El lobo feroz? (Bud x Hagen)

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El lobo feroz? (Bud x Hagen)

Mensaje  spicadevirgo66 el Vie Nov 21, 2008 12:59 pm

Genero: comedia.
Shonen-ai.

Capítulo 1.
Erase una vez un pequeño pueblecito de Asgard en el que vivía un precioso jovencito de ojos azules y largos cabellos rubios llamado Hagen. Hagen vivía en una casita con Fler, su madre, quien también tenía los cabellos rubios y largos; Fler era la curandera del pueblo y estaba casada con Thor, el padrastro del muchacho, que era leñador, cazador, herrero y hacía cualquier otro trabajito que se le presentara. Sin embargo, en aquel pueblito también vivía un malvado recaudador de impuestos llamado Alberich, quien constantemente llamaba a las puertas de las gentes para demandar pago inmediato.

Un día de invierno, a mediados de enero, Hagen recibió un abrigo largo hecho por un diseñador famoso como regalo de cumpleaños por parte de sus tíos Hilda y Siegfried que vivían en una gran casa en la capital del reino de Asgard. Ni que decir tiene que Hagen estaba como por las nubes con su nuevo abrigo y se fue corriendo a casa de Syd, su mejor amigo, para enseñárselo.
-!Guau! !qué abrigo tan chulo, Hagen! -exclamó admirado el peliverde.
-Ya lo creo, chico.
-¿Quién te lo envió?
-Mis tíos, Siegfried y Hilda, ella es la hermana mayor de mi madre.
-!Qué suerte, tío!.
A Hagen le gustó tanto su maravilloso abrigo que sólo se lo quitaba para irse a dormir y por donde quiera que fuera llamaba la atención. Ahora bien, eso no era necesariamente algo bueno porque por desgracia también llegó a llamar la del recaudador de impuestos. Cuando Alberich lo vio decidió averiguar quien era aquel muchacho, para lo cual envió a su joven sirviente, Bud, ordenándole que lo siguiera discretamente y averiguara donde vivía.

Bud, del que apenas nadie conocía de su existencia, era el gemelo idéntico de Syd, al que por culpa de las leyes vigentes en Asgard habían separado de su familia al poco tiempo de nacer. Sus padres habían sido forzados a tomar aquella terrible decisión por las autoridades y además, les habían prohibido mencionar a nadie lo ocurrido bajo pena de muerte. El pequeño Bud fue adoptado por una familia de humildes campesinos que vivían en otro pueblo mientras que Syd permaneció con sus padres.
Cuando se convirtió en un adolescente fue enviado por sus padres adoptivos a que trabajara al servicio de Alberich, el recaudador de impuestos, y aunque nunca le había faltado comida ni un techo, el chico nunca había recibido el cariño de nadie, pues siempre había tenido que permanecer oculto a los ojos del mundo y en cuanto a Alberich... !uf!, todo iba bien si le obedecía en todo lo que le pidiera, pero sino... los castigos eran terribles.
El pobrecillo ya estaba más que harto y desesperado por escapar de esta terrible situación, aunque no sabía cómo.

Capítulo 2
Volviendo al relato que nos ocupaba...
El chico siguió al joven Hagen hasta su casa y se fue a informar a Alberich acerca de quien era y de donde vivía.
*Vaya, vaya, ¿así que éste es el hijo de Fler de Merak?... !Cada vez que pienso en aquella ocasión en que me dio calabazas...! se me hiela la sangre y ...siempre andan diciendo que no tienen dinero, ¿eh?...*


El pelirrojo esperó hasta la puesta del sol para dirigirse a la casa de Fler y llamar a la puerta. Hagen fue quien abrió y viendo quien era hizo una mueca de disgusto.
-¿Quién eres? -preguntó insolentemente.
-Hola, niño -dijo Alberich abriéndose paso- ¿está tu madre en casa?
-Si, ¿y usted quién es?
-El recaudador de impuestos. -*Cómo si no lo supieras...*, pensó maliciosamente. Justo entonces una enorme sombra se formó delante de Alberich y se oyó un vozarrón ensordecedor cuyo eco retumbaba en los oídos del pelirrojo (Hagen y Fler ya estaban acostumbrados) y que hacía vibrar las paredes de la casa entera.
-!!CARIÑO, YA ESTOY EN CASA!!
-!Thor, amor mío! -Fler salió corriendo como una exhalación para recibir a su amado esposo prácticamente derribando al pelirrojo en el proceso.
-!Hola, preciosa!
-!Hola, chiquitín! -dijo Fler, mientras que su hijo se ponia a hacer gañotas algo avergonzado por los arrumacos que los dos se dedicaban el uno al otro.
-¿Y cómo van los entrenamientos, muchacho? -dijo el gigante dando una amistosa palmada al hombro de Hagen.
-Muy bien, gracias, padre.
Hagen a pesar de lo descarado que era a veces, sentía un gran cariño por su madre y por este hombre.
-Así me gusta, chaval, ¿crees que te seleccionarán para el equipo asgardiano?
-Bueno, supongo que sí, no hay muchos judokas por estas tierras.


