Mi primer amor (Shaka x Aioros) vr

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Mi primer amor (Shaka x Aioros) vr

Mensaje  spicadevirgo66 el Vie Mayo 08, 2009 7:29 am

Género: romance, tragedia, deathfic.
Advertencia: contiene escenas de sexo bastante explicitas.


Prólogo


El Patriarca del Santuario de Atena, Shion de Aries llamó a su presencia a los otros cinco caballeros de oro que habían ya pasado las pruebas necesarias para formar parte de la guardia de élite de la diosa. Los caballeros en cuestión eran: Saga de Géminis, Aioros de Sagitario, Afrodita de Piscis y Shura de Capricornio. Dohko de Libra ya poseía su armadura desde hacía muchísimo tiempo (era de la misma edad que Shion y por lo tanto, también un veterano de la anterior guerra santa) pero normalmente él no residía en el Santuario. Estaba excusado porque su función era la de guardar el sello de Hades y por eso vivía en un remoto lugar en China, su país natal, llamado Rozán.
Sin embargo, en esta ocasión vino especialmente para acompañar en su viaje a Grecia al nuevo caballero de oro que había sido elegido en la India.
-Caballeros, este jovencito es Shaka de Virgo, el nuevo guardián de la sexta casa.

Todos los caballeros quedaron asombrados al ver a un muchachito rubio de unos cinco o seis años de edad que más bien parecía un angelito en forma humana que un curtido guerrero.
-Maestro Shion, ¿no es este muchachito algo joven para ser caballero de oro?
-¿De verdad crees eso Saga de Géminis? -respondió el pequeño sorprendiendo al tercer guardián.
-Saga, este niño ganó por mérito propio el derecho a vestir la armadura de Virgo.

Notando que el chiquitín permanecía con los ojos cerrados, Shura fue el siguiente en romper el silencio.
-Pero, ¿no está...?
Antes de que pudiera terminar la frase, Shaka le respondió:
-¿Ciego? No, no lo estoy, pero puedo asegurarte Shura de Capricornio que no necesito tener los ojos abiertos para poder ver con claridad.

Lentamente Shaka abrió los párpados y todos vieron brillar como dos luceros los más hermosos ojos celestes que jamás hubieran visto .
*Lindo muchachito, aunque alguien debería bajarle los humos un poquito* pensó Afrodita sin atreverse a hablar delante de aquel precoz muchachito cuya belleza física rivalizaba con la suya a tan tierna edad. Esta vez fue Shion quien tomó la palabra:
-Aioros, ¿tienes a tu hermano pequeño aquí en el Santuario?
-Así es, maestro. Le estoy entrenando como postulante a la armadura de Leo.
-En ese caso, quizás podríais cuidar de Shaka, aseguraros de que aprende las costumbres del Santuario y a hablar griego.
-Será un honor, maestro.
-Entonces, eso es todo, caballeros.

Capítulo 1.

TIEMPO PRESENTE

En una hermosa mañana de julio Shaka reminiscía sobre aquel que había sido su primer amor.

"Tu recuerdo sigue tan vivo en mí que parece que todo ocurrió ayer y aún hay veces cuando no me puedo creer que la tragedia irrumpiera en nuestras vidas justo cuando acababa de sentir la mayor felicidad que un ser humano puede aspirar a alcanzar en esta vida"

Aquella mañana de hace quince años exactamente fue la primera vez que te vi. Tú eras bastante mayor que yo y me pareciste desde el primer momento la persona más maravillosa del mundo.
Físicamente parecías un gigante a mi lado, fornido, con esa piel morena tan diferente a la mía y tus bonitos risueños ojos oscuros que siempre tenías abiertos, al contrario que yo. Desde el primer momento siempre fuiste muy amable conmigo, nunca dejabas que nadie me insultara en tu presencia, ya que desgraciadamente muchos caballeros de diferentes rangos estaban celosos de que un niño tan pequeño hubiera recibido una armadura de oro.

Como nunca conocí a mis padres, ni sabía si tenía hermanos o hermanas porque desde que era un bebé estuve viviendo en el monasterio de Buda, debido a que desde antes de nacer se me había designado como el sucesor de Asmita, el último guardián del sexto templo; así que lo mejor de todo de estar contigo era, gracias al cariño que tú y tu hermano me ofrecistéis, el sentirme como parte de una familia.
A veces me parecía notar que Aioria estaba un poquito celoso de no ser siempre el centro de atención (!típico Leo!), pero sé que tú lo querías mucho y que estabas muy orgulloso de él. De todas formas, con el paso del tiempo los dos nos hicimos buenos amigos.
Sé que tu afecto por mí era genuino porque a veces los otros caballeros podían llegar a ser muy irrespetuosos, Géminis en particular, y te llamaban "la niñera", pero aquello no te importaba porque habías hecho una promesa al maestro Shion y a tus padres, y la cumplirías costara lo que costara. Además, de vez en cuando contabámos con la ayuda de Shura, el que entonces era tu mejor amigo.

A medida que el tiempo pasaba yo me iba encariñando más y más contigo pero siempre me guardaba de demostrar mis sentimientos en público, ya que el dejarme llevar por mis emociones me asustaba, en particular después de las experiencias que viví en la India siendo muy niño y viendo tanto sufrimiento a mi alrededor.
Tú eras el único a quien permitía mantener cualquier contacto físico conmigo, como cuando tú y Aioria me acompañabais al final del día a la sexta casa y me dabas un beso en la frente para desearme las buenas noches antes de que ambos partierais a la casa de Sagitario.

