que lo que estaba oyendo no era un efecto del alcohol que había tomado.
-!Oh, no!, no te preocupes.... antes pedí una jarra de agua fría. (Sonrío) Aunque si no te importa, mejor que no tome más del néctar de la vid o voy a acabar tumbado por el suelo. No sería una estampa muy romántica, ¿verdad?

Acerqué una de mis manos a la suya y esta vez mi contacto fue más firme que hasta ahora puesto que quería asegurarme de que mis oídos no me habían engañado.

-No, no pides demasiado en realidad -levanto las cejas con algo que ya parece característico en mí-; el problema viene con la decepción, creo yo... Lo verdaderamente difícil de las cualidades es mantenerlas.

Absolutamente, ¿porque no aquel al que hoy, como diría Shaka "le confiamos nuestra propia vida", puede ser mañana nuestro peor enemigo? Las personas cambiamos inevitablemente y entre esos cambios, buenos o malos, convenientes o erróneos, uno o dos a nuestro alrededor pueden salir heridos (aun si no lo deseamos, que es peor).

Levanto la copa, pero ésta queda en el aire en mi mano: Shaka, como imaginé, no está muy seguro de seguir bebiendo y aunque me pregunta sobre cuán romántico sería verle ebrio... mejor me limito a sonreír, para no asustarle si me atreviera a comentarle que a mí me parecía completamente sexy. El que estoy mal soy yo, ¿no? Sin embargo, dejo también la copa en la mesa como símbolo de solidaridad a su causa mientras le digo con un tono bajo, ad hoc a la escena que ahora estamos representando:
-Nos quedamos con el agua, entonces.

Y entonces sigue algo más... exquisito: su mano (blanquísima, por cierto, o así me parece bajo este candelabro que cuelga sobre la mesa y por las velas que también la alumbran más débilmente) se acomoda sobre la mía en un contacto tan tenue que es casi imposible que me haya dado cuenta. !No!, ahora ya no es tenue, ni suave, ni delicado; ahora toma mi mano como si quisiera que notara que allí está, que lo hace deliberadamente y que, por qué no, está esperando alguna respuesta de mi parte. ¡Cómo iba yo a pensarlo!, que me encontraría en esta situación, que sería yo quien por un momento se quedara sin palabras y que serían mis ojos los que buscarían en los suyos algo que me incitara o me cohibiera. Quisiera saberlo ahora.

O quisiera no saberlo. Porque muy tarde compruebo que ya no estoy actuando en mis cabales. He tomado su mano también y son mis dedos los que enloquecen conmigo cuando se entrelazan con los de él, lentamente, como si todos mis poros quisieran unirse en algún momento a los suyos y que ese momento durara para siempre. Sí, pierdo la cabeza, y no es para nada desagradable; de hecho, creo que estoy dispuesto a arriesgarlo todo, a lanzar mis ases (si es que son tales), a dejarme vencer entre miradas y un suspiro.

No cambio el tono de mi voz, sigo en la misma línea tranquila a pesar que lo que digo me acelera el corazón:
-Podemos tomar la jarra de agua en mi casa, si quieres -no, no aparto la vista, incluso enarco un poco una ceja, deseando darlo a entender: lo que sugiero no sólo es literalmente.


Vi que él, por el motivo que fuera, ya por "acompañarme" o porque no deseaba seguir tomando el vino por sí solo, dejó su copa a un lado y decidió tomar agua también. Gesto que aunque me agradó mucho, no era absolutamente necesario... !cielos! tampoco soy un aguafiestas y no tengo inconveniente con que otra persona beba alcohol mientras que no lo haga en exceso.
-Tienes razón, lo difícil no es tener unas determinadas cualidades, lo difícil es mantenerlas y poder tolerar los defectos y quizás excentricidades de otra persona -le dije mirándolo fijamente al asentir al comentario que hizo de mi respuesta anterior.

Al sentir como sus dedos se entrelazaban con los míos supe entonces que mis instintos no me engañaban: Saga disfrutaba de mi compañía tanto como yo de la suya. Noté su mirada clavarse en la mía, !ay!... si él pudiera leer mis pensamientos... igual le parecería que soy una especie de pervertido. Aunque bien pensado, quizás eso sea una exageración, pero ciertamente vería que las ideas que me cruzan la mente no son tan castas como mi apariencia serena y carita de niño que nunca ha roto un plato en su vida indican.

-Podemos tomar la jarra de agua en mi casa, si quieres

Y si quería una invitación, !ahí llegó!, !más obvio imposible! Ambos claramente nos sentíamos atraídos el uno por el otro pero ¿hasta qué punto?... eso ya es más difícil de determinar, pero lo cierto es que algo hay. Una llamita se ha encendido esta noche y quien sabe si llegará al punto de convertirse en una hoguera. Cierto es que toda decisión en esta vida conlleva un importante elemento de riesgo y que en algún momento me llegaría el turno de lanzarme pero no quería apresurar demasiado este delicioso momento.
-Mi querido Saga, no tienes que privarte de tomar vino si así lo deseas, siempre y cuando no acabes bajo la mesa -le dije mirándolo fijamente y sonriéndole, sin apartar mi mano de la suya- por cierto, tu oferta es tentadora... pero .... (dejo que pasen unos segundos y mi voz se vuelve algo traviesa y sugerente) ¿no crees que primero deberíamos terminar el plato principal antes de pasar al siguiente?

¡Mierda, Saga, sigue haciendo el ridículo!

Mordí mi labio inferior inconscientemente como defensa para el sonrojo que por poco se apodera de mis mejillas. ¿De alguna forma... me había rechazado? ¿Quería aplazarlo? ¿Pensaba que yo era un pervertido necesitado de sexo, de lujuria, que sólo buscaba eso en otra persona? ¡Oh, Dios, cuántas dudas! Y aunque Shaka me sonríe, estoy tan nervioso y tan avergonzado que no estoy seguro si su sonrisa es para tranquilizarme o es porque está siendo sarcástico. ¡Quizá se esté burlando de mí!
No es que no le dé a Shaka un beneficio de gran duda. De hecho, Shaka sería de los pocos que no se burlarían de cualquier tontería, de los pocos con los que me siento a gusto, sin embargo... ¡soy un tarado! Sin contar con mi voz, que probablemente delató mis intenciones para con mi acompañante.

OK, OK, calma. Trago saliva. Debo pensar y analizar mis estupideces, no hay remedio: él no me ha soltado la mano, así que no está enfadado; me invita a seguir bebiendo alcohol, lo que quiere decir que quiere ser negligente conmigo y no tomarse con demasiada seriedad mis actitudes de caballero; guarda silencio, está eligiendo las palabras que le suenen correctas a sí mismo; cambia el tono de su voz, por lo que... por lo que...

!Ah!, y sus palabras, tan calmas y sensuales. ¿Por qué será que lo enigmático resulta tan abominablemente sexy? Aprieto levemente su mano, deseando con ello eliminar cualquier rastro de ansiedad y nerviosismo. No estoy para eso, no quiero que piense que no he salido de los dieciséis, cuando tuve mi primera cita verdadera.

A veces me pregunto cómo es que soy tan buen actor. Sí lo soy, claro que sí: suavizo mi gesto, aligero la sonrisa y asiento con levedad.
-Querido -respondo, acordándome de cómo eran los gestos elegantes de mis amigos de universidad-; tentempié, plato fuerte, postre... me temo que encajarías en cada una de las partes de mi menú personal.
Para probarlo, acerco su mano a mis labios y deposito un beso corto en sus nudillos blanquísimos; son suaves, como la palma que todavía no suelto, como su cabello de hebras de oro, como sus labios carnosos. Todo en él parece hecho de seda, incluso esos ojos grandes... tan brillantes.

-Sin embargo, no quiero incomodarte -suspiro con fingida resignación y suelto finalmente su mano con un gesto tan doliente como conciliador-. Terminemos de comer, y veremos.