Tras unos instantes Thor notó la presencia de Alberich.
-!Vaya!, parece que tenemos visita.
-Sí, visita oficial -replicó el recaudador.
-Y, ¿a qué debemos tal honor?

Thor estaba que echaba chispas debido a la irrespetuosa manera en la que aquel hombre se dirigía a su esposa, pero creyó que lo más prudente por ahora sería mantenerse al margen. Además, Fler no era alguien que fuera a dejarse amilanar y menos aún por un petimetre como aquel representante de la ley. Alberich les lanzó una perorata acerca del impago de impuestos y del castigo que se impondría a todos aquellos que no tuvieran las cuentas al día. Fler demandó saber de qué se trataba todo aquello, más aún considerando que ellos habían enviado sus papeles a tiempo y habían pagado ya su parte correspondiente.
-Quizás, pero omitistéis un pequeño detalle.
-¿Ah, sí? ¿El qué?
-El abrigo que lleva tu hijo.
-!Oiga!, por si no se ha dado cuenta los inviernos por aquí son muy crudos y necesito un abrigo decente. *Si este tío se piensa que me voy a deshacer de él, lo lleva claro* -replicó Hagen más que mosqueado por los aires de superioridad que aquel hombre se daba.
-Tal vez, jovencito impertinente, pero tus padres no necesitaban comprarte un abrigo de super-lujo.
-A mí no me manda nadie lo que me puedo o no me puedo poner...
-Si fueras mi hijo, te habría azotado por ser tan deslenguado.
-Ja, ja...si fuera mi padre, me gustaría verle intentándolo -dijo el chico desafiante.
-!Hagen, cállate de una vez! -le silenció su madre- y en cuanto a usted, señor de Meghrez, haga el favor de no tratar de enseñar modales a MI hijo, esa es mi tarea.
-!No has hecho muy buen trabajo que digamos! -replicó el pelirrojo.

Thor se levantó de su silla dispuesto a soltarle un zarpazo, pero Fler lo paró justo a tiempo recordándole que no valía la pena que pasara tiempo en prisión por golpear a aquel impertinente oficial. Alberich finalmente explotó.
-!Cien coronas para el lunes o sino iréis todos a prisión!.
-¿Cien coronas?, !eso es injusto!.
-!Que sean ciento cincuenta! y !tenéis de plazo hasta el lunes!.
-!Un momento!, !eso sólo nos da cuatro días!.
-Entonces sugiero que os deis prisa- sin más, salió de la casa dando un fuerte portazo y dejando boquiabiertos a sus habitantes.

Capítulo 3.
Alberich no se había percatado de que el joven Bud lo había estado siguiendo, así que por suerte para el muchacho, ya había llegado a casa con tiempo más que de sobras para terminar las tareas que Alberich le tenía encomendadas y este último no se había dado mucha prisa en regresar. Un aspecto positivo de aquella excursioncita es que le había provisto con la solución que anhelaba desde hacía tanto tiempo: escapar del servicio de su malvado jefe.
Sin embargo, intentaba no dejarse llevar por su entusiasmo porque sabía por experiencia que debía andarse con ojos en la espalda, si su jefe se enterara de sus planes, lo pasaría mal y Alberich ya sospechaba que el chico se traía algo entre manos, aunque no sabía muy bien el qué.