Tres años después de llegar a Grecia recibí una carta que envió uno de mis maestros en la India en la que me pedía que regresara urgentemente. Durante los siguientes nueve años que pase en mi país, a pesar de que siempre estaba ocupado con las tareas que me asignaba mi querido maestro tanto en el templo como fuera de él, no dejaba de pensar en ti y en el momento en el que volveríamos a vernos.
Las cartas que nos enviábamos ayudaban a mantener vivos los recuerdos y el cariño que siempre me habías demostrado y cada noche las leía y releía .

Una mañana de septiembre me despedí de mi maestro por última vez, Shion le había notificado que la reencarnación de la diosa ya había nacido y que debía regresar inmediatamente al Santuario.

Flashback


Nada más llegar, un joven griego salió a recibirme. Era alto, de cabello marrón claro y ojos como los tuyos, vistiendo una armadura dorada.
-¿Aioria? ¿eres tú?
-!Shaka!, !cuánto me alegro de verte!
-!Y yo a ti!. Veo que ya eres el caballero de Leo, amigo mío.
-Gracias a mi hermano, no sé si lo hubiera logrado sin su ayuda.
-Muchas felicidades, por cierto, ¿dónde está Aioros?
-Volverá esta noche, ¿te gustaría cenar con nosotros?
-Me encantaría.

Fin flashback


Unos días después se celebró una ceremonia para conmemorar la investidura de los nuevos caballeros dorados. El Santuario por fin contaba con sus doce guardianes y la reencarnación de la diosa también había nacido recientemente. La niñita residía en el mismo edificio que Shion, nuestro Patriarca.
Los otros once caballeros eran:

Mu de Aries, el antiguo discípulo de Shion. Aldebarán de Tauro, un muchacho brasileño de gran corazón. Saga de Géminis, el mayor de nosotros (aparte de Dohko) pero con el que no me llevaba muy bien. Máscara de la Muerte de Cáncer, un chico italiano que no quería dar a nadie su verdadero nombre. Aioria de Leo, mi buen amigo de la infancia. Dohko de Libra, el guardián del sello de Hades. Milo de Escorpio, un chico griego rápido como un rayo y el único que es más joven que yo. Aioros de Sagitario, mi mentor y hasta ahora mi único amor (platónico entonces). Shura de Capricornio, el caballero más leal a Atenea, Camus de Acuario, un chico francés entrenado en los fríos de Siberia. Afrodita de Piscis, un caballero tan hermoso que su rostro parecía el de una muchacha y que era muy aficionado a cultivar rosas.

Después de la ceremonia me encontré contigo y con Aioria de nuevo y los tres nos fundimos en un gran abrazo. Yo permanecía con los ojos cerrados porque sentía que las lágrimas causadas por la felicidad se acumulaban en ellos.

Memoria de Aioros


Shaka, ¿en serio eres tú? No me puedo creer que por fin hayas vuelto y esta vez para quedarte con nosotros. Me parece imposible que aquel angelito que vino al Santuario por primera vez ya siendo caballero, se haya convertido en este hermoso joven.
!Por los dioses! !Qué bello eres!
!Oh, no! ¿Por qué me vienen estos pensamientos ahora? !No!, este chico tan maravilloso es de la misma edad que Aioria y seguro que sólo me ve como a un hermano mayor.


Fin memoria de Aioros.


Nunca podré olvidar que seis meses más tarde, una mañana en la que no tenía guardia poco antes de que saliera el sol fui a meditar a uno de los jardines que estaban fuera del Santuario.
En él había una pequeña laguna cuyas aguas cristalinas me invitaban a que me bañara. Como no vi a nadie más a mi alrededor, me desnudé por completo (sólo llevaba una túnica larga y mi ropa interior) y me metí en el agua.
Al poco rato noté que no estaba solo en aquel lugar y vi una figura que se dirigía hacia mí. No necesité abrir los ojos para saber que eras tú quien se acercaba a saludarme. Recuerdo haberme sonrojado un poquito, pero tú estabas tan sorprendido como yo. Sin saberlo de antemano los dos habíamos tenido la misma idea, aunque entraste al bosque por otro lugar.

Antes de que pudiera cubrir mi cuerpo desnudo te acercaste a mí apartando mi largo cabello rubio y echándolo hacia atrás, me tomaste entre tus fuertes brazos atrayéndome hacia tu fornido cuerpo. Mi reacción fue inmediata y me tomó por sorpresa porque busqué tus labios y deposité un suave beso sobre ellos al que respondiste ávidamente, mientras que tus manos recorrían mi cuerpo y me hacías gemir de placer.
No hicieron falta más palabras puesto que los dos sentíamos lo mismo.
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Re: Mi primer amor (Shaka x Aioros) vr

Mensaje  spicadevirgo66 el Vie Mayo 08, 2009 7:56 am

*Si yo no puedo tener a Shaka, disfrútalo mientras puedas, Aioros, porque te juro que me vengaré*

Después de este desagradable incidente no nos vimos durante unos días, Shion te tenía muy ocupado y ni siquiera Aioria sabía lo que ocurría. Por fin, una noche quedamos en el quinto templo para cenar y nos dijiste a que se debía toda aquella aura de misterio.

Flashback


-Exactamente no sé de que se trata, pero Shion quiere vernos a Saga y a mí dentro de tres días.
-Hermano, ¿en serio? ¿de qué podrá tratarse?
-No estoy seguro, Aioria.
-¿Y si quiere nombrar a su sucesor?
-¿Eso crees?
-¿Por qué no? Shion ya es muy mayor y quizás quiera retirarse dentro de un tiempo, alguien tiene que tomar su lugar... Saga y tu hermano son los caballeros de oro de mayor edad y experiencia...
-Ejem... ejemm... -interrumpió jovialmente Aioros.
-(Riendo) Con excepción del caballero de Libra que ha rechazado varias veces tal honor.
-Pues si es eso lo que quiere Shion, espero que tú ganes, hermano, porque ese petimetre de Saga...
-!AIORIA! En primer lugar, no sabemos exactamente qué quiere Shion con nosotros. En segundo lugar, aunque se trate de lo que sospechamos, esto no es una competición, es una responsabilidad enorme y por último, te agradecería que no insultaras a Saga.
-¿Por qué no? Siempre se está metiendo con vosotros.
-Motivo de más para no rebajarnos a su nivel.