Me concentro nuevamente en el filete, en los cortes que le hago, y llamo al mesero:
-Agua mineral, por favor.
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Re: Algo casi surreal (Saga x Shaka) escrito con Lightless Cynth

Mensaje  spicadevirgo66 el Jue Abr 30, 2009 8:55 am

*Shaka, Shaka... Shaka... a veces tienes el tacto de una apisonadora y la delicadeza de un martillo neumático. !Mierda!... ¿por qué no te guardarás en donde te quepa el tonito de voz, pedazo de listorro?*

Su mirada se tornó un tanto triste, o al menos eso me pareció, cuando terminé de hablar. Esperaba que no hubiera malinterpretado mis palabras y maldije mi falta de experiencia pues cada vez que he salido con alguien que me ha propuesto que fuéramos a su casa "a tomar café" o con cualquier otro pretexto banal, simplemente tenían en mente el llevarme a la cama y punto.
No es que me preocupe que Saga tenga ese tipo de pensamientos, !en absoluto!, pues no creo que esté tratando con un maníaco sexual ni nada por el estilo. Aunque sus pensamientos hacia mí fueran de esa índole...!por Dios que no soy de piedra!. Es sólo que.... no soy telépata, siento una inmensa y casi infantil curiosidad por saber qué piensa de mí exactamente.... ¿le gusto? ¿no le gusto?...

No me importa en como acabe esta noche, si una vez que salgamos del restaurante eso sea todo o si ocurrirá algo más, lo único que deseo fervientemente es que ésta no sea la última vez que pueda verle fuera del ámbito laboral.
Antes que pudiera decir nada siento el contacto leve de sus labios sobre mi mano.

Un gesto delicado y a la vez tan sensual que me hace sentir que estoy con alguien que se comporta como un caballero, trato que me agrada muchísimo. No soporto que alguien se comporte de forma cruda o me trate como si fuera un juguetito o peor aún, como una delicada muñequita de porcelana conmigo. Saga no ha caído en ninguna de esas categorías y por lo tanto, estoy disfrutando enormemente de estar a su lado porque puedo ver que hay una atracción entre nosotros.
Cuán seria es no podría decirlo pero puedo ver que da la esperanza de un buen comienzo.

!Ah! !qué lástima!, ese delicioso gesto no duró mucho, ya fuera por vergüenza, temor o simplemente ganas de más juego, recobró su compostura y como si tal cosa volvió a concentrarse en su plato y pedir agua al camarero. Lo observé atentamente y sabía que debía decirle algo pues no quería aparentar ser una persona calculadora y manipuladora, con él no podía serlo. No con Saga...

El empleado del restaurante le trajo su pedido y le sirvió parte en una copa, cuando éste se fue y Saga fue a tomar la copa en su mano, rápidamente acerque la mía y volví a acariciarla.
-Saga, espero que mis palabras anteriores no te molestaran -dije algo titubeante a modo de disculpa- ... estoy disfrutando de tu compañía y.... (algo ruborizado) tú también eres un platillo excelente, ¿sabes?.

!Ya está! !Dicho!.... Tenía la vista clavada en él, aunque no sabía como interpretaría la forma en que lo miro. Estaba algo nervioso pues no quería estropear la velada por un comentario estúpido, sinceramente esperaba que no lo hubiera herido con mis palabras pues quería volver a salir de nuevo con él....
Aunque no lo parezca mi mente es un torbellino de ideas y apenas puedo concentrarme en un pensamiento medianamente coherente al tener frente a mí a alguien tan especial como este hombre.

¡Funcionó! Si no fuera tan modesto, agregaría que además de buen actor, soy un genio, completamente. Obviamente, me guardo la euforia cuando se disculpa con tan ferviente gesto y toma mi mano de nueva cuenta; ¡es él quien ahora me busca! Y aunque suene tan mal, no me quejo: justamente esperaba, deseaba, que hiciera eso, que no dejara que yo simplemente me apartara. Sé que le gusto tanto (quiera Dios) como él me gusta a mí, así que lo confienso, me he portado un poco caprichoso con tal que él siga interesado en mí.

¡Dios, qué aprovechado y cruel!


¡No, no! ¿Será así? Un debate se abre en mi mente intentando clarificar mis razones para mi modo de actuar quizá no descubierto por Shaka... Aclararé una sola cosa: no lo hago por venganza. Y si puedo, me excusaré como se excusan todos los hombres en algún momento de su vida: ¡es mi Naturaleza!

Sí, sí, yo quiero que Shaka esté detrás de mí, quiero no sólo caerle bien, sino interesarle, que sienta curiosidad por mí, que me persiga. No es malo si lo pensamos con un poco de calma, después de todo eso es lo que justamente me sucede a mí. ¿No es acaso más divertido cuando en el juego participamos ambos? Un estira y afloja, eso es lo que de algún modo quiero; quiero, tal vez estúpidamente, que me cueste mucho trabajo llegar hasta donde Shaka, sentir que es inalcanzable y que él sienta lo mismo. Quiero que de cualquier forma, conveniente o inconveniente, no se olvide de mí; porque creo que yo ya no podré olvidarme de él.
-No podría molestarme contigo, Shaka -respondo con tranquilidad-. Además, te aseguro que yo también te estoy disfrutando a mares; lo que quiero que sepas es que te disfrutaría igual aquí, en este restaurante, que en cualquier otro lugar.

Y me observa dubitativo, con sus cejas rubias ligeramente fruncidas por la presión que seguramente esto le causa. Es sólo una tontería, por cierto, y tal como dije: no podría enfadarme tan fácilmente con Shaka, mucho menos cuando ni siquiera me había planteado si mi orgullo había sido herido. No, realmente no importa, aunque el que se preocupe por mí será siempre agradable.

Acaricio sólo un momento sus pómulos rosados. Estamos coqueteando peligrosamente. ¿Debería...? Ah, no se me ocurre qué debería hacer, si continúo así terminaré empalagándolo y si corto secamente sentirá que hay un enfado de por medio. !Qué dilema!.
Opto por dejar mi mano junto a la suya, picando algún trocito de filete de mi plato y dejarle la decisión:
-¿Sabes? Oí que mañana por la tarde habrá inauguración de una muestra de pinturas al óleo a unas calles de aquí; ¿querrías ir...?


Me sentí aliviado cuando me confirmó no sólo con sus gestos, sino también con sus palabras que no se había molestado conmigo. Hubiera sido una verdadera catástrofe el que la velada hubiera quedado arruinada por un malentendido.
Su invitación para ver la exhibición artística suena de lo más interesante pues me encanta la pintura y ese fue uno de los aspectos que más disfruté al hacer un curso de Humanidades que era parte de la carrera universitaria que estuve estudiando a distancia. Durante la semana que duró la escuela de verano nos llevaron a ver numerosas exposiciones de toda clase que disfruté enormemente.

Aquí tenía ya la oportunidad por la que tan fervientemente había estado rogando, Saga quiere verme de nuevo y esto no tiene nada que ver con el trabajo. Estoy a punto de ir pegando saltos de un lado a otro de la habitación pues mi alegría ante tal noticia no tiene límite alguno.
-No sabía que te gustara el arte -dije mirándolo atentamente- pero sí que me gustaría mucho verla. Por cierto, ¿quién o quienes exhiben?

Tomo de nuevo mi tenedor con la mano libre y llevo un trocito de pescado a mis labios, el cual aunque se ha enfriado un poco sigue estando riquísimo y la guarnición es excelente. El local es fantástico y me alegro tanto de no haberle rechazado la invitación que no puedo caber en mí de gozo.

-Se me olvidaba -dije sonriente- ¿a qué hora quieres que nos encontremos?

