El regalo (Shaka x Aioria)

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El regalo (Shaka x Aioria)

Mensaje  spicadevirgo66 el Sáb Jul 25, 2009 9:01 am

Este relato contiene lemon.
Romance.

EL REGALO (Shaka x Aioria)
Capítulo 1

Los caballeros de oro se hallaban entrenando en el Santuario. Algunos estaban en el Coliseo y otros en sus respectivos templos.
En aquel momento, Shaka, el caballero de la sexta casa, se encontraba meditando en ella esperando la llegada de Agora y Shiva, sus dos discípulos. Ambos eran caballeros de plata, Agora lo era del Loto y Shiva del Pavo.
Los muchachos se presentaron a la hora concertada para recibir una lección en telequinesis: debían transportarse desde la entrada del templo hasta el jardín de los Sales Gemelos y viceversa. Como medida de seguridad, Shaka pidió a Mu (que tenía más habilidades que él) que lo ayudara si los chicos se perdían por otra dimensión. La lección transcurrió sin percances y después los tres Virgos bajaron al Coliseo para que los chicos compitieran con los otros caballeros de plata y bronce.

Mientras tanto, Shaka se sentó en un rincón algo apartado para proseguir con sus meditaciones, pero poco tiempo después el caballero de Leo se acercó a hablar con él:
-Es un hermoso día, Shaka.
-Es en efecto un hermoso día, Aioria.
-Perdóname por interrumpirte, pero quería saber si vas a venir a la fiesta que he organizado para dentro de dos semanas.
-No lo creo.
-Pero, ¿por qué no? ¿Vas a estar fuera del Santuario?
-No, amigo mío, pero ya sabes que no me siento cómodo en las fiestas.
-Vamos, !no seas así!.
-Lo siento, Aioria, pero no creo que sea posible.
-Te estás haciendo viejo antes de tiempo, chico.
-¿Qué?... -le respondió algo enfadado el sexto guardián.
-Ven y te divertirás (en voz baja) aunque sólo sea para criticar a todo el mundo.
-Lo dudo mucho.
-Ah, ¿sí?, ¿y por qué?
-Porque todavía me acuerdo de la última vez que me fui contigo y los otros de marcha. Todos os emborrachastéis, os liastéis a armar jaleo por el pueblo y para peor vergüenza, nos arrestaron a todos. Todavía me duelen los oídos del broncazo que Shion nos dio a todos.

Ambos caballeros pasaron bastante rato discutiendo en un tira y afloja en el cual ninguno quería ceder, ya que al contrario que Shaka, Aioria le veía el lado gracioso al incidente. Finalmente, Shaka se quedó bien harto y le gritó:
-!Déjame en paz!

Aquella discusión le había acabado crispando los nervios y por ese motivo suspendió sus clases. Dijo a los chicos que se tomaran el día libre ya que no habría manera de poder concentrarse hoy después de la discusión con Aioria *ese maldito Leo*. Como estaba algo sobresaltado, se dirigió a las duchas para ver si lograba calmarse.
Al llegar sacó unas toallas, jabón y champú de su taquilla y lo puso todo en un montoncito ordenado en una banqueta. Acto seguido, se desnudó y se metió en un cubículo individual cerrando la puerta tras él.

Poco después llegó el quinto guardián, quien también estaba algo sobresaltado, murmurando algunas palabras en voz baja sobre la discusión anterior con Shaka. Aioria iba tan distraído que al arrojar su ropa sucia por el suelo derribó la banqueta sobre la que reposaban las toallas de Shaka que fueron a parar al suelo.

*!!Mierda!!*

-Shaka, lo siento, las toallas...
-De verdad, Aioria, ¿no podrías andarte con un poquito más de cuidado?
-No te enfades, hombre, puedes usar las mías.
-!Ja!, así estarán... -respondió sarcásticamente.
-¿Se puede saber qué quieres decir con eso?
-¿De verdad quieres que te lo diga?
-Hombre, si no te importa....
-Tus hábitos higiénicos dejan mucho que desear, amiguito.

Aquel comentario hizo que Aioria se enfureciera.
-!Ya estamos! Mira, señor Don Perfecto, perdona que te haya tirado las toallas por el suelo, pero tampoco hace falta que te des los aires de superioridad de siempre.
-!No sólo se trata de las toallas!. Además, eres un insolente, maleducado, descuidado, arrogante e irresponsable.
-¿Arrogante?, ¿irresponsable? !Esta sí que es buena! Por ejemplo, ¿quién se mete siempre en las duchas individuales? ¿acaso las colectivas no son lo suficientemente buenas para ti? (pausa) ¿o es que tienes algo de que avergonzarte? -le preguntó un socarrón Aioria.
-Y para no perder la costumbre, eres un impertinente -le dijo abriendo la puerta de par en par y plantándose frente al León en posición de ataque.

Ambos caballeros vestían únicamente la ropa con la que vinieron al mundo y aquella era la primera vez desde que eran niños que ambos se veían uno a otro en toda su gloria. El quinto guardián habló primero.
-Así que crees que soy un impertinente, ¿eh?
Antes de que Shaka pudiera responder o reaccionar, Aioria se lanzó sobre él haciendo algo totalmente inesperado. Con una mano lo agarró firmemente de la cintura atrayéndolo a la suya y llevando su cara lo más cerca posible, plantó un beso en los labios del sexto custodio.
Shaka había esperado otro tipo de ataque y aprovechando el elemento sorpresa, Aioria siguió besándolo hasta que le introdujo la lengua para explorar su húmeda cavidad.
Shaka reaccionó también inesperadamente pues no le estaba prestando resistencia alguna y es más, seguía correspondiendo al beso de Leo, casi obedeciendo a un impulso primitivo que le impedía pensar con claridad.
Aioria acariciaba los largos y húmedos cabellos rubios con su mano libre hasta que en su excitación llegó a la cintura e intentó bajarla hacia la zona íntima del más joven, que había comenzado a erguirse al igual que le ocurría a él.