Fin flashback


Tras una animada charla y la cena, era ya muy tarde. Tú y yo salimos de la quinta casa y cuando ya estábamos a punto de llegar a la mía me tomaste de la mano.
-Shaka, ¿te gustaría pasar la noche conmigo?
-Sabes que sí.
-Entonces vamos para allá. Tengo una sorpresa para ti.

Al llegar me pediste que mantuviera los ojos cerrados.
-Ven a mi habitación.

Temblaba con anticipación y también porque no quería defraudarte debido a mi inexperiencia. Al entrar en tu habitación me sentí algo mareado debido al olor a azahar y jazmín, mis flores favoritas, que de allí emanaba. Estaba tan nervioso que apenas me podía tener en pie y sentía que me derretía mientras que nos besábamos y abrazábamos. Me tomaste entre tus fuertes brazos y me depositaste en la cama.
Te sentaste a mi lado, apartando mi cabello hacia un lado y me susurrabas hermosas palabras mientras me desnudabas de cintura para arriba. Yo intenté hacer lo mismo contigo.
-!No!... Shaka, déjame hacer por ahora...

Me hiciste tumbarme boca abajo y te vi coger una jarrita de la que vertías un líquido aceitoso sobre tus manos. A continuación apartaste mi largo cabello hacia un lado para verter algo más de aquel líquido tibio sobre mi espalda que masajeabas de arriba a abajo.
Tus manos ayudadas por el aceite resbalaban por ella, mis hombros y brazos. Como te habías sentado sobre mis piernas con cada rodilla tocando mis caderas, cada vez que te movías, !picarón!, notaba que tu miembro estaba hinchado y durísimo porque lo frotabas contra mí.
Aunque no podía moverme mucho en la postura en la que estaba, podía notar que mis genitales se hinchaban más y más.
Cuando terminaste, me diste la vuelta y repetiste la operación en mi torso y abdomen. En una ocasión incluso noté que tus manos se metían por debajo de mis pantalones y ropa interior para acariciarme allí donde más deseaba. Ahogabas mis gemidos con tu boca sobre la mía, penetrándola con la lengua y explorándola al igual que yo hacía contigo mientras tus manos acariciaban sin parar mi endurecida hombría hasta que me quitaste toda la ropa que aún llevaba puesta.

-Aioros... te amo.
-Yo tambien te amo, mi ángel.
-Aioros... yo... quiero que...
-Shh... lo sé, vida mía, pero aguanta un poquito más, por favor...¿ Me ayudas a desnudarme?

Sonreí cuando me dijiste aquello y entre los dos pronto dejamos tu cuerpo tal como vino al mundo y te pegaste a mí y a la vista estaba que estabas tan excitado como yo, así que me aseguré de tumbarte sobre la cama y empecé a acariciarte y besarte bajando por tu cuello mientras que mis manos calientes acariciaban tu pecho y abdomen. Tenía los ojos cerrados para poder concentrarme mejor.
Las manos pronto fueron seguidas por mis labios y lengua, lamiéndote los pezones que se endurecieron con aquel húmedo contacto. Poco después me tomaste de una mano que bajaste para que acariciara tu miembro, el cual ya estaba totalmente erecto y vibraba bajo mi piel.

En aquellos momentos me sentía morir de placer y poco después mis besos iban bajando más y más por tu cuerpo cincelado a base de duros entrenamientos, cuando noté que acariciabas mi cabello y arqueabas tu cuerpo un poquito para que tu pene se pusiera en contacto con mis labios. Una vez allí, no lo pensé dos veces porque después del placer que había recibido de ti quise que también sintieras las mismas sensaciones, aunque no me dejaste hacerlo por mucho tiempo.
Volvimos a incorporarnos, tus labios se acercaron a mi oído e introdujiste la lengua haciéndome cosquillas. Una mano se fue hacia mi entrepierna para acariciarme y me susurraste al oído entrecortadamente debido a tu excitación.
-Shaka... mi dulce Shaka... échate en la cama...

*Shaka, me vuleves loco. Quiero hacerte mío y oírte gritar mi nombre,... que me digas cuánto me deseas...*

Mientras acariciabas mis genitales, te arrodillaste frente a ellos y los volviste a tomar en la boca pasando la lengua como si fuera un delicioso helado.

*Aioros, soy tuyo...*

Las lágrimas afloraron a mis ojos, gemía, gritaba al sentir la humedad tan cálida de tus labios y para prolongar aquella dulce tortura me separaste las piernas un poquito y succionabas con más fuerzas hasta que ya no pude contenerme. Mientras mi semen escapaba todo mi cuerpo se convulsionaba, pero aún no me dejaste ir porque con mi esencia recién derramada humedeciste un par de dedos y los introdujiste en mi entrada.
Aquella pequeña penetración me estaba haciendo perder la cordura aún más y parecía no tener control sobre mi cuerpo que se convulsionaba debajo del tuyo, moviendo mis caderas para maximizar el placer que tus dedos me causaban.

-Aioros... por favor...
-¿Qué deseas?...
-Te quiero dentro de mí - murmuré entre jadeos.
-Dímelo, claro y en voz alta.
-!Hazlo ahora!.... quiero que entres en mí...
-¿En serio?
-Sí.... ahora...

Esa fue la señal para que abrieras mis piernas más y yo las llevara a tu cintura para que pudieras meter tu miembro tan duro como una barra de hierro ardiente.
-Angel mío, ¿quieres que me pare?
-No, no.....
-Tienes los ojos llenos de lágrimas, ¿te estoy haciendo daño?
-No importa... quiero que....... continues...