¿Quienes exhiben? !Oh, diablos!, !yo qué voy a saber!, ¡decidí no borrar la invitación por e-mail por pura pereza! Me quedé estático un momento que, no sé, pudo haber sido bastante más largo de lo que creo que en realidad fue. Luego, sonreí amablemente con un movimiento de cabeza que no me delatara.
-No estoy seguro, Shaka -confesé con algo de remordimiento y una sonrisita apenada-, sin embargo, puedo decirte que se trata de arte moderno.
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Re: Algo casi surreal (Saga x Shaka) escrito con Lightless Cynth

Mensaje  spicadevirgo66 el Vie Mayo 01, 2009 5:16 am

No es que a mí me guste. Quiero decir, me gusta el arte, se supone que aprecio el arte, sin embargo sólo me siento confortable cuando veo pinturas "fotográficas". No Picasso, no cubismo, no bebés gigantes o ancianas en miniatura... No está allí la belleza, sé que no.

Claro que lo callo, a menos que quiera verme como el tipo sin excusas para ver a su cita por segunda ocasión en otro lugar además de la oficina. Qué suerte que me salvara con una siguiente pregunta sobre la hora para encontrarnos y esa sonrisa suya, amable y grande, incluso dulce a mi gusto. Una sonrisa encantadora como todo en él y a la que correspondo con una de las mías (que serán lindas y lo que sea, pero nunca como las de mi guapo acompañante).
-La exposición empieza a las cuatro de la tarde -respondo haciendo memoria de lo poco que leí de la invitación-. ¿Qué te parece si paso por ti a las dos? Podríamos ir a comer juntos.

Y por primera vez, me doy cuenta de lo que hago: ¡quiero ligarlo por más tiempo que un solo día! y no es que yo sea de los que tienen aventuras de una noche, pero tampoco soy de los que se toman mucho tiempo para flirtear con alguien. Desde mi punto de vista, las cosas se dan rápido o no se dan, tan simple como eso. !Qué curioso que ahora prefiera esperar a que Shaka me dé su permiso para dar el siguiente paso!.

Él sigue comiendo y yo hago lo mismo, aunque debo confesar que gran parte de mi apetito se ha esfumado. ¿Es por la charla o porque prefiero verlo a él que a mi plato? En todo caso, pico algunos trozos más de carne, pues sé que Shaka no querrá comer solo (tiene esa clase de carácter, aunque no es precisamente inteligente indicar la conducta de una persona por la forma en que come su pescado, ¿no?).
-Seguramente mañana habrá buen tiempo -miento, mirando por la ventana la lluvia menguando y recordando que el meteorólogo de las noticias de la mañana anunció que todo el fin de semana sería de lluvias y frío. Frente frío número no sé qué.

Tal vez corramos con suerte


¿Arte moderno?... !ya veremos!. Espero que no haya artistas del "nivel" de Damien Hirst (aunque este tío no es pintor) con sus animales abiertos en canal o el vídeo de su madre moribunda (¿fue él? ¿o fue otro?. No me acuerdo exactamente) o la calavera cubierta de diamantes; francamente a nada de esto puedo considerar arte, a menos claro, que se considere un arte el lograr que acoquine la gente que tiene más dinero que sentido común.
Si no nos gusta lo que haya tampoco es problema, quizás podríamos incluso echarnos unas risas a costa de quienquiera que fuera el "pintamonas"
!Cada loco con su tema!. De todas formas, mejor que no me adelante demasiado a los acontecimientos.
Aunque tampoco me preocupa demasiado quien o quien no exhiba ya que la verdad es que más que aceptar la invitación por el hecho de ir al museo y ver las piezas expuestas, lo hice por pasar más tiempo con Saga.
Nunca antes habían logrado mis citas (tampoco he tenido muchas...) despertar mi interés. Además, me gustaría conocer mejor a este hermoso hombre que esta sentado frente a mí.
-No conozco muy bien la zona donde esta el museo pues llevo muchísimo tiempo de no pasarme por allí, pero si no me equivoco hay un pequeño restaurante cerca donde sirven buena comida regional. También creo que en el mismo museo hay una cafetería-restaurante o no sé... si prefieres podríamos ir a otro sitio. Yo no tengo manías.

Vuelvo a concentrarme en mi plato y veo de reojo como él apenas toma algo del suyo. No es que tenga un hambre atroz, de hecho, mi apetito nunca ha sido enorme, lo que pasa es que al menos es una distracción para no dejar que mis pensamientos queden delatados en mi rostro.
El que ahora o mañana haga buen o mal tiempo me es irrelevante pues lo único que me interesa es pasar una velada entretenida en buena compañía. Me estaba también devanando los sesos para iniciar un tópico de conversación, sino Saga se pensaría que estoy completamente idiotizado. Normalmente me importa un rábano lo que la gente piense de mí, yo voy a lo mío y punto, pero esta noche es diferente.
-Antes dijiste que no te gustaba el arte moderno, ¿qué artistas te gustan entonces?

-Goya -me apresuro a responder-. Mi pintor favorito es Francisco de Goya.

Mencionaría a Rembrandt también, pero... bueno, no sería tan honesto: Rembrandt me gusta a base de clases de arte y el nulo juicio juvenil en que yo quería hacerle caso a mi maestro de Artes Plásticas y al de Filosofía, quienes se pasaban mencionando a Rembrandt y a Picasso como dioses. Rembrandt me parece del tipo amable, de las cosas lindas y con cierta luz, mientras Goya era sombra y día, una dualidad definitivamente más interesante para mí.

Me pregunto por qué, Saga.
!Ya!, !vale!, lo entiendo. Mis mandíbulas se tensan al darme cuenta que mi gusto por el pintor mencionado no es sólo porque sí. Dualidad. Mis pupilas hacen cuanto pueden por sostenerse en las de Shaka cuando apuro una sonrisa y un sorbo de agua mineral. Guarda la compostura, Saga. ¡¿Por qué repite tanto mi nombre?! Me siento tan estúpido por discutir con mis propios pensamientos que la siguiente sonrisa sí es honesta. Encojo los hombros, doy un suspiro (siento que todo esto lo hago a propósito) y finalmente asiento con lentitud.
-Improvisaremos con el restaurante, entonces, ¿está bien? En todo caso, me gustan las opciones tuyas, es más sencillo buscar un restaurante cerca. Si la exposición nos aburre, siempre podremos ir al cine o al teatro.

Me gusta el teatro, aunque el cine es por supuesto menos cansado.

Él vuelve a comer con calma, ¿se imaginará que estoy intentando agradarle? Me inclino hacia delante con mi profesional sonrisa y una mueca que, decía mi madre, me he quedado desde que era un niño y le pedía que me comprara chocolates y los escondiera de Kanon. Una mueca que, dicen, me hace ver infantil.
-¡O quizá entonces aceptes tomar agua en mi casa!, ¿qué te parece?


¿Goya? Interesante elección... A mí también me gusta mucho este pintor y de él mi cuadro favorito es "Los fusilamientos del 3 de mayo" pues es un cuadro de gran valor histórico, aunque el tema central es triste e incluso hay quien diría que deprimente ya que trata sobre los horrores de la guerra. Su composición es magnífica, al igual que lo es el uso de las diferentes técnicas pictóricas de este gran maestro. En un tema algo más alegre, también me encantan tanto la "Maja vestida" como la "Maja desnuda".
Cuando hubo una pausa en la conversación me armé de valor para hablarle.
-Mi favorito es difícil decírtelo puesto que me gustan por diversos motivos varios pintores, pero creo que me quedaría con Velázquez pues mi cuadro favorito de todos los tiempos es "Las Meninas" y fue un artista muy prolífico. Otro que me gusta mucho es Boticcelli.

No sé si me habría escuchado o no puesto que parecía andar algo absorto en sus propios pensamientos y su siguiente tema fue el sacar a relucir nuestra cita de mañana y la elección del restaurante.
Le veo sonreírme de nuevo, desarmándome. Era imposible negar tal cosa, Saga estaba venciendo cualquier barrera que antes habría puesto con cualquier otra persona y con cada instante que pasaba, este hombre me gustaba más y más.
-Ja, ja.... -rio durante un buen rato, no por burla sino a causa del buen humor- .... tus alternativas me parecen bien, llevo algunas semanas de no poder ir al cine y un siglo sin ir al teatro. Así que si nos aburrimos como ostritas, por mí cualquiera de las dos sugerencias es estupenda. Aunque.... la tercera....
Dejo que haya una pausa un tanto dramática (a veces me gusta ponerme en plan teatral) pues no siempre soy el chico super-serio que todo Dios y mortal parece imaginarse que soy, mientras pretendo pensar acerca de una visita a su casa.