Al sentir este contacto tan íntimo, Shaka se sobresaltó de tal manera que rompió aquel abrazo bruscamente apartándose del caballero de Leo.
-¿COMO TE ATREVES? -le gritó mientras se vestía a toda prisa.
-Perdona, pero me diste la impresión de que te estaba gustando... -le respondió confundido el guardián de la quinta casa.
-¿Sólo porque por un momento me pillaste desprevenido te atreves a insultarme así? -preguntó Shaka temblando de rabia y sintiéndose profundamente humillado.
-!No, precioso!, !nadie te ha insultado!. !Es más!, no sólo creo que te gustó que te besara sino que estoy seguro de que querías llegar a más...
-!Ja!, !en tus sueños!...
-Bueno, ¿no me dijiste antes que era un impertinente?, pues ahora tienes buenos motivos para hacerlo. (Prácticamente riéndose) Desde luego... !menudo mojigato que estás hecho!.
-Apártate de mí ahora mismo. (voz glacial)
-¿O si no qué? -respondió avanzando.

Esta vez fue el quinto custodio el que se llevó una gran sorpresa, Shaka estaba tan furioso que se avalanzó sobre el chico griego dándole un enorme empujón y levantando el brazo para soltarle una bofetada. Sin embargo, antes de golpearle se lo pensó mejor y paró en estado de shock debido a lo que había estado a punto de hacer.
-Como te me vuelvas a acercar.... la próxima vez.......... quizás no tengas tanta suerte.

Shaka salió a medio vestir hacia el templo de Virgo con lágrimas de rabia cayéndole por la cara, sin mirar para no tener que dar explicaciones al grupito de caballeros que habían oído el altercado.

Capítulo 2
Aioria se quedó anonadado a causa de la reacción del sexto custodio, al que nunca había visto perder el control de tal manera y supo entonces que lo había herido profundamente. Aquello suponía un problema bastante grave puesto que Shaka nunca olvidaba una ofensa y a decir verdad, Aioria no había deseado enemistarse con él, aunque le irritaba que Virgo fuera tan distante. Su intención había sido únicamente la de querer bajarle los humos un poquito. Rápidamente se puso una toalla a la cintura.
-!Shaka! !Espera por favor!.

El caballero de Virgo se transportó a su templo sin siquiera girarse y para entonces ya habían entrado en el recinto algunos de los otros caballeros de oro que habían oído la conmoción y visto la escena final que aquellos dos causaron. Leo se fue a duchar sin responder a ninguna pregunta, con lágrimas de rabia y frustración mezclándose con el agua de la ducha.
Los otros caballeros se quedaron muy asombrados con el comportamiento de ambos porque Aioria parecía estar muy distraído y si alguien se atrevía a cuestionarle acerca de lo ocurrido se sonrojaba y decía que no quería hablar del tema con nadie. En cuanto a Shaka, durante varios dias no salió de la sexta casa, lo cual tenía muy preocupados a sus dos alumnos, quienes finalmente decidieron tomar cartas en el asunto.

Agora y Shiva aprovecharon la oportunidad que se les presentó cuando Shaka les dio un mensaje para el caballero de Libra y otro para el de Aries, quienes aquel día se encontraban en la séptima casa.
-Buenas tardes, maestros.
-Buenas tardes, muchachos, ¿qué os trae por aquí?
-Shaka os envía estos mensajes -los chicos entregaron unos papeles a cada caballero- y espera vuestras respuestas.

Cuando ambos hubieron leído sus respectivas misivas respondieron al unísono.
-Decid a Shaka que aceptamos su invitación gustosamente, pero, ¿por qué no ha venido él en persona?

Ambos se miraron dudando unos instantes hasta que al fin Agora se armó de valor.
-Caballero de Aries, ¿podríamos hablar a solas contigo durante unos momentos?

Libra salió discretamente de la estancia para darles privacidad.
-Por supuesto, ¿qué ocurre?
-Shaka no está muy bien, nunca le habíamos visto así y estamos muy preocupados por él.
-¿Qué le pasa exactamente?
-Parece estar muy triste, como si un conflicto interior se desarrollara dentro de él.
El pobre chico estaba muy nervioso y se retorcía las manos al hablar.
-¿Qué ha causado esto?
-No lo sabemos exactamente, pero creemos que es algo en conexión con la discusión que tuvo con el caballero de Leo -dijo Shiva.
-Ya veo, ¿y qué queréis que haga?
-¿Podrías hablar con él? Cada vez que le preguntamos o nos dice que no le pasa nada o se enfada con nosotros y no nos dirige la palabra durante varias horas.
-Está bien, chicos. Iré a verle, pero no creo que sirva de nada.
-Por favor, no digas que hemos dicho nada sobre este tema.

A la mañana siguiente los dos caballeros de plata fueron informados de que Aldebarán de Tauro necesitaba ayuda para su próxima misión y debían asistirle. Shaka accedió a que se fueran porque quería estar solo.
Mu no pegó un ojo en toda la noche porque un pensamiento no hacía más que rondarle por la cabeza y la conversación con los muchachos empezó a confirmar lo que sospechaba, por lo tanto, decidió enviar a Kiki a la quinta casa con un mensaje.
Aioria se presentó en la casa de Aries a la hora acordada.
-Hola, Mu. Kiki dijo que querías verme.
-Hola, Aioria. Así es, dime, ¿por qué cancelaste la fiesta?
-Mu, la verdad es que no tengo ganas de celebrar nada -dijo bastante entristecido.
-¿Tiene algo que ver con Shaka?