Sin salir de mí conseguiste alcanzar una de las jarritas de aceite y volviste a verter un poco sobre tu miembro y mi entrada para que la penetración fuera mucho menos dolorosa. Los dos gemíamos, de vez en cuando yo gritaba un poquito porque aunque sentía algo de dolor no quería que te pararas y te llevé la mano para que frotaras mi entrepierna.
-Shaka aún no es tarde... si quieres lo dejamos para otra vez.
-No, no, hazlooooooo...... *!no te pares!, !no se te ocurra pararte!.......*

Me empujabas suavemente, pero cuanto más te excitabas, más fuertes eran tus embestidas contra mi cuerpo y aquella parte de tu anatomía parecía ensancharse adentrándose más profundamente en mis antes vírgenes y estrechas paredes, acción que me hacía delirar del placer que sentí una vez que la sensación de dolor hubo abatido.
-Shaka....
-Aioros... Aioros... !No te pares!......

Ya no pudimos cruzar más palabras y tras unos minutos los dos explotamos al mismo tiempo. Tú te vaciaste dentro de mí, tu líquido quemándome de forma deliciosa y yo lo hice en tu mano.
Tardaste un ratito en salir puesto que ambos estabamos agotados y apenas podíamos movernos pero recibí un hermoso y apasionado beso mientras que con infinita lentitud salías de mi cuerpo para no desgarrarme.
-Amor mío, eres un ángel maravilloso.
-Aioros, te amo tanto....

Finalmente, los dos abrazados fuimos a dormir un placentero y muy necesitado sueño tras haber hecho el amor durante casi toda la noche. Cuando salió el sol me desperté brevemente, abrí los ojos por un momento y allí te vi durmiendo a mi lado, respirando tranquilamente con una leve sonrisa en los labios aún medio abrazado a mi cuerpo. Mi cabello estaba desparramado en todas direcciones.
Intenté incorporarme, pero cuando me moví te despertaste.
-Buenos días, mi amor.
-Buenos días, dormilón.
-¿A donde ibas?
-!A bañarme!, estoy cubierto de semen y sudor.
-Igual que yo, pero no quiero que te vayas -tu mano sujetaba la mía.
-Aioros voy hecho un asquito y además, mi pelo está enredadísimo.
-El mío no -reíste mientras intentabas inmovilizarme.
-Tú lo tienes más corto. !Anda, déjame bañarme!.
-!Ni hablar!, !tengo hambre y quiero comerte!...
-!Qué cosas tienes! (Risas) ¿No te bastó lo de anoche?
-Anoche fue anoche, hoy es hoy... -contestaste guiñando un ojo.
-Entonces, ¿ por qué no nos bañamos juntos? -te dije riendo.
-Ummmm... buena idea, pillín. ¿Sabes que estás más guapo que nunca?

De nuevo volvimos a hacer el amor bajo la ducha, aunque esta vez me tomaste por detrás mientras enjabonabas mi cuerpo y el agua caliente estimulaba nuestro deseo aún más. Después de salir de la ducha me ayudaste con infinita paciencia a arreglarme el cabello.
En aquellos momentos mi felicidad parecía tan completa junto a ti, el amor de mi vida... pero a pesar de todo no había olvidado una de las lecciones más importantes de mis creencias budistas, la de que nada dura para siempre. A pesar de todo, estaba dispuesto a aceptar las consecuencias con tal de poder permanecer a tu lado mientras que la muerte no nos separara.
Claro que en aquellos momentos... jamás habría imaginado que todo acabaría tan bruscamente.

Durante el tiempo anterior a tu entrevista con Shion, cuando nuestros deberes hacia el Santuario nos lo permitían (!y a decir verdad, no teníamos mucho por hacer!) nos encontrábamos en tu templo o en el mío. Los ojos aún se me llenan de lágrimas cuando recuerdo aquellos apasionados encuentros, porque a pesar de la inmensa felicidad que sentía al tenerte como mi novio y a sabiendas que tú sentías lo mismo por mí, lo nuestro no podía durar porque una sombra existía en nuestro horizonte: el caballero de Géminis.
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Re: Mi primer amor (Shaka x Aioros) vr

Mensaje  spicadevirgo66 el Vie Mayo 08, 2009 8:01 am

Capítulo 3.
Nunca olvidaré la expresión en tu rostro después de tu visita a Shion. Aioria y yo estábamos contigo en tu templo cuando nos diste la noticia de que te había nombrado como a su sucesor al puesto de Patriarca del Santuario.
-Hermano, !cuánto me alegro por ti!.
-Aioros... !muchas felicidades!-le dije con el corazón en un puño, tratando de aparentar una felicidad que no sentía puesto que había algo que mi amor aún no sabía y no tenía ni idea de como reaccionaría si se lo dijera.
De todas formas, con Aioria aquí, no era aquella la ocasión más propicia de hacerlo. No quise decir nada con tu hermano presente, pero particularmente no quise estropear tu felicidad al haber recibido tal honor, ya que algo repentino me llenó de miedo en aquellos instantes: la discusión que habíamos tenido con Saga unos días antes.

-¿Qué ocurre, Shaka? -me preguntaste cuando tu hermano se marchó.
-¿Qué tal se lo tomó Saga?- le pregunté tratando de evadir su pregunta anterior y manteniendo la calma a duras penas.
-Considerando que él quería el puesto y es algo mayor que yo se lo tomó bastante bien. Incluso me felicitó una vez que salimos de ver a Shion.
-Ya veo... -murmuré.
-(Acariciando mi cabello) Shaka, ¿qué te ocurre?
Dudé un momento antes de contestar.
-Aioros, no malinterpretes lo que voy a decirte, Shion no podría haber elegido a nadie mejor que tú pero tengo miedo... por ti...
-¿Por qué, pequeño?
-¿No te parece extraño que no se enfadara?
-Sí, pero los dos somos caballeros de oro leales a Atenea. Además, Shion aún no va a retirarse y puede cambiar de idea.