Mi tenedor y la paleta de pescado quedan abandonados por un momento sobre el plato y una mano va hacia la suya de nuevo mientras le respondo con una media sonrisa y mis ojos lo miran fijamente.
-Si sigues insistiendo, veo que no me quedara otra opción que aceptar... (pícara y coqueta sonrisa) !Ten cuidado!, los deseos a veces se cumplen...

Por muy serena que sea mi apariencia sé que los nervios se me están comiendo por dentro, así que valga la redundancia, retorno a mi plato para seguir tomando aquella deliciosa cena porque si sigo mirándolo de esa forma acabaré gastándolo.

Me gusta que hable por su cuenta. Digo, claro que me recrimino no haber parecido educado preguntándole por su propio pintor preferido, pero justamente ¿no es un tipo de pregunta que omiten las personas ya cercanas? Si bien Shaka y yo apenas hemos empezado la primera cita, no puedo negar que me siento más relajado que en cualquier otra y no es que con mis citas anteriores estuviera yo muy preocupado sobre mi comportamiento o los temas de los que hablaríamos, las otras citas simplemente no me interesaban. Esta, en cambio, me gusta; él ya habla porque quiere hablar y yo lo escucho en serio, sin apartar la vista y sin que la concentración se pierda ni siquiera por la cera de las velas colocadas en medio de la mesa, goteando y casi por terminarse.

A decir verdad, me siento levemente empequeñecido. Me pregunto si Shaka no esperará demasiado de mí. Pero ¡qué tontería!, eso no se descubre en la primera cita, seguramente tampoco en la segunda o la tercera, que son las de cortejo antes de pasar a formalidades. Y si es así, ¿qué podría hacer yo? ¿Actuar como un estúpido para que nunca de los nuncas se imagine que puedo ser un poquito inteligente? ¿O decirle, así nada más, que por favor piense en mí como un mediocre porque eso me considero?

No, no soy un mediocre. No queremos preguntarnos sobre nuestra existencia ahora, ¿verdad? No, no queremos, ¡qué tontería, Saga! Si supiera lo que soy sería magnífico, sin embargo, por ahora sólo sé que soy un hombre de veintisiete años, con un puesto más o menos bueno dentro de una empresa más o menos buena y que en este preciso instante estoy en una cita con otro chico de ¿veinticinco, veinticuatro, veintidós? y que me encanta. Sólo eso, no necesito nada más.
-Botticelli es magnífico -consiento, con mi copa de agua cerca de los labios-, aunque he de confesar que lo que más admiro de él... es la forma en que pinta a las mujeres. Hay algo en ellas, algo que deja él en ellas, que me resulta terriblemente fascinante.

Obviamente, recuerdo a Venus. Creo que cualquier ser humano recordaría en primer lugar El Nacimiento de Venus cuando se le mencionara a Botticelli; yo había, de hecho, comprado cuando joven una postal con ese cuadro (entonces, tampoco ahora, me imagino, no podía costearme un cuadro auténtico) y siempre que miraba los ojos de Venus, éstos ejercían sobre mí una influencia tremenda. Algún tiempo busqué en las mujeres ese tipo de belleza, pero jamás lo encontré, porque me temo que el ideal es un ideal para siempre y los seres humanos podremos maquinarlos en nuestra cabeza pero no cumplirlos ni hacerlos realidad.
Así que, desde que lo descubrí únicamente intento conocer a la gente y no hacer suposiciones propias sobre ella porque todo puede arruinarse.
-En cambio, Velázquez me parece tan triste... ¿No es cierto que hay más oscuridad en sus pinturas?

Pueden ser imaginaciones mías. Mis pupilas se pierden un instante hasta que oigo su risa suave, decididamente encantadora, que me obliga a acompañarla con una sonrisa amplia y apretar esa mano delicada que se ha quedado sobre la mía. ¡Dios, me gusta, me gusta mucho! Lo peor es el palpitar agitado en mi pecho y ese estúpido deseo que aparece de improviso: puedo verme (¡qué vergüenza!) robando sus besos y hurgando bajo sus ropas en cualquier habitación oscura que pueda servirnos de aposentos.

Trago saliva. Me mira de la misma forma que yo le miré a él cuando mis pensamientos erótico-pervertidos me asaltaron (tal vez no con la misma intensidad, eso sí), y luego de un pausa por demás demoledora, parece darme el sí que tanto buscaba yo. ¡¿Ahora qué hago?! Sí, vuelve a lo suyo y yo no lo detengo, pero estoy petrificado y no tengo la más remota idea sobre cómo actuar. ¿Qué tal si tiro la mesa y lo beso, muy al estilo de las películas ochenteras de James Bond? ¿Qué tal si le pido huir ahora mismo a mi casa o a la suya a hacer lo que él y yo queremos? (Como si supiera que él también lo quiere...) ¿Qué tal si dulcemente le digo que demostremos nuestros dulces sentimientos con nuestros cuerpos?

¡No, no! Control, Saga, control. !A ver!, si quiero que esto funcione no me debo apresurar. ¡Respiras con dificultad, idiota! ¿Quieres matarnos? ¡Ah!, pero si mi sueño se ha hecho realidad lo menos que puedo hacer es suspirar y excitarme por la emoción.

Como soy un caballero, carraspeo e intento quitarme el sonrojo ahora que no me está viendo. ¿Qué tiene que ver con que seas un caballero, Saga, pedazo de imbécil? Sólo intento quitarme los nervios de encima.
-¿Sabes, Shaka? -¡no puedo contenerme!- Hay algo muy tonto que quería decirte, pero... vaya, no importa ya, es esto: eres el ser humano más... irresistible y encantador con el que he podido hablar. Si tuviera que pensar en alguien a quien considerar completamente bueno, ése serías tú.

No le aclararé que es porque tiene la cara de un chiquillo, ni porque en el tiempo que lo he conocido he descubierto que es inocente a todo, tampoco le explicaré que se debe a que es la única persona rubia que me gusta (el amarillo no es un buen color para todos...) o que me atrajo más cuando la secretaria del jefe me contó que había oído hablar a Shaka sobre Buda y "otras de esas cosas de las nuevas religiones, ya sabes, !qué locos son!".

Me está escudriñando, creo, y yo con la cabeza ligeramente gacha y el sonrojo en los pómulos. !Oh, wow!, ¿qué hacerle?: le sonrío y encojo los hombros, me parece que recobrando el gesto infantil que hacía reír a mamá.
-Lo lamento. Si no te lo decía, ¡me habría arrepentido de irme a la cama con eso en la mente!


-¿De verdad eso crees de Velázquez? -le pregunté algo extrañado- desde el punto de vista técnico utilizaba mucho el contraste entre el claro y el oscuro. En sus cuadros el o la protagonista principal siempre aparece en colores más claros para que el vidente fije su atención en ellos. Yo lo encuentro muy interesante.

Al igual que también me parece fascinante la técnica de usar a los personajes que aparecen en muchas sus pinturas como si ellos fueran la audiencia que están observando a las personas que miran el cuadro.
-Si te fijas en "Las Meninas" la imagen pintada no es una real, sino la reflejada en un espejo de todos los personas que aparecen en el cuadro. En un rincón puedes ver al artista pintando el cuadro y en un pequeño espejo, la imagen de los reyes reflejada en él. También en la Venus del Espejo, ésta aparece de espaldas y en el espejo que Cupido le sostiene no se puede ver bien su rostro, pero da la apariencia de que a través de él, Venus observa a su audiencia.
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Re: Algo casi surreal (Saga x Shaka) escrito con Lightless Cynth

Mensaje  spicadevirgo66 el Mar Mayo 05, 2009 11:43 am

Pausé en mi pequeño discurso por un momento pues esperaba no estar aburriéndolo, porque cuando me embalo....
-Si te refieres a la temática de sus cuadros, supongo que como todo pintor él reflejaba las condiciones sociales de la época en sus obras.... En cuanto a Boticcelli estoy de acuerdo contigo, su Venus es bellísima y es imposible que una imagen así no te resulte impactante. Su atención al detalle.... -al llegar aquí me paré puesto que vi que tal vez sería hora de dejar de parlotear como un loro y le sonrei a modo de disculpa- perdona, ... pero cuando me pongo a hablar de algo que me interesa no hay Dios ni mortal quien me detenga.