Ante aquella pregunta tan directa Aioria no pudo contenerse más y las lágrimas empezaron a correr como un río caudaloso por su rostro, lo que acabó de confirmar las sospechas del primer guardián.

*¿Cómo no lo hemos visto antes? Este chico esta enamoradísimo del sexto caballero. A pesar de que siempre acaban discutiendo, Aioria simplemente estaba intentando atraer la atención de ese caparazón de cemento armado que tenemos en la sexta casa*.

Cuando se hubo calmado, Mu habló de nuevo

-Aioria, tú y yo somos amigos y si hay algo que quieras decirme en confianza, dilo tranquilamente que por mí no se entera nadie.
-Mu, tú sabes que desde muy niño me quedé sin padres y mi hermano tuvo que tomar su lugar cuidándome y protegiéndome.
-Me acuerdo perfectamente, Aioros te quería mucho y estaba muy orgulloso de su hermano menor.
-Y yo de él... Cuando murió perdí a quien más quería en este mundo y me sentí más solo que nunca...
-¿Qué tiene que ver esto con Shaka?

Aioria le contó que desde el primer momento en que lo vio un siendo muy niño, el corazón le dio un vuelco ya que nunca antes había visto una criatura tan hermosa. No se podía creer que un muchachito tan joven ya hubiera obtenido una armadura de oro: la de Virgo y, !mejor aún!, que fueran vecinos. Además, su hermano Aioros también tenía a ese jovencito en gran estima.
Desde entonces quiso esforzarse en ser como él; su mayor orgullo vino el día en el que la armadura de Leo le fue otorgada, aunque se tratara de un triunfo agridulce. Shaka fue el primero en felicitarle, pero su hermano ya no estaba en este mundo y muchos de los otros caballeros de todos los rangos seguían siendo irrespetuosos o se burlaban de él, ya que Aioros murió bajo la sospecha de alta traición al Santuario.
Consequentemente, se volvió mucho más impetuoso, lo cual a veces acarreaba problemas.
Shaka intentaba razonar con él a veces, pero al joven León no le gustaba que otro niño, que era un mes más joven que el, osara a decirle como debía comportarse y ese patrón había seguido hasta ahora.

-Pero a pesar de eso y de vuestros carácteres tan diferentes...
-Lo quiero más que a mi propia vida, Mu, pero no sé como conquistarlo. Siempre parece tan indiferente a todo, pero creo que él también siente algo por mí. No me preguntes como lo sé, pero estoy seguro de ello y me habría gustado tanto que viniera a mi fiesta de cumpleaños...

Mu se quedó pensando durante unos instantes.
-¿Por qué no le dices esto a Shaka?
-No quiere verme.
-¿Lo has intentado?.
-Varias veces, pero nunca responde a la puerta, no ha contestado a ninguna de las notas que le he dejado y parece haber una barrera invisible entre su casa y la mía. Cada vez que intento cruzarla siempre acabo en el templo de Libra.
-Tiene que haber algún modo de poder hacerle entrar en razón.
-Lo sé, pero Shaka puede ser muy rencoroso a veces y desde lo que pasó el otro día me debe odiar a muerte...
-No creo que sea para tanto, el odio no está en su naturaleza. Aioria, no te prometo nada, pero no canceles tu cumpleaños, iré a ver al caballero de Virgo y hablaré con él.
-¿De verdad harías eso por mí?
-Pues claro, para eso están los amigos. *Además, esta disarmonía ni puede ni debe continuar en el Santuario*

Aioria le dio un gran abrazo y se marchó más contento hacia el quinto templo.

El caballero de la sexta casa también recibió una visita del primer guardián, con el que al igual que con Aioria, mantuvo una larga conversación. Sin embargo, Shaka no dio una respuesta directa a la sugerencia de Mu.
A pesar del temor del caballero de Aries de que ésta no hubiera sido más que una pérdida de tiempo, su visita fue el factor determinante en la decisión que Shaka tomó con respecto a los pensamientos que le rondaban desde el día del altercado con Aioria.
Desgraciadamente, tuvo que posponer lo que tenía pensado hacer. Sus planes se alteraron debido a que el Patriarca solicitaba su presencia para encomendarle una importante misión.

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Re: El regalo (Shaka x Aioria)

Mensaje  spicadevirgo66 el Sáb Jul 25, 2009 9:06 am

Capítulo 3
Aioria celebró su fiesta de cumpleaños tal y como lo había planeado. Todos los caballeros de oro, plata y bronce que se encontraban aquel día en el Santuario fueron al templo de Leo.
Aunque disfrutó mucho con la fiesta y las preparaciones, aquella noche echó a faltar a los dos caballeros de oro que faltaban: su hermano, Aioros de Sagitario y Shaka, que había recibido un mensaje urgente del caballero de Libra y obtuvo permiso del Patriarca para poder ausentarse.
No obstante, antes de marcharse encargó a Shiva y Agora que por la noche llevaran un paquetito para el quinto guardián.

Shaka salió muy temprano por la mañana y se paró sigilosamente en la quinta casa dejando un sobre encima de la mesita de noche del caballero de Leo mientras dormía. Nada más despertarse, vio el sobre y la sorpresa que se llevó fue mayúscula.
La breve nota decía así:

Aioria:
Perdóname por no poder asistir a tu fiesta de cumpleaños, pero como ya sabes he tenido que partir para China urgentemente puesto que Dohko necesita ayuda. Cuando vuelva me gustaría verte para decirte algo de lo que sólo puedo hablarte en persona.
En fin, espero que disfrutes mucho de tu día.
Con mis mejores deseos de felicidad.