Entretanto, en la casa de Fler, todos sus habitantes se hallaban consternados pues aquella inesperada visita había tenido unas consecuencias desastrosas. Cuando por fin recuperaron el habla una vez que Alberich se marchó, Thor estaba tan furioso que quería salir detras suyo y hacerle pedacitos con su hacha, Fler discutia con él diciéndole que aquello no resolvería nada y que no le apetecía convertirse en una viuda de nuevo. Hagen los miraba desconfiado pues tenía miedo de que le quitaran su abrigo para venderlo y así recaudar el dinero. *Si es necesario lucharé a muerte por él, es un regalo de mis tíos y no veo por qué me lo habrían de quitar..*.
Sin embargo, los temores del chico eran infundados puesto que aquella opción no había pasado por la cabeza de su madre.
Tras mucha dilación, finalmente encontraron una solución al problema: Siegfried era uno de los guerreros de la guardia real y su mujer, Hilda, era sacerdotisa del templo de Odín, así que ellos tenían influencias en altos círculos sociales y quizás podrían ayudarles con este problema. Ya no se trataba del dinero que pedía Alberich, sino de la injusticia de aquel pedido y de que además, el pago de aquella multa no significaría que no volviera a demandar más dinero o bienes en otra ocasión, con la más mínima excusa.

Alberich sabía que Hilda y Fler eran hermanas y por ello decretó una prohibición para que nadie saliera o entrara del pueblo sin permiso, que por supuesto denegaría a cualquiera de aquellos tres y a sus familiares durante el plazo que les había impuesto.
Aun así, había un pequeño fallo en aquel plan: en el bosque vivía un joven bandido llamado Fenrir, a quien se le conocía con el sobrenombre de "El lobo feroz" y contra quien la justicia local no había podido hacer nada puesto que era un chico muy listo que siempre lograba escabullirse. Alberich se confió en el hecho de que en el bosque existiera ese muchacho y razonó que si Hagen, Fler o Thor intentaban cruzarlo caerían presa de aquel bandido.
Como no quería que hubieran cabos sueltos en aquel plan, también ordenó a su joven sirviente que vigilara los movimientos de la familia y que lo mantuviera informado en todo momento. Sin embargo, Alberich no había contado con que Bud tuviera su propia agenda a seguir y aunque aparentaba prestar obediencia a su superior, el hecho que le hubiera encomendado aquel trabajito le resultaba muy conveniente. !Todo estaba saliendo a pedir de boca!.

Hagen salió de su hogar al día siguiente acompañado por su amigo Syd, Thor ya se había ido al bosque varias horas antes pues muchas personas necesitaban leña durante el invierno. Fler había dado instrucciones muy estrictas a los chicos de que no se pararan a hablar con nadie y que se fueran directamente a la capital. Sabían que debían adentrarse en el bosque, motivo por el que hubiera sido preferible que Thor los acompañara, sin embargo, aquello no era posible puesto que necesitaban el dinero, además de que habrían levantado sospechas y todo el mundo sabía como se las gastaba el señor de Meghrez.


Hagen y Syd iban hablando por el camino y poco a poco se adentraron en el bosque. Al principio obedecieron las instrucciones de Fler y no se paraban para nada pero al poco tiempo, cuando atravesaban una zona por la que había un riachuelo que al ser invierno estaba totalmente congelado oyeron una maravillosa música que parecía venir de detrás de unos árboles. Los dos chicos quedaron hechizados al oír aquella melodía que tan bien ejecutaba aquel talentoso músico, se sorprendieron más aún al ver que el artista era un hermoso joven de cabellos anaranjados y ojos rojizos que debía ser de su edad. El muchacho dejó de tocar en cuanto se apercibió de que tenía compañía y miró fijamente a los dos jovencitos.
Sin que los muchachos lo supieran, a una distancia muy corta los había seguido el joven Bud, quien se sorprendió de ver lo mucho que Syd se le parecía, pero como los dos llevaban ropajes y tenían un corte de pelo muy diferentes, no le echó demasiadas cuentas al asunto.

-(Hagen) Hola, perdona que te hayamos interrumpido, tu música es muy bonita.
-Muchas gracias, eres muy amable. ¿Quienes sois tú y tu amigo? -preguntó el lindo muchachito.
-Yo soy Hagen de Merak y éste es mi buen amigo, Syd de Mizar.
-Encantado de conoceros, muchachos. Mi nombre es Mime de Benetnasch. ¿Qué os trae por aquí?
-Vamos a visitar a unos parientes.

Además de Bud había otra persona que los observaba. Se trataba de "el lobo feroz", quien tenía como cómplice al bello Mime. Este último se encargaba de distraerlos hablando mientras que Fenrir estaba asesorando qué tendrían encima que fuera de valor para poder robarles. Sólo vio el abrigo de Hagen y determinó quitárselo como fuera, así que mientras que Mime seguía hablando con ellos, Fenrir urdía un plan.