Mientras lo observaba atentamente su voz volvió a sonar.
..... eres el ser humano más... irresistible y encantador con el que haya podido hablar. Si tuviera que pensar en alguien a quien considerar completamente bueno, ése serías tú.

Nunca he sido alguien muy dado a demostrar profundas emociones pero esta pequeña declaración me llegó muy dentro. Nadie me había dicho nunca algo así y sé que no es algo que lo diga por cursilería o por hacerse el galán de telenovela. En sus ojos puedo ver que sus palabras son honestas y eso para mí vale mucho. Me vi en una extraña situación puesto que no sabía qué decirle de vuelta sin que sonara a cliché refrito y barato.

Noté que los latidos de mi corazón se aceleraban y un pequeño temblor se apoderaba de mi cuerpo. Por unos momentos lo miraba y bajaba la vista alternativamente, nervioso, sin saber qué decir.
-Gracias... -musité- nadie nunca me había dicho algo así y te aseguro que de tontería no tiene nada, aunque... (sonrío) lo de completamente bueno es un poquito exagerado, a fin de cuentas, yo también tengo mi lado malvado por ahí, aunque no lo deje ver a menudo. (Tratando de hacer una pequeña broma) Bueno, sólo lo muestro a los de la oficina a veces....
-En cuanto a irresistible y encantador.... yo tampoco me quejo de mi acompañante, el cual (le digo llevando mi mano a su rostro) tiene muchísimo carisma.

!Dicho está!.

-Es porque soy un melodramático -río cuando me mira así, con el ceño fruncido porque no tiene el mismo punto de vista que yo respecto al pintor-; supongo que incluso Andy Warhol generaría en mí algún tipo de tristeza, así que no te lo tomes muy a pecho. Tampoco soy muy docto en el Arte, si debo confesarlo.
Encojo los hombros, al menos lo he soltado finalmente. Digo, ¿mentir?, ¿yo? No, !por Dios!, ¿cómo?. Además, conforme lo escucho es obvio que él definitivamente sabe más que yo en esos aspectos (y en muchos más). Eso lo noto por su casi impaciencia cuando me habla de las cosas que me interesan, que de hecho sólo ha sido hoy y una o dos tardes cuando salíamos del trabajo, lo que durara el trayecto del ascensor a la planta baja y a la salida del edificio donde laboramos.

De todas formas, ahora que guarda silencio con cierta vergüenza y yo meneo la cabeza dando a entender que no me molesta en absoluto que hable todo lo que quiera, el rubor se ocurece más en su faz debido a las palabras más sinceras que halagüeñas que le dirigiera hace un instante. ¿Dice que tiene un lado malvado?
! Oh, vamos!, !eso es una mentira!: si ser malo con sus colegas de la oficina no es una injusticia, al contrario, ¡necesitan un escarmiento esos inútiles! Así que echo a reír con ganas, porque me he quitado un peso de encima con lo que comenté y me siento de un humor tan bueno que seguramente dejaré buena propina al mesero que todo el tiempo nos pregunta si necesitamos algo más.

Entonces, casi de la nada para mí, toca mi rostro con esa mano suya que me encanta y me devuelve unas palabras que son como miel. ¡Ah, cómo me gusta!

Una de las velas termina por apagarse y, al mirar el exterior por el ventanal que nos separa de él, compruebo que la noche es más
oscura que de costumbre. Al final, compruebo que el tiempo se ha pasado como agua y me doy cuenta que sostengo la mano con que rozó mi mejilla para que no la aparte.
-Creo que harás que mi ego se infle todavía más -susurro para él nada más con una sonrisa y quedándome con su mano cerca-. Además, tanto como tener carisma, no creo... ¡soy tan aburrido en realidad! !Ojalá no te aburra!, me apenaría muchísimo.

Tiene algo de verdad, aunque pretendo que sea una broma; digo, no es que no vaya a hacer nada para no aburrirlo, ¡quiero gustarle también, a fin de cuentas! Es un poco como andar en plan de conquista, ¿no...?


Por unos instantes cuando le solté el discursito acerca de Velázquez creí que le habría estado aburriendo a muerte tal como me había ocurrido con citas anteriores que no estaban interesadas en tratar otros temas de conversación que quizás el trabajo y tal vez sólo tenian una idea en mente que llevar a cabo al final de la noche: la de aquí te pillo y aquí te mato.
No es que me importe el que alguien piense así o me vea de esa forma, pero también creo que es importante que durante una cita, uno/a trate de conocer a la otra persona un poco mejor y que haya algun tema de conversación antes de llegar a una etapa más íntima.
En fin, esa ha sido mi experiencia, excepto cuando me he reunido con los amigos del colegio o con gente de la universidad que estaban interesados en los mismos temas y con los cuales podía relajarme sin tener que preocuparme de lo que fuera a ocurrir una vez que terminara el encuentro.

A veces, quizás sea por eso el que la mayoría de mis citas no hayan tenido muy buenos resultados, también tengo el efecto de estar echando una regañina cuando la opinión de otra persona difiere de la mía, lo cual no es en realidad mi intención, pues cuando hablaba con Saga tan sólo trataba de explicar en detalle por qué me gusta tanto este pintor.

La luz de una de las velas se estaba extinguiendo y él miró por la ventana por un momento pues ya era noche cerrada. No tenía ni la más mínima idea de cuánto tiempo habría transcurrido desde que nos habíamos encontrado en el bar del que me "rescató" de ser asfixiado. Tampoco me importaba, nadie me esperaba en casa y no tenía prisa alguna en regresar.
-Dije carisma... !y lo mantengo! -le dije con total solemnidad para despues dejar escapar una risa - Saga, si en verdad me estuvieras resultando aburrido, créeme que ya me habría ido por debajo de la mesa o ya estaría dormidito y roncando.

La comida, de la cual tampoco quedaba ya mucho en el plato, apenas unos bocados, se había enfriado y coloqué con mi mano libre los cubiertos sobre el plato para señalizar que ya había terminado. No me gusta dejar restos pero por ahora tengo el estómago lleno, aunque... una sonrisa se forma en mi rostro pues me parece estar oyendo las voces de mis abuelitos diciéndome que "en Africa muchos niños mueren de hambre y tú tienes suerte de tener un plato de comida..." cuando decía que no quería nada más o no me gustaba lo que la abuela había preparado.
En todo caso, ¿quién podría pensar en comer teniendo a un hombre tan atractivo y que esta pendiente de cada uno de mis movimientos al igual que yo lo estoy de los suyos?

No sólo es atractivo físicamente, ¿qué digo atractivo?: !es guapísimo! también hay algo en su caracter que me intriga, no sabría decir exactamente el qué, pero tengo bien claro que me gustaría conocerlo mejor y desde luego, !la visita al museo de mañana no me la pierdo! y en cuanto a esta noche, no puedo dejar de repetirme el mismo pensamiento: !cuánto me alegro de haber aceptado!
Normalmente el fin de semana y los días de vacaciones ni tan siquiera dirijo un pensamiento a los compañeros de trabajo, voy a lo mío y !ya está!. Tan sólo me preocupo de hacer mis compras, ir al cine.... en fin, cualquier banalidad que surja. Aunque a partir de ahora no sé si podré hacerlo, al menos sé que Saga no se me va a ir de la memoria cuando no esté con él, claro que tampoco quiero que ocurra tal cosa.