SHAKA
.


Aioria releyó la carta varias veces sin poder dar crédito a sus ojos, ya que aquella misiva confirmaba que Shaka no le guardaba rencor alguno.

*Jamás lo habría esperado de Shaka. Espero que vuelva pronto porque yo también quiero hablarle. No me importa si no me corresponde, no puedo aguantar más...*

Aun así, la sorpresa mayor se la llevó por la noche cuando los otros caballeros le entregaron sus regalos. Agora y Shiva le presentaron el paquetito que el caballero de Virgo les había dado, dentro del cual había una hermosa talla de madera hecha a mano. La figura representaba a un león sentado sobre una flor de loto con una inscripción en sánscrito, que ninguno de los otros logró traducir. A pesar de ello, a Aioria el simbolismo expresado en aquella estatuilla no se le escapó.
-!Es exquisita!

Cuando los demás se fueron ya era muy tarde, Aioria se sentía muy agotado pero no lograba conciliar el sueño, así que se echó sobre su cama sin desvestirse sosteniendo la talla de madera entre sus manos. La figurita era verdaderamente exquisita hasta en el más mínimo detalle. Aioria se encontraba intrigado por la inscripción pero una sonrisa se dibujó en su rostro porque ese detalle le daría una excusa de poder hablar a solas con el caballero de Virgo.

*Sé que la ha tallado él mismo. Quizás no sea tan indiferente hacia mí como aparenta...*

Unas cinco semanas más tarde.
Una mañana de mediados de septiembre, en el aeropuerto de Atenas un joven de ojos azules y largos cabellos rubios acababa de llegar de la India, tanto en el viaje de ida como en el de vuelta había llevado ropa normal para no llamar la atención de los demás pasajeros y personal del aeropuerto.
Nada más recoger su equipaje se dirigió a otra zona del aeropuerto donde lo esperaba un pequeño avión privado que lo llevaría a la región donde estaba situado el Santuario.

Cuando llegó a las puertas del Santuario los caballeros que estaban de guardia lo saludaron y le pasaron un mensaje del caballero de Tauro.

*¿Qué querrá Aldebarán?*

Mu y Aldebarán le esperaban en la segunda casa. Los tres caballeros dorados se saludaron efusivamente después de no haberse visto durante varias semanas. Shaka estuvo tomando el té con ellos mientras les daba las últimas noticias sobre Dohko y también hablaba sobre su breve estancia en su país de nacimiento, donde visitó el templo a las orillas del Ganges donde pasó su infancia.
Mientras hablaban llegó un mensaje del caballero de Acuario que decía que Shaka debía presentarse en su templo inmediatamente.

-!Vaya!, hoy soy muy popular -dijo Shaka riendo. *¿Qué querrá Camus conmigo? Normalmente pasa los mensajes a Milo.*
-¿No puede esperar Camus? -dijo Mu- Shaka debe estar agotado después de tan largo viaje.
-!No!, debe ir inmediatamente.
-Está bien, pero he pasado 18 horas viajando, necesito cambiarme de ropa y estoy que me caigo de sueño.
-Camus insiste en que vayas.
-Gracias Kiki. Señores, hasta mañana.
-!Hasta mañana, Shaka!
Una vez que el sexto guardián se hubo marchado, Mu dijo:
-Kiki, Aldebarán, !no hay tiempo que perder!.

En la onceava casa se encontraban Milo, Shura y Camus que al igual que los otros dos querían saber sobre el caballero de Libra. Camus insistió en que Shaka se quedara a cenar con ellos, aunque el pobre en realidad no tenía ganas de comer, simplemente darse un largo baño e irse a dormir.
Inmediatamente después de la cena, Milo tuvo que marcharse a su casa puesto que recibió un mensaje de los caballeros de Cáncer y Piscis.

-Chicos, ¿está todo listo?
-Claro que sí, pero nos ha llevado una barbaridad de tiempo- respondió el caballero de Cáncer.
-¿Cómo así?
-Porque no es fácil revertir el proceso - respondió Afrodita.
-Bueno, creo que valdrá la pena. Quien ya sabéis no tiene ni idea de nada.

Camus a su vez se tuvo que ir a Géminis cortesía de Hyoga que había hecho un trabajito para él.
Al final, Shaka, el cual se quedó sin poder darse un baño y muy extrañado por el comportamiento de sus compañeros que parecían llevarse algo entre manos, tuvo que pasar la noche en el templo de Capricornio. Su último pensamiento fue para Aioria hasta que finalmente cayó vencido por el sueño.

Capítulo 4
A la mañana siguiente el sol bañaba el Santuario, el mar resplandecía en su varios tonos azules y verdes y soplaba una ligera brisa que transportaba el perfume de las flores, árboles y demás plantas por toda la región. Lo único que se podía oír era el coro de los insectos y las aves que allí habitaban, pero esa apariencia de paz y tranquilidad era engañosa. En este supuesto ambiente de calma había un elemento de excitación entre los caballeros de oro ya que estaban preparando una sorpresa para el sexto guardián.
Claro que aquello no estaba resultando ser una tarea fácil porque Shaka sospechaba algo.

Todos bajaron hasta el Coliseo para llevar a cabo sus tareas matutinas con excepción de los caballeros que se encontraban en el décimo templo.
El caballero de Virgo aún dormía en parte debido al cansancio y en parte, cortesía de un somnífero que habían puesto en su comida. Shura se quedó al cargo de vigilarlo mientras que los otros seguían con los preparativos. Aioria aún no había dado señales de vida desde que llegó Shaka.
Shaka se despertó al mediodía, Shura aún estaba en su casa y rápidamente envió una piedra saltarina a casa de Mu a modo de mensaje.