-¿A dónde vais?
-A la ciudad de Asgard -respondió el rubito. Syd le dio un codazo y le dijo en voz baja que se callara aunque Hagen no le hacía el menor caso.
-¿Y cómo así? -preguntó sorprendido sobretodo porque habían tomado la ruta menos segura.
-Porque el maldito recaudador de impuestos exige a mis padres que paguen una multa muy fuerte.
-¿Cómo es que os vais por el bosque y no por la carretera general?, ¿acaso no habéis oído hablar del lobo?
-Porque el muy cabrito ha cortado todas las carreteras y ha decretado que nadie pase por ellas sin permiso.
-¿Por que no pedís permiso?
-(Syd) Porque sus padres se encararon al muy hijo de..... su madre.

Cuando Hagen soltó aquello una sonrisa se formó en el rostro de Mime, el cual no es que fuera un chico muy altruista que digamos pero su familia también se las había visto con Alberich y por culpa suya sus padres quedaron tan pobretones que tuvieron que enviarlo a que viviera con Volker, un conocido soldado de la región, quien constantemente insistía que Mime se alistara en el ejército. El chico se tuvo que largar a vivir al bosque, donde conoció a Fenrir y desde entonces se dedicaban a robar a todo Dios o mortal que pasara por allí. La idea de vengarse no le desagradaba en absoluto, además, el arpista pasaba desapercibido porque su música era verdaderamente hechizadora y nadie recordaba su rostro, ni lo que había ocurrido exactamente.


Última edición por spicadevirgo66 el Mar Abr 21, 2009 4:11 am, editado 1 vez
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Re: El lobo feroz? (Bud x Hagen)

Mensaje  spicadevirgo66 el Vie Nov 21, 2008 12:59 pm

Capítulo 4
Alberich era por naturaleza un hombre de lo más desconfiado, no sabía cómo ni por qué, pero sospechaba que su joven sirviente tramaba algo porque en esta ocasión se marchó a cumplir con su mandato muy alegremente. Por norma general, el chico no obedecía inmediatamente, dudaba o en casos extremos, necesitaba "persuasión" para hacer algo así.
*mmmmm.... no me fío de él, estoy seguro de que trama algo*
Tras bastantes cavilaciones decidió seguirlo al bosque, donde vio a Hagen y Syd hablando con el joven del pelo anaranjado cuyo rostro resultaba familiar al pelirrojo pero no recordaba de que lo conocía y también vio al escondido Bud que observaba de lejos a los muchachos. Este último estaba tan concentrado en su labor y se había quedado embelesado al observar lo guapo que era Hagen que no se había dado cuenta que Alberich estaba tan sólo a unos metros de distancia del punto donde él se encontraba.

Entretanto, el plan de Fenrir tomó un nuevo giro, pues notó la presencia del oficial de la ley en SU bosque y una maliciosa sonrisa se formó en su rostro. Más que en robar a aquellos dos jovenzuelos, quizás obtendría mejores resultados con el recaudador, a quien conocía de sobras pues fue quien se había encargado de terminar de arruinar a su familia y quien ordenó que sus soldados prendieran fuego a la casa donde vivían. Cabe decir que Fenrir a pesar de su aspecto y comportamiento semi-salvaje, había nacido en el seno de una familia noble de la región y que perdieron su dinero y posición debido a las leyes injustas instauradas por el predecesor de Alberich y ahora continuadas por éste mismo.