Otra vez la lluvia. Bueno, parece lluvia, pero es únicamente una llovizna aumentada por las gotas de lluvia anteriores todavía pegadas al vidrio de la ventana y por las luces de los focos que apuntan directamente a nosotros, a nuestra mesa. Me siento como en algún tipo de escenario a punto de llegar al clímax de la obra con el otro estelar justo frente a mí.

Con el estelar, diría yo, porque cuando lo miro me siento como uno de esos personajes secundarios que salen en cámara más de la cuenta. Un poco innecesario, vamos. Es porque me pierdo en sus ojos que parpadeo tanto, que me echo hacia atrás de tanto en tanto para no contemplar por demasiado tiempo sus irises azules, de un azul cristalino, casi gris, como ágata echada en agua. Además, me siento locamente enamorado y me pone francamente triste saber que tengo que respetar algunas normas más morales que éticas antes de decirle a Shaka de una vez por todas que me gusta y que Dios sabe que lo quiero como amante. Seré yo todo un hombre, sí, me quitaré el miedo y lo echaré en el cesto de la basura, ¡diré lo que siento!; sin embargo, eso no es suficiente: él no tiene por qué pensar que las relaciones deben empezarse con rapidez, ni siquiera luce como una de esas personas poco cautelosas que "se dejan llevar"; al contrario, de algún modo siento que presta atención a lo que hago sólo para saber si, quizá, soy un poco de su tipo. Adecuado.

-¡Qué malo, Shaka! -reí por lo bajo con los hombros encogidos- ¿Eso haces con las personas que te aburren? Aunque no me molestaría verte dormir, procuraré que no hacerte roncar en un lugar público, ¿de acuerdo?

Ha dejado los cubiertos, pero sé que levantarse todavía con el último bocado en la boca no es precisamente correcto. Además, no parece tener mucha prisa, así que me relajo en el respaldo de mi silla con la copa de agua en la mano derecha, a la que doy sorbos lentamente.
-¿No te apetece nada más? -le pregunto- ¿Quizá un postre? Hace unos tres meses, ¿te acuerdas?, cuando me mandaron al norte para rogar a los inversionistas que firmaran un nuevo contrato con nosotros, comí algo que llamaban "delicias del lecho". Era impresionante, tenía varios tipos de mieles, nata y unas frutas que no podía distinguir, pero ¡vaya! Me encantó, algún día lo prepararé para ti, aunque no me quedaría tan bien... ¿Cuál es tu comida preferida?
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Re: Algo casi surreal (Saga x Shaka) escrito con Lightless Cynth

Mensaje  spicadevirgo66 el Mar Mayo 05, 2009 11:46 am

!Qué parlanchín nos resultaste, Saga!. Sí, quiero alargar la charla, ¿tiene algo de malo? Y no es que yo sea un mal conversador, por cierto, no por nada me enviaron a mí a conseguir esa bendita firma, ¿no? Claro que no soy un orador como ese estúpido de Oscar, que convenciendo al jefe se quedó con el aumento de sueldo que más me merecía yo... Pero bueno, a estas alturas, ya no hay razón para quejarme: al menos, despidieron a Oscar, a mí me transfirieron de oficina y puedo agradecer que por trabajar en equipo ya tengo el número telefónico del guapo rubio sentado frente a mí.

En la oficina no había podido darme cuenta de lo agradable que es pasar el tiempo con él. ¿Me echarían, si lo supieran? Se supone que no debe haber relaciones entre los empleados, pero... ¡bueno, no es que haya una relación todavía! Y si la hubiera, pienso que somos lo suficientemente discretos para mantenerlo en privado. Después de todo, nuestros compañeros de trabajo ni siquiera han de saber cuándo es nuestro cumpleaños, ¿no?


¿Malo?... Supongo que sí lo sería, pero ya le advertí que tenia mi lado oscuro. Aunque lo de los ronquidos no lo dije en serio puesto que yo no ronco, al menos nunca me he oído roncar.... !Dios! .... !espero que no!
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Re: Algo casi surreal (Saga x Shaka) escrito con Lightless Cynth

Mensaje  spicadevirgo66 el Vie Mayo 08, 2009 8:09 am

No sé por qué pero este tonto pensamiento me hace enrojecer y pensar en lo que diría Saga si me oyera roncar... !Vaya tonterías se me están ocurriendo!. Hay veces en las que no atino a pensar nada coherente, así que como no se me ocurre nada que decir que no suene a total estupidez, sólo le suelto una pequeña risa a mi príncipe azul.
-Eso espero.... -fue lo único que salió tras un ratito.

Por suerte lo que podría haber sido un estúpido tópico de conversación quedó abortado al tomar Saga de nuevo la palabra.
Debo reconocer que el nombre del postrecito del que habla resulta verdaderamente interesante y quizás ¿algo provocador?. Sea como fuere es un nombre bastante adecuado a algo fabricado con miel, el único problema es que es un producto que detesto. No me gustan mucho las cosas dulces y la encuentro empalagosa en extremo, por lo menos la que venden en los supermercados; la única que puedo comer sin que me entren las arcadas es la pura de colmena y aún así, en cantidades ínfimas. Aún recuerdo un bote de miel griega que me regalaron ya hace tiempo y que tuve que echar a la basura, aparte de dulce llevaba como ingrediente adicional resina de pino, lo cual le daba un sabor muy peculiar que encontré bastante desagradable.
-Muy amable, Saga y el postre suena tentador en extremo -le digo con una mirada de niño pillo- pero la miel no me gusta, a no ser que sea miel pura.... de hecho, no soy muy amante de los dulces, aunque si son de fabricación casera quizás haga una excepción. En cambio, la fruta sí me gusta mucho, también los helados artesanos y !cómo no! !adoro el chocolate!.... el cual además es un afrodisíaco excelente.

Las últimas palabras me salieron sin pensar, pero... !qué demonios!... aunque me ponga más rojo que un tomate, quiero que aunque sea con palabras indirectas que sepa que él me gusta... !y mucho! a pesar de que me vea calmado y sin prisas.
-O al menos eso dicen.... Pero contestando a tu pregunta, de verdad que no tengo sitio para un postre y menos aún si las porciones son tan generosas como las del plato principal. Claro que.... si estás dispuesto a echarme una manita con uno, a lo mejor acepto tu oferta.

Se ha sonrojado, pero ahora... ¡el que está peor soy yo! He sonreído porque parece negarse a que me haya tragado eso de dormir y roncar, luego de lo cual hasta encoge levemente los hombros con pena. No, !qué va!, !que por mí no se preocupe!, creo que sería divertido intentar conciliar el sueño a su lado.

Sin embargo, entre mis risas que hoy considero casi inocentes (debo estar imitando las de Shaka), él lucubra sobre lo que le digo del postre. ¿Sonó muy extraño?, ¿tal vez fui muy lejos? Porque supongo que podría tomárselo como una insinuación muy pesada de mi parte, ¿o no? ¡No es lo que haya dicho con esa intención! De hecho, estoy siendo tan dulcemente franco que me preocupa que piense que soy un crío. Y, !yo qué sé!, tal vez lo sea, pero no tanto.
Gracias a Dios, me responde pronto.... ¡que no le gusta la miel! Más que eso, no le gustan los dulces y echo la cabeza hacia atrás, un poco incrédulo ante el comentario. ¡Al menos le gusta el chocolate! Recobro la sonrisa y empiezo a hacer ademanes con las manos y el conato de una oración:
-A mí también me gusta mucho el chocolate, incluso cuando yo...

¿Cómo que es un afrodisíaco, Shaka? El que se pone rojo ahora soy yo. Agrega un "al menos eso dicen" que no me convence para nada pero que igual me hace reír, más por nerviosismo que por otra cosa. Así que el ángel rubio también tiene su lado pervy, como diría mi hermano. Vaya. Debo aceptarlo que es una sorpresa, no por ello desagradable: yo, lamentablemente, no he podido controlar mi rubor y él tampoco, así que allí estamos los dos, intentado seguir con la plática con total normalidad mientras nuestras mejillas no pueden ocultar cierto pudor del que ya no me acordaba.