-¿Qué? ¿cómo estamos hoy, dormilón?
-¿Shura? ¿qué estoy haciendo aqui? -algo confundido por los efectos del somnífero- ¿no estábamos en Acuario?
-!Qué mala memoria tienes! Estuviste cenando en Acuario con Camus, Milo y conmigo. Después vinimos aquí porque los otros tuvieron que irse.
-¿Qué? -respondió suponiendo que había algo sospechoso en lo que Shura le estaba contando.
-No te preocupes que hemos pasado la noche en habitaciones separadas.
-¿Qué ha pasado en mi casa?
-Nada, mozuelo.
-¿Entonces?
-Entonces, ¿qué? - dijo Shura aparentando total inocencia.
-¿Por qué no me dejáis ir a mi casa?
-Nadie te lo impide, pero antes deberías comer algo.
-Shura, quiero levantarme.
-Desayuna primero.
-Pero...
-!Qué no discutas conmigo, leches!

Shaka no se veía con fuerzas de entablar otra batalla verbal con Shura, así que le obedeció mientras desayunaba en silencio. Al terminar, Shura volvió a entrar en la habitación.
-¿Qué? ¿te gustó?
-Cocinas muy bien.
-Deberías cuidarte más, vienes bastante delgadito y a este paso te vas a quedar en los huesos con tanto ayuno.
-No es para tanto, hombre -dijo Shaka riendo- gracias por tu hospitalidad Shura.
-De nada, chico.
-Por cierto, ¿sabes dónde está Ai...?

Shaka se vio interrumpido por la llegada de Aldebarán de Tauro.
-Buenos días, o mejor dicho, buenas tardes.
-Buenas tardes, Aldebarán.
-Shaka, tienes que venir a Géminis conmigo.
-Aldebarán, perdona, pero estoy algo harto de jugar a las casas musicales. De verdad que os agradezco vuestra hospitalidad y ayuda pero...
-!Shaka, cállate! y por una vez en tu vida haz lo que te dicen sin chistar.
-Aldebarán, apártate. Me voy a mi templo.
-Shaka, alguien te espera en Géminis - repitió el gigante cortándole el paso.
-¿Quién?, ¿y a qué viene tanto misterio?
-Ven y lo sabrás.
-No me puedo presentar así. He de cambiarme de ropa.
-!Qué manía con la pulcritud! Vamos a Géminis, tu ropa te espera allí y puedes ducharte si quieres también.
-¿Por qué no puedo ir a mi casa? ¿Se puede saber que os traéis entre manos?
-¿Por qué tienes que sospechar de todo y todos?
-¿Por qué respondes a mis preguntas con otra pregunta?
-¿Queréis callaros los dos de una vez? -les interrumpió el caballero de Capricornio- Shaka, a Géminis, !ya!

Al oír el tono de voz del décimo guardián y al ver lo obstinado que era el de Tauro, Virgo no se atrevió a hacer más objeciones en voz alta y se marchó con el segundo custodio a la tercera casa.

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Re: El regalo (Shaka x Aioria)

Mensaje  spicadevirgo66 el Miér Ago 19, 2009 8:29 am

Capítulo 5
Saga de Géminis no se encontraba en su templo porque hacía unos días que se había ido fuera del Santuario en una misión secreta, pero dejó su casa a la disposición de los otros caballeros.

Aldebarán condujo a Shaka a un dormitorio donde podría refrescarse antes de ver a quien le estaba esperando. Mientras se arreglaba, Saga llegó al Santuario y mediante un pasaje secreto se fue al quinto templo a ver a Aioria. El joven griego llevaba tan sólo unos minutos allí porque había estado de patrulla por los alrededores del Santuario.

-!Saga! ¿qué haces aquí?
-Acabo de llegar, ¿estás listo?
-¿Listo? ¿dónde vamos?
-A mi templo, alguien te espera allí.
-¿Por qué no viene a verme en el mío? -preguntó algo sorprendido.
-Terreno neutral, ¿vienes o no? -dijo Geminis impacientándose.

*¿Terreno neutral? ¿a qué se referira? Quizás es... ... !No!, !no puede ser!...., Shaka está en Acuario o en Capricornio, ¿no?*

-¿Ahora? Saga, !voy hecho unos zorros!...
-No importa, puedes cambiarte allí.

Una vez en la casa de los gemelos, Aioria fue conducido a una estancia idéntica a la que Shaka había sido llevado.
Algo más tarde ambos caballeros salieron vestidos con unas túnicas largas de seda al estilo griego. La de Shaka era de un azul muy pálido, casi blanco y la de Aioria era verde oscura, el material era de tan buena calidad que parecía envolver sus cuerpos en una segunda piel y el material refulgía con los rayos del sol cuando se movían.
El sexto custodio fue el primero en llegar al patio central donde convergían las casas gemelas, como estaba solo se sentó a contemplar el bonito jardín de Saga. Unos minutos más tarde oyó pasos que se acercaban al lugar donde estaba, cuyo sonido hacía eco con los trepidantes latidos de su corazón.
Se puso en pie y volvió su rostro hacia la figura que se acercaba.
No necesitó abrir los ojos para saber quién era.