¿Como podía decir lo que había pasado? De todas formas ya no podía hablar más, estaba temblando como una hoja cuando sentí que tus fuertes brazos rodeaban mi cuerpo y me acariciabas con gran ternura.
-Shaka, mi ángel, no te preocupes por mí -dijiste apenas rozando tus labios sobre mi frente- te amo...

¿Cómo decirte que en aquel momento temía por tu vida?
Sabía también que el cambio que sobrevendría a nuestra relación sería inevitable, y presentía que tú también lo sabías, aunque ninguno de los dos quisiera reconocerlo de palabra. Aún así, jamás te habría forzado a elegir entre nosotros o el honor que Shion quería otorgarte, puesto que como caballeros nuestra primera obligación era siempre hacia nuestra diosa. Viendo la expresión de preocupación y tristeza en mi rostro, me preguntaste.
-¿Quieres pasar la noche conmigo?
-Aioros... lo siento... No puedo...-respondí al notar como las lágrimas se acumulaban en mis ojos.
-Shaka, ven a mi habitación a dormir conmigo...
-Aioros, lo siento. No tengo ganas de...
-Shaka, eso no importa. Si de verdad no quieres que lo hagamos, no te tocaré; pero no creo que debas pasar la noche solo.

Sin embargo, las cosas no serían así, sobretodo cuando me asaltaba el terrible presentimiento de que nuestros días como pareja estaban contados. ¿Qué no nos tocáramos? !imposible!, aquello era como para pedirle al sol que dejara de brillar y tú eras mi sol.
En el momento en el que nos echamos sobre la cama, no me pude contener y me abalancé casi furiosamente sobre ti. Prácticamente te arranqué la ropa y tú te dejaste hacer respondiendo con avidez a mis demandantes besos y caricias.
Aquella noche, para mayor sorpresa mía, me lancé a hacer algo que unos días antes no habría osado hacer por cuenta propia. Tú estabas situado debajo de mí y empecé a ponerme en posición para introducirme en ti. Sin embargo, en el último momento, sintiéndome algo avergonzado, me eché atrás.

-Lo siento, Aioros -te dije pensando que tal vez estabas ofendido.
-Shaka, espera. ¿Por qué no quieres continuar?
-Aioros... yo...
-Shaka, tranquilízate precioso, ¿por qué no sigues?
-Es que yo... -volví la espalda puesto que mi cara estaba toda sonrojada.
-Mi amor, mírame, (girando mi rostro)... no tienes nada de que avergonzarte conmigo. Sabes que te quiero y... me gustaría mucho que siguieras con lo que ibas a hacer.

En aquellos momentos me estaba pareciendo ver a un ángel en forma humana.
-¿En serio?
-Claro que sí, amor. Esta noche puedes hacer lo que quieras conmigo, no te impediré nada. (En un sensual susurro) Soy todo tuyo...
-Pero nunca lo he hecho antes, ¿y si no te gusta?
-¿Cómo no va a gustarme?-tu rostro se iluminó con una hermosa y radiante sonrisa- *Shaka, si tú supieras cuánto te deseo...* Ya sé que es tu primera vez, así que no te preocupes...
-Preferiría que...
-Shaka, eso es sólo porque para mí no es una novedad. Yo ya tenía experiencia desde antes que regresaras de la India, la diferencia de edad no es en vano, tú tienes 18 y yo cumpliré 29. Por favor...
*Hazlo, mi amor...*

Dudé un momento antes de hacerte mi siguiente pregunta puesto que mi curiosidad se había despertado.
-¿Quién fue el primero?
-Shura.. (te miré bastante sorprendido mientras me respondías y acariciabas tiernamente) pero eso no importa ahora, tú eres el último y al que quiero mientras viva.
-Te quiero, Aioros.
-Y yo a ti pequeño, y yo a ti. Confía en mí y hazme tuyo-me susurraste tan sensualmente que no podía negarme- además, sé que a ti también te gustará, es un placer exquisito.

Sin más me pasaste una botellita de líquido lubricante y la depositaste en mis manos.
-Ya sabes lo que tienes que hacer.
Estaba tan nervioso que la jarrita casi se me escurrió de las manos, la atrapaste con una gran sonrisa y me pediste que me sentara al borde de la cama.
Te situaste entre mis piernas y antes de que me diera cuenta tus labios habían rodeado ya mi miembro, al que no cesabas de besar y chupar hasta que se puso durísimo. Te habías cubierto las manos de aceite en un hábil movimiento y me lo acariciabas mientras subías hasta besarme en la boca.
No tardaste mucho en empujarme más adentro de la cama para rodearme la cintura con las piernas (yo aún estaba sentado) mientras te acomodabas sobre mí e introdujiste poco a poco mi miembro en tu lugar más secreto.
Al principio me encontraba tan nervioso que temblaba como un flan, pero poco a poco tus dulces y sensuales palabras susurradas a mi oído me infundieron una mayor confianza y encendían si cabe aún más mi deseo. Comenzaste bajando lentamente para que ninguno de los dos sintiera demasiado dolor; facilitaste la intromisión tumbándome de espaldas mientras que yo te tenía cogido por la cintura y te ayudaba a bajarte lentamente hasta que quedé insertado dentro de ti por completo.
Gemidos escapaban de los dos sobretodo cuando rotabas tus caderas rítmicamente y me incitabas a que yo hiciera igual. Aquel maravilloso ritmo me hacía perder el juicio y quería empujarte más fuertemente, aunque era una extraña pero increíblemente maravillosa sensación el estar así dentro de ti y sentir tu calor de una forma tan íntima.