De repente se oyeron aullidos de lobo, la señal para que Mime se escabullera, por su parte, Hagen y Syd echaron a correr en direcciones diferentes. Bud decidió que debía proteger al joven Hagen, ya que pensaba que éste era el objeto principal de aquel bandido debido a su valioso abrigo y por lo tanto, de los tres el que corría el mayor peligro , asi que salió detrás suyo.
Mientras que Hagen huía despavorido no se había dado cuenta de que lo estaban siguiendo y justo entonces fue cuando le salió Fenrir al paso. Alberich no podía creerse su buena suerte pues el bandido la estaba tomando con el mocoso rubio y no había notado su presencia allí. Además, el tonto de Bud, cual perro fiel seguía obedeciendo sus instrucciones pero era una verdadera lástima que no pudiera echar el guante a los otros dos chicos. Entretanto....
-Hola, lindo, ¿a dónde vas con tanta prisa?-preguntó el chico-lobo.
-Voy a casa de mis tíos.
-¿Quienes son tus tíos?
-¿Y a ti qué te importa? -respondió el rubio. (Hagen era a veces muy deslenguado, lo cual le había acarreado muchos problemas).
Justo entonces salió Alberich de su escondite sin que Bud pudiera hacer nada por defender a su adorado rubito.
-A él no tendrás que darle explicaciones, pero a mí sí.
-!El que faltaba!... *por si éramos pocos, parió la abuela*
-Jovencito, vigila esa lengua.
-¿Y eso por qué?
-(Fenrir) !Qué situación tan interesante!, señores, pero les recuerdo que están en MI bosque -arguyó Fenrir.
-¿Y qué? -dijo Hagen.
-(Albe) Mira, niño, que yo sepa no tienes permiso para salir del pueblo, así que cállate y no te metas en un lío más grande de en el que ya estás.
-(Fenrir) Muchacho, !responde a la pregunta que te hice!.
-Me voy a ver a mis tíos, ¿pasa algo?... así que me hacéis el favor de dejarme seguir con mi camino.
-¿O sino qué? -preguntó el pelirrojo.
-Eso, o ¿sino qué? -repitió el lobo avanzando hacia él.
-Esto...

Aquellos dos (o mejor dicho tres, si incluímos a Bud) no tenían ni la más remota idea de que Hagen era cinturón negro de judo y un deportista de élite seleccionado para representar a Asgard en competiciones internacionales, porque de haberlo sabido ni se habrían atrevido a acercársele.
Cuando el bandido avanzó hacia él lo volteó por encima suyo dejándolo caer como un saco de patatas. Bud se quedó super-impresionado viendo aquello, así que como Alberich estaba distraído y vio que como el rubiales podía defenderse solito, decidió cambiar de planes y dirigirse hacia la ciudad para alertar a Siegfried y sus hombres del peligro en el que estaba su sobrino. Además, había notado que se parecía muchísimo a Syd y creyó que podría hacerse pasar por él sin demasiada dificultad.

Hagen preguntó a Alberich si le gustaría tener unas cuantas llaves de demostración (se refería a las de judo), el pelirrojo negó con la cabeza y el muchacho salió disparado como una exhalación en busca de su amigo.

Capítulo 5
Mientras que Hagen huía de allí, los dos hombres se quedaron boquiabiertos: Alberich debido al atrevimiento del mocoso y Fenrir aunque no quería admitirlo porque admiraba las agallas de aquel jovencito deslenguado, además, era mucho más conveniente para sus planes que Alberich pensara que estaba a favor suyo.
El recaudador aunque no notaba la presencia del joven Bud lo atribuyó a que estaría siguiendo al rubito, así que no se preocupó demasiado en ese respecto, pero aún así, estaba de tan mala leche que decidió usar al lobito como chivo expiatorio.
-Y ahora, ¿qué?
-¿Cómo que ahora qué? -le dijo despreocupado- no irá muy lejos.
-¿Cómo lo sabes? -respondió el desconfiado Alberich con otra pregunta.
-Digamos que tengo mis propios medios, además conozco un atajo y podemos salirle al paso.
-Y en cuanto lo agarre....
-No le harás nada, si jugamos bien nuestras cartas, podemos hasta quitarnos de encima al engorroso de Siegfried.
-Mmmmm.... me gusta la forma en la que piensas- dijo Alberich admirando al lobo muy a pesar suyo.

Entretanto no nos olvidemos de Syd y Mime. Mime se había logrado escabullir de acuerdo con la señal, sólo que no contaba con que el joven peliverde le hubiera seguido porque aquello definitivamente trastocaría sus planes.
Mime y Fenrir ya habían acordado lo que harían en el improbable caso de que se las vieran directamente con Alberich, ya que éste casi nunca se adentraba por el bosque. Esta era una de esas ocasiones que se pintan calvas.
Mime entró corriendo en una cabañita en la que vivía que estaba ubicada enmedio del bosque y se fue a poner un lindo vestido largo blanco. Se peinó sus largos cabellos anaranjados y se puso maquillaje, con el resultado de que a Syd le pareció estar viendo a una hermosa muchacha (cabe decir que tanto de hombre como de mujer, Mime era bellísimo). El chico peliverde le echó una mano con los ajustes finales y fue instruido por el joven bandido de que se mantuviera a una distancia discreta para que nadie pudiera verle y echarle el guante encima. El joven Syd no podía hacer otra cosa que obedecer porque estaba pasmadísimo ante aquella hermosa visión.
Poco después se dirigieron a un riachuelo que había por allí y pronto el bosque se llenó de dulces acordes musicales que provenían del arpa del joven de los largos cabellos anaranjados. El efecto de aquella maravillosa música pronto se dio a conocer.