-!AIORIA!
-!SHAKA! ¿qué estás haciendo aquí?
-Aldebarán me dijo que alguien me estaba esperando (sonriendo) pero veo que eres tan impuntual como siempre.
-Pues a mí me aviso Saga y (también sonriendo) veo que eres igual de criticón que siempre.
-¿Saga?... pero, ¿no se había ido del Santuario?
-No sé, chico, pero fue él quien vino a mi templo cuando yo no había hecho más que llegar.
-Hmmm... me huele a gato encerrado.
-Ah, ¿sí? ¿por qué? -le preguntó el león inocentemente.
-Desde que llegué por un motivo u otro nadie parece querer que vaya a mi templo. Me pregunto por qué....
-Pues, no sé... -dijo el león lo más inocentemente posible.
-(Aún no muy convencido) Bueno, ¿pero por qué si querías verme no viniste directamente al templo de Capricornio? No hacía falta que enviaras a Aldebarán.
-Pero si llevo tres días de no verlo. He estado de patrulla fuera del Santuario y acababa de regresar. Yo creí que tú habías enviado a Saga.
-!Qué va! No había visto a Saga desde hacía un par semanas antes de ir a China.
-Así que esto es una cita a ciegas, ¿no?
-Eso parece. Nuestros compañeros no deben tener nada mejor que hacer que jugar a la Celestina.

Los dos se rieron y aquello sirvió para romper la tensión entre los dos caballeros dorados.
-!No importa!, me alegro mucho de verte, leoncito.
-Yo también, Shaka... esto... hay algo que quiero decirte. (Tragando saliva) Siento muchísimo el altercado que tuvimos antes de que te fueras a China, nunca quise insultarte- le dijo algo ruborizado.
-Lo sé, Aioria y yo también quiero pedirte perdón...
-!No!, aquello fue culpa mía.
-Me estoy refiriendo a todas las veces que me he mostrado distante contigo, por ser tan testarudo y pasar tanto tiempo sin dirigirte la palabra.
-Shaka...
-No, por favor, no me interrumpas (con un nudo en la garganta). Nunca antes nadie me había hablado o se había comportado conmigo del modo que tú hiciste y aquello me confundio por completo, por primera vez en mi vida no sabía que me estaba ocurriendo y estaba asustado por lo que sentía.
-¿Y ahora? -preguntó Leo nerviosamente.
-Ahora todo está claro como el agua.

Esta vez fue el sexto guardián quien tomo la iniciativa acercando su rostro al del joven griego y dándole un suave beso en los labios. Aquel breve gesto pilló a Aioria totalmente desprevenido y las lágrimas (esta vez de felicidad) empezaron a acumularse en sus ojos, aunque desgraciadamente tuvieron que pararse porque dos caballeros de plata se acercaron a ellos y les dijeron que debían ir a la casa de Libra. Los dos se rieron.
-¿Lo ves?, !casas musicales! -dijo un risueño Shaka.

Después de tomar el té con Mu, Aldebarán y Dohko, quien había venido especialmente a pasar unos días en su templo (los otros caballeros de oro estaban de guardia), Aioria y Shaka salieron del templo y se dirigieron a un promontorio desde donde se podía ver el mar. Se sentaron, Aioria al lado de Shaka, ambos cogidos de la mano en un elocuente silencio observaron la hermosa puesta de sol.
Los dos caballeros estaban un tanto nerviosos, ninguno de los dos se atrevía a hablar porque no querían romper aquel momento mágico en el que ambos comprendieron que se amaban a pesar de sus diferencias y que finalmente, también encontraron terreno en común.
A medida que se hacía más oscuro empezó a refrescar y tuvieron que moverse. El quinto custodio fue el primero en hablar.

-Fue bonita la puesta de sol, ¿no?
-Preciosa, y me alegro de haberla podido ver contigo -dijo Shaka acariciando el rostro de Aioria.
-No podría haber imaginado compartirla con nadie más.
-(Shaka le sonrió) ¿No crees que deberíamos irnos? Ya empieza a hacer algo de frío...
-Ven, te acompaño a tu casa.

Bajaron el resto del camino en silencio y a medida que se acercaban a su templo, Shaka sentía que un extraño temblor se apoderaba cada vez más de cada fibra de su cuerpo y por eso sentía que al llegar tomaría una decisión que afectaría el resto de las vidas de ambos.

Capítulo 6
Al llegar a la entrada del sexto templo, lo vieron engalanado con varios símbolos que representaban a las diferentes constelaciones zodiacales. Ambos estaban fascinados debido a aquel despliegue de talento artístico y cuando entraron se llevaron una mayor sorpresa. En el interior de la sexta casa había varias estatuillas de hielo (hechas por Hyoga y Camus) en forma de doncellas aladas, flores y varios animales de una belleza exquisita, que dejaron boquiabiertos a los dos jóvenes santos dorados.
Shaka visiblemente emocionado abrió los ojos y miró directamente a los verdes de Aioria y la ternura que vio en aquel fogoso joven le armó de valor.
-Aioria, me gustaría mucho que pasaras la noche conmigo -le dijo ligeramente ruborizado.
-¿En serio, Shaka? ¿De verdad lo deseas? -algo sorprendido.

Shaka hizo un gesto afirmativo a modo de respuesta. Aioria le tomó de la cintura y tras apoyarse en una columna comenzaron a besarse apasionadamente mientras que mutuamente se desnudaban.
-¿Quieres que vayamos a mi habitación? -le dijo Shaka algo nervioso.
-Sí.

Shaka guió al caballero de Leo a su dormitorio y una sorpresa aún mayor le hizo abrir los ojos de par en par. Aprovechando este momento, Aioria encendió las velas que había por toda la estancia con su cosmoenergía. A la tenue luz de las velas notaron que encima de la cama doble había sábanas de seda de exquisita calidad, las cuales estaban cubiertas de pétalos de rosas que desprendían un perfume maravilloso impregnando cada rincón de la habitación. En la mesita de noche había unas pequenas vasijas de cerámica llenas de aceite de almendras dulces y otros aceites esenciales de diferentes flores: rosas, lavandas, azahar, jazmín, etc.
Los dos acabaron de desnudarse y el caballero de Leo volvió a hablar
-¿Estás seguro de que quieres continuar?
-Claro que sí.