La penetración debía estar doliéndote porque de cuando en cuando dejabas escapar algunos gritos ahogados que se mezclaban con los míos y los gemidos de los dos, aún así cuando intentaba pararme no me dejabas.
Notaba como mi miembro se ensanchaba aún más en aquellas estrechas paredes provocándome algo de dolor pero el placer era aún mayor y cuanto más seguíamos con aquella danza, más ganas tenía de empujar con mayor fuerza.
Mi pobre labio inferior me dolía debido a que lo mordía con fuerza a causa de mi excitación y nuestros respectivos embistes, el uno contra el cuerpo del otro.

Pusiste unas almohadas en la parte baja de mi espalda al tiempo que me atrajiste hacia ti para cambiar ligeramente de posición. Esta vez estábamos sentados en completo contacto corporal mientras te penetraba aún más profundamente e iba directamente hacia tus labios para tomar posesión de ellos y hacerte mío así también, sólo parábamos de cuando en cuando para tomarnos un pequeño respiro y tener fuerzas para seguir hasta el final.
-Aioros, te amo... -te repetía jadeante una y otra vez.
-Shaka, eres maravilloso... amor... mío...
No tardamos mucho en alcanzar un maravilloso orgasmo simultáneo tras el que permanecimos abrazados por lo que pareció una eternidad cubriéndonos mutuamente de dulces besos y caricias.
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Re: Mi primer amor (Shaka x Aioros) vr

Mensaje  spicadevirgo66 el Sáb Mayo 09, 2009 4:02 am

La penetración debía estar doliéndote porque de cuando en cuando dejabas escapar algunos gritos ahogados que se mezclaban con los míos y los gemidos de los dos, aún así cuando intentaba pararme no me dejabas.
Notaba como mi miembro se ensanchaba aún más en aquellas estrechas paredes provocándome algo de dolor pero el placer era aún mayor y cuanto más seguíamos con aquella danza, más ganas tenía de empujar con mayor fuerza. Consecuentemente, mi pobre labio inferior me dolía debido a que lo mordía con fuerza a causa de mi excitación y los embistes del uno contra el cuerpo del otro.

Pusiste unas almohadas en la parte baja de mi espalda al tiempo que me atrajiste hacia ti para cambiar ligeramente de posición. Esta vez estábamos sentados en completo contacto corporal mientras te penetraba aún más profundamente e iba directamente hacia tus labios para tomar posesión de ellos y hacerte mío así también, sólo parábamos de cuando en cuando para tomarnos un pequeño respiro y tener fuerzas para seguir hasta el final.
-Aioros, te amo... -te repetía jadeante una y otra vez.
-Shaka, eres maravilloso... amor... mío...
No tardamos mucho en alcanzar un maravilloso orgasmo simultáneo tras el que permanecimos abrazados por lo que pareció una eternidad cubriéndonos mutuamente de dulces besos y caricias.

Aquella fue nuestra última noche juntos y por la mañana los dos fuimos a tomar un baño. Aioros se metió primero y después lo hice yo sentándome de espaldas a él, tal como me lo pidió. Mis ojos permanecían cerrados, mientras que los dos disfrutábamos del calor del agua y del contacto de nuestros cuerpos desnudos. Tan sólo estábamos abrazados, Aioros con sus fuertes brazos alrededor de mi torso y yo con mis manos sobre las suyas. Abrí mis ojos celestes para mirar a los suyos tan lindos y que él viera los míos, algo que no hacía muy a menudo.
-Aioros, hay algo que debes saber... -le dije algo tembloroso.
-Shaka, ¿qué te pasa, amor?

Desgraciadamente antes que pudiera contestarte oímos unos fuertes golpes provenientes de la puerta de entrada. Saliste rápidamente y te encontraste con uno de los centinelas que te traía un mensaje de parte de Shion.
-Shaka, lo siento, pero tengo que ir a ver a Shion dentro de una hora como muy tarde. Eso que tenías que decirme, ¿es urgente?
-No, no te preocupes... puede esperar... *!Oh, Buda...!*
-¿Seguro?
-Sí, tranquilo,-dije fingiendo una calma que no sentía-, tú ve a ver a Shion.

Lo que tenía que decirte no era algo que pudiera soltarte sin más, pero por desgracia, aquella decisión fue un error que nos costó muy caro a los dos y me causó el mayor dolor que jamás había sufrido.
Antes de salir de tu templo, como aún tenías tiempo quisiste acompañarme al mío. Los dos bajamos en silencio disfrutando del dulce calor del sol y de la caricia de la ligera brisa que por allí corría. Ambos queríamos que el tiempo se detuviera en aquellos preciosos instantes.
Cuanto más te miraba, más me parecía ver a un ser casi divino, tan etéreo en su belleza, con tu cabello oscuro algo revuelto por el aire reflejando en tonos dorados la luz del sol, lo cual te daba el aspecto de un héroe de leyenda. Tus ojos eran tan bonitos que quería perderme en ellos y en el cariño tan tierno que me transmitías con tus miradas.
!Sí!, en verdad tenía delante mío al hombre al que amaba con cada fibra de mi ser.
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Re: Mi primer amor (Shaka x Aioros) vr

Mensaje  spicadevirgo66 el Lun Jun 15, 2009 3:44 am

Memoria de Aioros.

Mi amado Shaka, me pregunto qué te inquietará tanto, debe ser algo importante porque tu comportamiento no es el que estoy acostumbrado a ver en ti. Algo te ha sobresaltado sobremanera y parece ser que el caballero de Géminis tiene algo que ver en todo esto.
¿Tanto te sobresaltó aquella desagradable escena con él? ¿o es algo más serio?...
No creo que este sea el motivo... pero espero que no hayas dejado de quererme y que te encuentres con que no te atrevas a contármelo...
!No!... viendo como me miras y sintiendo tu aura envolviéndose a mi alrededor, sé que me amas tanto como yo a ti. Aún así no me puedo quitar una pequeña espinita de encima, puesto que sé que algo te preocupa: ¿es quizás la posición que me ha ofrecido Shion?... Si tú me lo pidieras estaría dispuesto a renunciarla por ti sin pensarlo dos veces, amor mío.