¡Al infierno, Saga, que ya sabes que él también lo quiere! ¡No es tan fácil! Llamo al mesero consintiendo compartir el plato y entretanto, todavía pensando en el chocolate derretido y en Shaka semidesnudo, le pregunto a éste con supuesta naturalidad:
-¿Mousse de chocolate, entonces?


Ambos parecíamos un par de tomatitos tras el comentario del afrodisíaco, !upsss!, no muy sutil de mi parte pero a veces se me va el hilo, aunque en esta ocasión quizá no fuera una mala cosa que así ocurriera.
El camarero, a una seña de Saga, retira los platos, cubiertos y demas enseres sucios puesto que ambos ya habíamos terminado el plato principal. El joven nos trajo una carta para que pudiéramos elegir. La elección sería un tanto restringida debido a la información que solté a mi querido acompañante pero tal vez ese sería un punto positivo ya que en muchos sitios los postres son tan tentadores que uno no sabe qué elegir.

Por suerte, a él también le gusta el chocolate y sin más no tuvo problema en sugerir el postre que compartiríamos: mousse de chocolate.
No es que tuviera ganas de comer nada más, pero la mousse se supone que es un postre ligero y la oferta del chocolate.... me puede. Se dice por ahí que el camino hacia el corazón de un hombre es el estómago pero en mi caso, me pasa igual que a muchas señoras: adoro el chocolate, aunque tampoco llegaría a los extremos de los que según una encuesta que leí en una de esas revistas que dejan en la consulta del dentista en la que se decía que de 3000 mujeres a las que se les preguntó si preferían sexo o chocolate (sólo pudiendo elegir uno), el 97% respondió que preferían chocolate.
Creo que de aquí fue de donde surgió mi anterior comentario acerca de los poderes del manjar de los dioses aztecas.
-El chocolate me pierde -respondí con cara de niño goloso- ... !está bien!, mousse de chocolate entonces.

El chico nos trajo unas velas nuevas a la mesa y un ratito más tarde regresó con lo que parecía una enorme copa llena de delicioso chocolate con las dos cucharillas.
-(Rio) Menos mal que esto es cosa de dos -dije mirando el tamaño del postre.
Cerca de nosotros había varias personas que volvían a mirarnos de forma curiosa al vernos compartir aquella delicia, entre ellos una pareja de viejecitos que debían estar celebrando su aniversario de bodas o alguna ocasión especial y que no nos quitaban la vista de encima.

Mesero holgazán, caminando tan lentamente. ¿Es porque nos observa tan detenidamente? Yo frunzo el ceño y él aparta su mirada, dando media vuelta para ir por el postre que pedimos luego de dejar las largas velas en nuestra mesa. No es el único que nos presta atención, por la dirección de las pupilas de Shaka vuelvo la cabeza y encuentro a un par de ancianos vestidos de gala escudriñándonos con interés. Yo vuelvo a fruncir el ceño, pero ahora no funciona; después de todo, ¿qué le puede hacer mi mirada supuestamente dura a unos viejos que ya han de haber vivido de todo? Suspiro en cambio y me acomodo nuevamente en mi asiento.
-Al menos ya tendrán de qué hablar cuando vayan en el auto -le sonrío a Shaka, entrelazando mis diez dedos sobre el mantel blanco ya despejado.

Estoy más tranquilo ahora. ¡He pasado por tantas emociones esta noche! No, desde el inicio de mi día, o más bien, desde el final del anterior: ya en mi insomnio estaba decidiendo con más seriedad si mi, inicialmente, idea vaga de invitar a Shaka a salir podría funcionar. No fue hasta que me levanté, luego de dormitar unas cuatro o cinco horas, mientras me acomodaba el nudo de la corbata y me miraba en el espejo, que me convencí que no tenía nada que perder. Al conducir, volví a negar tan torpe pensamiento porque, a mi parecer, antes el rubio se reiría de mí que aceptar tomar una copa conmigo. En el almuerzo me mordía el labio con indecisión y sólo cuando lo vi por primera vez ese día, vestido con su traje azul y camisa blanca, me aseguré que sí tenía mucho que perder, pero que si ganaba mi premio sería mayor que la posible pérdida.

Y aquí estábamos ahora, luego de mi saludo esa tarde con mi habitual seriedad. !Sí!, !qué locura estar nervioso cuando varias veces he hablado con Shaka de cualquier cosa!. Era diferente, empero, medio sentarme en su escritorio cuando él levantaba la mirada desde su silla; distinto hablarle con naturalidad; distinto comentarle que hacía tiempo que no tomaba una copa en el bar cerca de la oficina y preguntarle si le gustaría acompañarme. Como si nada, como si fuera simple.

Tomo la cucharilla para probar el mousse y el comentario del ojiazul me hace sonreír. ¡En verdad es enorme!
-No te preocupes, creo que podremos con esto -le hago un guiño y tomo con el cubierto un poco del postre para probarlo-. Sí, podremos: está delicioso.

Espero a que haga lo mismo (o luciré muy mal, ¿qué hay con los modales?) y me dé su opinión. No me resisto a rozar su mano otra vez y buscar otro tema cualquiera para oírlo hablar:
-Me temo que te tendré conmigo hasta el amanecer, Shaka; espero que no te parezca muy osado de mi parte.


Sí, supongo que tendrán de qué hablar -comenté- Saga, no los mires así. Supongo que estarán un poco extrañados o quizás les recordemos a su tiempo de juventud.

El enorme postre en un principio me había dejado algo patitieso puesto que no tenía ni idea sobre cómo podríamos demoler tal cantidad de dulce, pero en fin, !habrá que intentarlo!. Después de todo, son pocas las veces que salgo a restaurantes o a cualquier tipo de entretenimiento.
El es el primero en probarlo y da un veredicto positivo al sabor del postre, así que eso ya me basta para lanzarme y probar por mí mismo.
Llevo la cucharilla plateada hasta el chocolate, del que tomo una porción y... mmmmm..... dejo que el dulce manjar inunde mi paladar.
!Delicioso! Es chocolate de buena calidad, supongo que es del que lleva como mínimo un 70% de cacao, su gusto ligeramente amargo es perfecto y un buen contrapunto al azúcar añadido al postre porque si hay algo que detesto son los postres empalagosos. Este es perfecto y ligero. Me parece notar también que le añadieron unas gotas de brandy para resaltar el sabor y porque un poquito de alcohol ayuda a que la nata sea batida con mayor facilidad.
-Tienes razón... está riquísimo... -le sonrío ya que no me pasó desapercibido su guiño.
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Re: Algo casi surreal (Saga x Shaka) escrito con Lightless Cynth

Mensaje  spicadevirgo66 el Vie Mayo 08, 2009 8:50 am

-Me temo que te tendré conmigo hasta el amanecer, Shaka; espero que no te parezca muy osado de mi parte

Lo miro fijamente tras ese comentario ya que me estaba empezando a imaginar a lo que se refería exactamente, así que no pude resistir el gastarle una pequeña bromita.
-¿En serio? Por mí no hay problema al respecto ya que mañana no tenemos que ir a trabajar, pero...-dije con cara de jugador de póker- !oye!, ¿y no crees que los trabajadores del restaurante se querrían ir a dormir y nos habrían echado ya a patadas de aquí?.

A continuación mi cucharilla se lanzó de nuevo a un asalto de la copa de chocolate y mi cara parecía la de un pequeño que nunca había roto un plato en su vida, pero por dentro me roía la curiosidad por saber qué diría a continuación, si se habría dado cuenta de que es una broma y que en realidad no soy tan ingenuo como aparento.

-Oh, ¿los estoy mirando mal? Lo siento, en realidad no era mi intención... creo que ya no me doy cuenta de cuándo estoy siendo poco amable.