La música viajó hasta el lugar donde se encontraban Alberich y Fenrir, quien se había taponado los oídos disimuladamente aunque en realidad aquella precaución era innecesaria puesto que la música no surtia demasiado efecto en él porque ya estaba más que acostumbrado a ella. En cambio a Alberich aunque las notas no llegaban a su corazón, pues lo tenía como un enorme pedrusco, sí que le movió la belleza de la música y por eso decidió seguir el rastro de aquellas notas. Fenrir lo seguía sonriente con su mirada depredadora.
Llegaron hasta el riachuelo donde se toparon con una maravillosa visión que SI dio un vuelco al corazón del pelirrojo, delante de ellos se encontraba un ángel en forma humana, con aquel vestido que flotaba con la suave brisa que por allí corría y sus cabellos ondulantes también se mecían a merced del viento. Su piel era blanca como la nieve, de una increíble belleza casi etérea, como si fuera la de un ser que no perteneciera a este mundo y que se veía intensificada por un ligero rubor en las mejillas. Sus manos delicadas seguían firmemente colocadas en el instrumento que tocaba, tañendo hermosas notas con gran habilidad.
Por cierto, cabe decir que el rubor de Mime se debía más bien a la vergüenza que estaba pasando al estar vestido así en público *!maldito seas, Fenrir! la próxima vez haces tú de drag-queen!*

El flechazo fue instantáneo, Alberich estaba dispuesto tanto por las buenas como por las malas a hacer suya a aquella linda muchacha, así que sin importarle un ardite el que Fenrir estuviera allí, se dirigió hacia el lugar donde se encontraba la mujer de sus sueños (o al menos eso creía él).
Fenrir lo observaba con una divertida mueca en el rostro, el plan estaba saliendo a pedir de boca y la verdad sea dicha, Mime estaba despampanante vestido de mujer. El recaudador se iba a llevar la sopresa de su vida y el lobo sólo esperaba que Mime no se rajara antes de tiempo pues el plan de desvalijar a Alberich dependía de ello.
El pelirrojo llegó por fin a la altura de la chica, quien cuando lo vio llegar, bajó la mirada castamente (bueno, no exactamente, Mime se acordó súbitamente que hoy no se había afeitado y aunque de todas formas era prácticamente imberbe, notó un casi imperceptible rastro áspero en su rostro) y se asustó al ver que el recaudador se sentaba muy cerca suyo, *demasiado cerca, amiguito...*
-Hola, preciosa... -dijo en una seductora voz.
-Hooola... -respondió Mime en una voz algo aflautada y ruborizándose aún más.
*!Por Odín! !menuda vergüenza! Si mi madre me viera con esta facha....*
-!Vaya!, eres muy tímida -contestó Alberich enredando un dedo en los bucles naranjas.

*Como no me sueltes el pelo te salto todos los dientes y encima te hago un peinado a la Yul Brynner...*.
Mime soltó una risita forzada y falsamente timorata, aunque peor aún fue cuando el otro le puso la mano en la rodilla.
-¿Cómo te llamas, linda?
-No me llamo, me llaman... ji, ji, ji.
-Ummm, chica lista, ¿eh? Yo soy Alberich.
-Yo Mimi- la mano de Alberich le apretaba la rodilla e iba subiendo.
*!Qué horror!...*
-Uyyyy, señor Alberich, por favor...
-Anda, bonita, no me trates de usted. Hoy es tu día de suerte.
-Ah, ¿sí? -dijo un/a falsamente coqueto/a Mime/i, tocando un par de notas más después de apartar algo rudamente la mano del recaudador.
-!Claro! -dijo éste, volviendo a plantarla firmemente donde había estado -estás hablando con tu futuro marido.
Mime lo miró con una expresión de lo más horrorizada con los ojos abiertos como platos. El pobre no podía creerse lo que acababa de oír.
*!Tierra, trágame!*
-!Qué ojos tan grandes tienes! -dijo Alberich un tanto extrañado por la expresión facial de Mime/Mimi.
-Son para verte mejor -dijo Mime rápidamente -!qué manos tan grandes tienes!
-Son para tocarte mejor, preciosa.
-Uyyyyy, Albe... !qué boca tan grande tienes! -dijo cuando vio que Alberich la acercaba peligrosamente a sus labios.
-Para besarte mejor -le dijo abalanzándose consu manosobre la entrepierna de Mime. -!Qué... tan grande tienes! -dijo un sorprendídisimo Albe.