(Mirando el bello rostro y los ojos azules de Shaka, lo besó con mucha ternura y después otro pensamiento vino a su mente)

Pero, ¿qué querrá Shion con tanta urgencia?... Quizás haya cambiado de idea en cuanto a su sucesión.

Fin de la memoria de Aioros.


Al llegar a la puerta de mi templo volvimos a abrazarnos uniendo nuestros labios en un dulce y largo beso.
-Mi bello ángel... -esas fueron las últimas palabras que te oí pronunciar en vida y que me dirigiste antes de ir a los aposentos de Shion. No entré en mi casa hasta que te perdí de vista en la distancia,
Mi corazón estaba tan lleno de mi amor por ti...

CAPITULO 4
Unos veinte minutos más tarde alguien llamó a mi puerta. Se trataba de Mu, el caballero de Aries, que venía a verme después de haber hecho un viaje por Tibet. Muy amablemente, Mu cruzó la frontera y fue a visitar mi antiguo monasterio en la India de donde me trajo un mensaje de mi maestro.
Le invité a tomar el té porque tras haberme despedido de Aioros no me apetecía estar solo y además me gustaba mucho su compañía. Tenía otro motivo para hacerlo: me serviría de distracción para no pensar en la cita que tenía esta tarde con Saga, el caballero de Géminis. No sabía por qué motivo pero había insistido en que quería verme.
Mu respondió que aceptaba mi invitación muy gustosamente. Durante un buen rato estuvimos hablando sobre su reciente viaje y también me prometió que revisaría mi armadura. Cuando nos dimos cuenta de la hora que era, Mu respondió que debía marcharse porque se le estaba haciendo tarde.
-¿Cómo así?
-Shion dijo que quería verme.
-!Vaya!, hoy estará muy ocupado.
-¿Qué quieres decir? -me preguntó muy extrañado.
-Aioros acaba de ir a verle.

*No puede ser, Shion dijo que no recibiría a nadie más hoy...*

Mu parecía muy agitado cuando dije aquello y aunque noté su expresión facial preferí que fuera él quien explicara lo que ocurría, pero no llegó a hacerlo puesto que justo entonces uno de los centinelas que guardaba la casa de Shion había bajado a dar un terrible mensaje a Mu.

-¿Qué ocurre, caballero? -le pregunté.
-Shaka, ¿el caballero de Aries está en tu templo? -dijo sin apenas poder respirar, sofocado por la carrera que acababa de darse desde el recinto del Patriarca.
-Así es -respondió Mu- ¿qué ha ocurrido?
El guardia temblaba y parecía muy disgustado.
-No tengas miedo, muchacho y dinos lo que ha pasado.
-Shion-sama...
-¿Qué ha pasado con Shion? -preguntó un ya para entonces muy alarmado Mu, a quien un pequeño temblor le empezaba a sacudir de pies a cabeza.
-Shion-sama... ha sido... asesinado y...

*!Dioses, no!... !Aioros!, ¿qué ha pasado con Aioros?¿y si él también está herido?*

-¿Y el asesino es?
El chico dudó por unos instantes.
-Aioros, el caballero de Sagitario....
-(Apenas conteniendo la calma) ¿Estás absolutamente seguro de lo que dices?
-Sí, eso es de lo que me han informado....

*!No puede ser!..... Buda, por favor, dime que no puede ser..... Aioros jamás sería capaz de hacer algo así...*

Las palabras de aquel muchacho me parecieron puñales que se clavaban muy profundamente en mi corazón. Aunque si mi dolor era grande, también lo era el de mi buen amigo, el guardián de la primera casa, que acababa de perder de manera brutal a su querido maestro si es que aquel informe era correcto. Mu no parecía mirarme con rencor, pero de repente otro pensamiento me asaltó: alguien tendría que informar a Aioria de lo ocurrido, a fin de cuentas, su hermano mayor estaba involucrado en todo este embrollo.
-¿Quién más sabe todo esto? -preguntó Aries al chico, el cual se encogió de hombros- Shaka, será mejor que suba a ver que ha ocurrido exactamente. ¿Podrías hablar con Aioria y reunir a los caballeros de Cáncer, Géminis y Tauro en el Coliseo?. Yo informaré a Milo, Shura, Camus y Afrodita.
-(Dirigiéndome al joven caballero) Tú encárgate de enviar un mensaje a los Cinco Picos de Rozán para el caballero de Libra.

No me apetecía llevar malas noticias al quinto templo, pero sería mejor que fuera yo quien se las llevara a Aioria antes de que se enterara por boca de otro caballero, pero, ¿cómo podría hacerlo?...
Bajé con el corazón en un puño y las lágrimas empezaron a acumularse en mis ojos que se hallaban resguardados bajo mis párpados.

Mu y yo nos fuimos en direcciones opuestas a informar al resto de los caballeros de oro de lo ocurrido y envié a mis alumnos, Shiva y Agora, para que bajaran al Coliseo a tratar de poner algo de orden al revuelo que se había formado entre los caballeros de plata y bronce. Mientras tanto, yo bajaba las escalinatas que llevaban hacia el templo de Leo aún sin haber podido digerir lo que había oído acerca de Shion y Aioros.
Aunque en vano, de alguna manera esperaba que lo ocurrido no fuera más que una horrible pesadilla de la que iría a despertar muy pronto.
Pronto descubrí que no quisieron favorecerme los Hados porque desgraciadamente aquella era una situación muy real.
El muchacho no nos había mentido, quizás hubiera podido estar equivocado y todo se habría tratado simplemente de una falsa alarma, pero el chico había dicho la verdad.