Fracamente, sus tiempos de juventud dudo que puedan recordarlos. En fin, no quiero sonar peor ni que piense que soy poco cortés con personas que son mucho mayores que nosotros, así que me callo y arrugo levemente la nariz a la par que espero que él también pruebe el mousse y me diga sus impresiones. ¡De verdad es rico, no lo digo sólo porque sí! Igualmente, pienso que nos lo terminaremos todo: él se ve feliz comiendo el chocolate y yo me siento feliz acompañándolo, ¿qué puede ir mal?

!Ah, claro!, mi comentario. Antes que mi cerebro procese nada, río con una sinceridad por demás estúpida (después lo pensaré así, al menos) y muevo una mano para restarle importancia al asunto.
-Hay un montón de lugares que nos pueden recibir a cualquier hora...

Momento, Saga, ¿qué clase de idiota eres? ¿No sabes que está jugando contigo o qué diablos?

No, no sé, por un momento me quedo serio, imitando la cara de mi acompañante, mientras treinta cosas pasan simultáneamente por mi mente. ¡Organízate, Saga!, ¿o qué es esto? De repente, como si me diera cuenta de un solo golpe, abro los labios con genuina e irreparable sorpresa y muevo la cabeza de un lado a otro, extendiendo ambas palmas al frente como método de... auxilio.
-!Oh, no, no, no!, no me refería a eso, Shaka, !de verdad que no!, yo no...

Y sigo moviendo la cabeza estúpidamente, todavía sin saber (más bien, apenas en este instante me lo estoy preguntando) si ese comentario era una especie de sí velado o una rotunda negativa. Es más, ¿quién me asegura que él se estaba refiriendo a eso? ¡Qué lío soy en este instante! Finalmente guardo silencio, con las cejas levemente enarcadas y las manos cayendo en mi regazo. ¡Shaka se burla de mí!, y juro por mi vida que las palabras que pronuncié no tenían malicia ni doble sentido alguno. ¿Por qué cuando quiero ser bueno y divertido simplemente no puedo?
-Parezco un idiota, ¿verdad?
-no me puedo evitar la pregunta, lanzando un largo suspiro y echando la cabeza hacia atrás.
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Re: Algo casi surreal (Saga x Shaka) escrito con Lightless Cynth

Mensaje  spicadevirgo66 el Mar Mayo 12, 2009 8:57 am

Espero no haberme pasado de rosca con aquel comentario, la verdad tampoco yo estaba muy seguro de a qué se refería exactamente cuando dijo lo de "tenerme hasta el amanecer". Tal vez me precipité al pensar que se refería a conocerme mejor en el sentido bíblico, que es con lo que por desgracia normalmente me he topado cuando he salido con alguien... Me hace sentir mal el darme cuenta que quizás Saga tan sólo hubiera querido que fuéramos a otro local de diversión o ir a dar una vuelta por ahí. !Maldita sea!, espero que ese estúpido comentario no haya estropeado la noche.
No sé, debo haber llevado una vida demasiado tranquila como para descifrar estas cosas correctamente, así que tendré que salvar la situación como sea.

Incluso por un pequeño instante se me pasó por la cabeza preguntarle si no me encontraba atractivo, básicamente un juego tipo gato y ratón, en el que lo que quiera que respondiera tan sólo le hiciera titubear aún más. Pero no lo hice.... !mejor que no!... eso habría demasiado cruel y Saga se ha portado como un caballero hasta ahora. La idea se disipó tan pronto como la pensé. Ya le advertí que tengo mi lado malvado, aquello no era una broma, pero no soy tan idiota como para hacer algo tan cruel y menos aún en una primera cita; no me voy a pasar de rosca con alguien que me gusta tanto, !este chico sí que no quiero que se me escape!.
-!No!, !eso no se me habría ocurrido ni por un instante!, si pensara que lo fueras ya me habría largado hace un buen rato. (Algo azorado) Saga, discúlpame, pero tengo un sentido del humor un tanto peculiar, creo que ya lo mencioné antes.... a veces, soy demasiado sarcástico e incluso llego a ser verdaderamente insoportable.

Esperando a que me conteste algo tomo algo más del delicioso chocolate.
-Dime, pues, ¿qué ideas tenías en mente? ¿Quieres que vayamos a dar un paseo por la playa o vayamos a un nightclub o algo así?

Así que sí es malvado, después de todo. Aparto la mirada con cierta incomodidad, pensando que el culpable soy yo: o soy muy inocente, o no lo suficientemente perverso. Además, ¿quién me había dicho que Shaka era un santo? Enarco mis cejas, pensando que tampoco debería ponerme a la ofensiva porque ya se sabe, terminaríamos en una batalla campal y es lo único que no quiero hacer.
-En realidad no tenía nada específico en mente -encojo los hombros-, pero temo que ahora no podré pasar por alto tus pensamientos...

¡No quisiera ser tan malo como él! Quiero decir, que entiendo que él pueda ser sarcástico y que incluso también yo lo soy, pero es diferente cuando es la primera cita, cuando tenía otra impresión del rubio, cuando intento ser amable. En fin, con todo y mi siempre presente honestidad, es básico medir mi cortesía por la cantidad de ceños que no se fruncen con lo que digo. Ya se ha quejado de mi mirada para con el par de ancianos de la mesa contigua, así que no puedo arriesgarme a otra (¿cómo la llamaba mi padre?) llamada de atención.
-No me gustan mucho los clubes -continúo con un suspiro y la cuchara con más del mousse en ella-, aunque un paseo por la playa también sería entretenido. No hoy, por supuesto: deberías dormir temprano, ¿verdad?

Ok, fue una pequeña venganza, pero nada para que se lo tome a mal. Eso espero.

De todas formas, por primera vez esta noche miro mi reloj de muñeca y me doy cuenta que es más tarde de lo que había previsto; sí, la he pasado bien y el tiempo se me ha ido como agua... ¡ojalá no suceda lo mismo con el postre!


!Bonita metedura de pata!, aunque no lo demuestre mucho, estoy seguro de que está dolido por lo dicho y no lo culpo. No obstante, será mejor que deje el tema y no empeore las cosas; ya le he pedido disculpas y éstas no son falsas puesto que lo último que deseaba era herirlo. En fin, mejor que lo dejemos estar.... quizás ese sea un lado desagradable de mi carácter y no uno muy apropiado para una primera cita... tan sólo espero que no se eche atrás con el encuentro de mañana.

Sigo con la mousse, al igual que él lo hace y noto que mira su reloj, yo no llevo uno puesto ya que normalmente uso mi teléfono móvil para saber qué hora es.
-¿Es muy tarde? -le pregunté con curiosidad.

Cuando me dijo la hora que era me quedé sorprendidísimo puesto que no me había imaginado que las horas hubieran pasado tan rápidamente, lo cual es siempre una señal de un agradable encuentro. Así que supongo que quizás no estaba exagerando cuando me dijo lo de tenerme hasta el amanecer.
No es que yo me vaya a la camita a las nueve ni algo por el estilo, de hecho, voy a dormir tardísimo pues siempre tengo algo por hacer, aunque esta noche me alegra mucho que el estar despierto hasta altas horas de la noche se deba a algo mucho más placentero que el estar revisando papeles o haciendo parte de las faenas domésticas.
Desgraciadamente nada de esto se hace solo y mi plancha es muy desobediente, cuando le digo que se ponga a planchar mi ropa por sí sola.... !no me hace el menor caso!.

El postre aún estaba sin terminar y tampoco me estaba apresurando en comerlo, ya bastante mala impresión se había llevado de mí como también para aparecer ahora como un glotón...
-Me pregunto por qué será que cuando estamos en el trabajo el día va a paso de tortuga, sobre todo cuando tenemos un pedido importante con una fecha límite y en cambio... cuando uno hace algo con lo que disfruta, se pasan las horas volando. Nunca he entendido esta paradoja.

FIN DE LA PRIMERA PARTE
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Re: Algo casi surreal (Saga x Shaka) escrito con Lightless Cynth

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