Aioria pidió a Shaka que se tumbara en la cama para poder admirar su cuerpo desnudo y disfrutar del contraste entre los dos. A Aioria se le antojó estar viendo un ángel en forma humana con aquella piel tan blanca que contrastaba con la morena suya y que estaba echado sobre sábanas oscuras con parte de su larguísimo cabello cubriendo discretamente su zona más íntima.
Aioria no podía creer que por fin iba a convertir su más preciado sueño en realidad, por fin tenía a aquel remoto custodio completamente a su merced y por voluntad propia. La barrera invisible que los separaba había desaparecido.
Sin embargo, a persar de que el deseo de poseer a aquel maravilloso joven estaba a flor de piel, recorriendo como una corriente eléctrica cada fibra de su ser, necesitaba contenerse hasta que Shaka estuviera listo para recibir el más exquisito placer que podría darle.

Aioria recorría con numerosos besos y caricias toda la parte superior del cuerpo de Virgo, a los que Shaka intentaba corresponder aunque sus movimientos estuvieran algo limitados debido a que Aioria se había ubicado encima suyo en una posición más dominante.
Shaka nunca había imaginado recibir tanto placer por parte de otro ser humano y le resultaba casi increíble el reconciliar a un joven tan fogoso como Leo con aquel tierno y considerado amante que hacía vibrar su cuerpo con las deliciosas atenciones que le estaba prodigando.
Los gemidos de ambos resonaban por toda la habitación haciendo aumentar el deleite que sentían el uno por el otro.

En un momento Aioria se vio debajo de Shaka quien comenzó a devolverle el cumplido y cuando llegó a la cintura, miró brevemente al león antes de proceder a darle placer oral. Cuando la humedad de su boca cubrió el miembro de Aioria, aquel empezó a jadear y respirar más profundamente. El leonino llevó las manos a la cabeza de Shaka hundiendo los dedos en aquella cabellera rubia que refulgía como los rayos del sol, dándole pequeños empujoncitos para que prosiguiera.
Cuando llegó el momento en el que estaba a punto de eyacular pidió a Shaka que se detuviera y al mismo tiempo, apretó la base de su hombría para que el semen no se escapara.

-¿Qué ocurre, Aioria? ¿No te gustaba lo que hacía?
-Claro que sí, amor mío, pero a no ser que quieras que todo se termine de aquí a un momento, será mejor que pares un ratito y cambiemos de lugar -le dijo jadeante y sonriente mientras rozaba su rostro brevemente con una mano.
Antes de que Shaka respondiese volvió a besarle y echando su peso encima del sexto guardián, volvió a colocarse encima suyo y esta vez fue directo a los órganos sexuales del más joven, quien dio un gran suspiro al sentir aquellos cálidos labios y húmeda lengua.
El placer fue tan intenso que Shaka intentó apartarse, pero Aioria le sujetó y le susurró al oído:
-Shaka, intenta relajarte y déjame hacer.
Para asegurarse de que no se escapaba, Aioria le llevó sus piernas para que pasaran por encima de sus hombros y le cogió por la cintura.
Tras unos minutos de muy intensa estimulación, Aioria se paró por unos momentos, besándole en la zona abdominal para volver a bajar donde sabía que a Shaka le daría mayor placer. Virgo mientras tanto hundía sus dedos en el cabello castaño del León y movía sus caderas al tiempo que el otro le succionaba.
Tras varias repeticiones, Shaka ya no podía aguantarse más y entre gemidos pronunció las palabras que su amante tanto deseaba oír:

-Aioria, te quiero dentro de mí.
-No seas tan impaciente -le respondió en un tono algo burlón.
-¿Impaciente...?
-Está bien, pero, podrías hacer algo por mí?
Shaka asintió con un movimiento de cabeza.
-Me gustaría mucho que abrieras los ojos -le dijo mientras se incorporaba para coger uno de los tarritos que había en la mesita de noche.
-¿Por qué?
-Porque son tan bonitos... es una pena que casi siempre los mantengas cerrados...

Shaka también se incorporó y los abrió lentamente mientras que la mirada de un profundamente emocionado Aioria se perdía en la suya. Los dos estaban arrodillados encima de la cama, uno frente a otro.
-¿De verdad quieres que lo hagamos?
-Aioria, ya no puedo esperar más -mirando directamente a los ojos del quinto guardián.
Aioria le tomó de la mano, le vertió un poquito del líquido que había dentro del tarrito y le pidió que acariciara su hombría.
-Entonces necesitaremos esto.

Cuando estuvo bien lubricado atrajo a Shaka besándolo de lleno en la boca, mientras que sus manos recorrían la espalda del sexto guardián y era reciprocado. Aioria continuó bajando las manos hasta que llegó al lugar correcto y comenzó a lubricarlo con el líquido que había usado anteriormente. Shaka temblaba anticipando lo que estaba a punto de ocurrir.
Aioria pidió al rubio que se pusiera de espaldas a él mientras seguía lubricándolo y susurrándole dulces palabras al oído.
Cuando llegó el momento le asistió para que se recostara sobre la cama y le puso un par de almohadas en la parte baja de la espalda antes de separarle las piernas.
-No me hagas esperar más... -le dijo entrecortadamente.

Aioria empezó a introducir su miembro muy lentamente para que su compañero se acostumbrara a las sensaciones simultáneas de placer y dolor que le producía aquella intromisión. Shaka no pudo reprimir un pequeño grito y que las lágrimas se asomaran a sus chispeantes ojos celestes.
-Shaka, ¿quieres que pare?
-No, no... continúa...
-No te preocupes, solo te dolerá un momento -le decía con gran ternura en la voz y acariciándole el miembro para que la sensación de placer prevaleciera sobre la del dolor.