Lo que el muchacho contestó, lo dejo para la imaginación del lector, basta decir que fue entonces cuando el plan de Fenrir se fue al garete.... pero... ¿de veras se fue al garete? o ¿quizás no?
No se pierdan el próximo capítulo. !!!!!!!!Muaaajjjaaaaaaajaaaaaaaaaa!!!!!!!!

Capítulo 6
El pelinaranja estaba que echaba humo por las orejas al ver a aquel descarado pelirrojo metiéndole mano, porque encima el tío le soltó la siguiente propuesta "que no iba a poder rechazar".
-!Joder!... !Esto sí que es una sorpresa!, así que eres un chico, ¿eh? -le miró aún salaz- bueno, !no me importa!, aún me sigues gustando y pienso casarme contigo, preciosidad. Así que, !decidamos cuanto antes la fecha de la boda!.

Mime soltó un bofetón al pequeñajo que le dejó los ojos haciéndole juego con las amatistas que siempre llevaba encima, sin embargo, un furioso Fenrir inesperadamente se colocó detrás de él y le cogió del cuello haciéndole una llave tipo judo que casi lo estranguló.
-Quietecito o lo vas a pasar mal...
-Fenrir, eres un hijo de... -le dijo casi sofocado Mime.
-!Qué lenguaje!... No muy digno de una bella señorita ...-le dijo Albe algo enojado acariciándole la cara y agarrándole el trasero con muy mala leche.

Mientras tanto, se preguntarán ¿qué había sido del joven Syd?
Nada más ver lo que estaba pasando fuera de la cabaña salió como un rayo de la casa, desobedeciendo las indicaciones tan estrictas que Mime le había dado. Cuando vio al muchacho indefenso ante aquellos dos descarados no se lo pensó dos veces y salió de su escondite dispuesto a atacar a cualquiera de los dos. El chico se fue directo a Fenrir, a quien se aferró por la espalda propinándole golpes para que soltara a Mime y también golpeó con un enorme pedrusco a Alberich que por poco le dio de lleno en la cara.
Se lio un pandemonio de aquí te espero, pero el pobre muchacho no podía hacer gran cosa contra aquellos dos, Fenrir consiguió quitárselo de encima aunque tuvo que soltar a Mime quien no hacía más que refregarse el cuello y toser, ya que casi lo había estrangulado y se encontraba a cuatro patas por la tierra tratando de recobrar su respiración. Alberich se levantó y consiguió inmovilizar al chico peliverde atacándolo por la espalda.
Aquellos dos energúmenos los ataron de pies y manos, amordazaron y cargaron a hombros como si fueran un par de sacos de harina para luego echarlos sin ninguna ceremonia en el piso de la cabañita del bosque.

¿Qué les pasaría a nuestros dos heroes?
Queridos lectores, tendrán que esperar un poquito para conocer la respuesta.

Mientras que todo aquel pandemonio acontecía, Bud había logrado llegar a la capital del reino y contactar con Siegfried, quien al principio dudó de la historia del muchacho, pero como el jovencito insistía tanto en que decía la verdad, finalmente se convenció. Además, su esposa también se hallaba allí y aunque se dio cuenta de que el muchacho ocultaba algo, convenció al guerrero de que sería una buena idea ir al bosque para investigar lo que ocurría y entre los tres rápidamente elaboraron un plan de acción.
Bud/Syd regresaría al bosque para ver si podía localizar a Hagen (quien ya había logrado llegar al lugar de donde emanaba la música pero que no conseguía ver a su amigo por ningún lugar) mientras que Siegfried se prepararía y llevaría a su séquito para detener a aquellos malhechores. Hilda se encargaría de avisar a los jueces asgardianos y se quedaría en la capital a la espera de noticias, además de ser los ojos y oídos de su marido.

Así lo hicieron.
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Re: El lobo feroz? (Bud x Hagen)

Mensaje  spicadevirgo66 el Jue Jun 18, 2009 2:01 pm

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