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Re: El regalo (Shaka x Aioria)

Mensaje  spicadevirgo66 el Miér Ago 19, 2009 8:33 am

Poco a poco ocurrió tal como Aioria le había prometido, el placer fue en aumento y Shaka se sintió transportado al paraíso por aquel magnífico amante que se movía más y más rápidamente dentro de su cuerpo.
Shaka se retorcía de placer debajo del joven griego tratando de permanecer en silencio mientras derramaba su esencia.
-Shaka.... nadie puede oírnos. Estamos solos...
No pasó mucho tiempo cuando llegó el momento en el que Aioria sintió que no podía controlarse más, sobretodo tras oír los jadeos y gemidos que el sexto guardián emitía. Pronto le llegó el turno de hacer estallar su semen dentro de aquel joven tan bello que tanto lo amaba. Shaka gritó esta vez gracias al placer que le provocaba aquel liquido tan cálido que estaba llenando su cuerpo.

Cuando Aioria salió de él permanecieron largo tiempo abrazados contemplándose el uno al otro en silencio, de cuando en cuando seguían acariciándose y besándose. Los dos tenían mucho que decirse pero finalmente el cansancio los venció y se durmieron sin soltarse el uno del otro.
Nada más salir el sol Shaka se despertó y contempló durante unos momentos a su amado quinto guardián, quien no tardó en despertarse y en unir sus carnosos labios sobre los del rubio. También fue él quien rompio el silencio:

-Shaka, !te quiero tanto!, desde que éramos niños. A medida que crecíamos deseaba que fueras mi novio.
-Aioria, yo también te quiero desde hace mucho... ¿qué te hacía pensar que no sentía nada por ti?
- Siempre parecías tan indiferente...
-Hasta ahora nunca había creído que fuera posible sentir algo así por otra persona sin faltarle el respeto a las enseñanzas de Buda.
-Perdóname, nunca estuve seguro si yo te gustaba.

Shaka le dirigió una mirada cargada de infinita ternura.
-Hay algo más que me tiene intrigado... -le dijo el león con una voz más alegre.
-Ah, ¿sí? ¿el qué?
-¿Qué dice la inscripción en la estatuilla que me regalaste?
-¿De verdad no lo sabes? -sonrió Shaka mirándole de reojo.
-No, no hablo sánscrito.
-Ya lo sé, hombre (riéndose) !Mira en la base!.

Aioria vio una inscripción en griego que decía:
"La flor tardía es siempre la más hermosa" Esta vez Aioria sí que comprendió el mensaje.

-Muchas gracias por mi regalo.
-De nada, hombre. Me alegro que te gustara la estatuilla.
-No era eso de lo que hablaba, sino de la nota que me dejaste antes de irte de viaje.
-¿La nota?
-Aquella nota me hizo ver que sentías algo por mí y me devolvió la esperanza de poder conquistarte, la figurita lo confirmó. (Dándole un beso) !Se me olvidaba!, tengo algo para ti...
-¿Para mí?
-!Claro, tonto!, ¿acaso hay alguien más aquí?

Shaka se quedó muy sorprendido al ver una miniatura de una muchacha sosteniendo un cachorrito de león entre sus brazos.
-Es preciosa, ¿pero a qué viene esto?
-¿No sabes qué día es hoy?
-!Ostias! !Hoy me toca ir de guardia!-respondió alarmado.
-!SHAKA! !Siéntate!
-¿Cómo me voy a sentar? Tengo que empezar de aquí a 10 minutos... Shion se pondrá furioso...
-!Shaka! Milo y Shura van a cubrir todos tus turnos durante los próximos tres días.
-¿Eh? ¿por qué?
-!Qué desmemoriado estás, hijo! Hoy es el 19 de septiembre.
-¿Y..?
-Pues que como todos sabemos que no te gustan las fiestas, los caballeros de oro decidimos hacer un esfuerzo en común y darte algo que sabíamos que te haría ilusión.
-¿Así que por eso nadie me dejaba venir a mi templo cuando no había hecho nada más que llegar?. !Ya me parecía que había gato encerrado...!...ja, ja, perdona la redundancia, chico.
-Como todos sabemos cuanto te gustan las flores, Afrodita y el caballero de Cáncer trajeron rosas del jardín de Piscis tras haber pasado 3 días removiéndoles el veneno. Camus, con la ayuda de Hyoga, hizo las estatuillas de hielo, Milo y Shura cubrirán tus turnos durante unos días, Dohko te regaló la túnica de seda (lo del viaje a China no fue más que una distracción que ayudó a organizar el Gran Patriarca). Saga y Kanon te decoraron el templo, las vasijas eran de mi hermano. Aldebarán trajo los aceites perfumados, Mu fabricó la figurita que le comisioné, se encargó de ayudarme a organizar a los caballeros con sus tareas y te reparó la armadura. De mi parte tú tienes lo que siempre te ha pertenecido...
-(Algo horrorizado) Entonces, ¿lo de anoche? ¿todos saben que hemos pasado la noche juntos?
-Shaka, y ¿qué si lo saben? (algo ofendido) ... El único que quizás sospeche algo es Mu y eso es sólo gracias a sus poderes psíquicos. El es un buen amigo nuestro y aunque sepa qué ha pasado exactamente, no dirá nada a nadie.
-(Acariciando el rostro de Aioria) Tienes razón, ¿qué más da que lo sepan? No tengo nada de que avergonzarme y me hace muy feliz tener un novio tan maravilloso como tú, Aioria de Leo. (Mirada salaz y voz sugerente) Además, tengo tres días libres...
-(Riendo) Feliz cumpleaños, Shaka de Virgo.

FIN

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