Lo peor de todo es que no sabía qué decir a mi buen amigo, pero era de suma importancia que fuera yo quien le llevara las noticias, aunque a medida que bajaba por las escaleras mi corazón latía de manera trepidante y parecía que iba a estallar de un momento a otro.
Mis ojos se habían llenado de lágrimas que a duras penas podía contener y por eso los mantenía cerrados. Tenía que cumplir una obligación en informar de lo ocurrido a los otros caballeros dorados y aunque no me importaba que Aioria lo hiciera, no quería que los otros me vieran llorar.

Aioria había salido por la puerta trasera de su templo antes de que yo llegara, y ya se había dado cuenta de que algo andaba mal. El mal ambiente ya se respiraba por todo el recinto porque todos los caballeros habían notado que algo grave había sucedido. Ambos nos encontramos en las escaleras y se acerco a mí temblando como una hoja y llorando a lágrima viva.
-Shaka, ¿es cierto que Aioros...? -el pobre no pudo continuar la frase.
-Shion ha muerto... Aioros ha sido acusado...
-!No puede ser!... mi hermano nunca...
-Lo sé, Aioria, él nunca habría hecho tal cosa...
El ver mi propio dolor reflejado en el de mi amigo destrozó las últimas barreras que había intentado levantar para preservar la calma y ambos rompimos a llorar en los brazos del otro.

Sin embargo, pronto tuvimos que parar puesto que notamos que se acercaban los demás caballeros. Máscara Mortal y Aldebarán ya entraban por el quinto templo y saldrían de un momento a otro. Divisamos en la cercanía a Milo, Camus y Afrodita, quienes ya habían cruzado la casa de Libra. Cuando todos convergimos en el lugar exacto donde Aioria y yo estábamos, él ya se había secado las lágrimas del rostro y mi cara asumía su habitual máscara de impasibilidad, con los ojos cerrados para que nadie viera la tristeza que de ellos emanaba.
Todos traían el semblante preocupado y nadie sabía exactamente que había ocurrido, pero algo me alarmó: faltaban otros tres caballeros además de Aioros.

Mu estaba en los aposentos de Shion acompañado de Shura (que había insistido en ir con él) y una tercera persona se encontraba con ellos, aquel que había dado la alarma. Aún así, faltaba alguien más y pregunté a los caballeros de Cáncer y Tauro.
-¿Dónde está Saga?
-(MM) No lo sabemos, Aldebarán me dijo que la casa de Géminis estaba vacía aunque la armadura aún seguía allí.
-Antes de llegar aquí bajé a la casa de Aries y tampoco estaba -dijo Aldebarán.
-(Camus) Saga tampoco pasó por nuestros templos.

Con este terrible ambiente de preocupación bajamos hasta el Coliseo para reunirnos con el resto de los caballeros de plata y bronce, quienes también querían saber qué estaba ocurriendo.
Tuvimos que esperarnos más de una hora hasta que llegó Mu acompañado por otro hombre que llevaba el rostro enmascarado y una túnica muy larga como las que normalmente llevan los sacerdotes de Atena. Mu nos lo presentó como Arlés, el hermano menor de Shion.
El fue quien había dado la alarma.

CAPITULO 5
Las noticias que recibimos fueron aún peores de lo que esperábamos y crearon un mar de confusión en mi mente que incluso ahora apenas puedo aclarar. Según nos dijeron, Aioros había dado muerte a Shion porque tuvieron una terrible discusión acerca de la sucesión.
De acuerdo con la versión oficial, Shion había decidido que sería su hermano quien le sucedería y no Aioros, al parecer, al caballero de Sagitario aquello no le sentó bien y sin más, atacó a Shion, Saga se interpuso entre los dos y Aioros fue a la habitación de la diosa para matarla. Shion se interpuso para protegerla, pero el otro caballero lo hirió de muerte.
La pequeña salió ilesa puesto que Saga y Arlés le interrumpieron dando la alarma y Aioros salió huyendo del Santuario, entró en una de las casas del pueblo y se llevó a un bebé para difundir la noticia de que en el Santuario estaba una falsa Atena.
A todo esto Saga había resultado muy malherido, tenía una brecha enorme en la cabeza por la que había perdido mucha sangre y estaba inconsciente, por lo cual en ese momento estaba recibiendo atención médica en el recinto del Patriarca.

Al poco tiempo de que se diera la alarma, Mu ya había llegado a la sala acompañado de Shura, el caballero de Capricornio. Shion aún vivía pero estaba ya a las puertas de la muerte cuando vio a su querido alumno al que iba a susurrar algo en el oído, pero desgraciadamente no le dio tiempo.
Arlés ordenó a Shura que saliera en pos de Aioros, mientras que entre él y Mu ordenaron la sala y llevaron a Shion a otra habitación para luego preparar su cuerpo y darle un enterramiento digno.

En aquellos instantes sólo reinaba la confusión en el Santuario y de todas formas, desde un principio había algo en aquel relato que no cuadraba: Arlés, ¿quién demonios era este hombre? Aún así, por mucho que me doliera, no convenía que me enemistara con él de buenas a primeras porque Aioros estaba en peligro, así que le pedí permiso para que me dejara ir a ayudar a Shura puesto que Aioros era un caballero muy poderoso.
Por supuesto, mi motivo no era el de ayudar al décimo guardián, tan sólo quería averiguar que había ocurrido por labios de mi amor y protegerlo si fuera necesario. Sabía que Shura era muy tozudo y no le daría la oportunidad de defenderse si se enfrentaban, ni de oír su lado de la historia pues Shura siempre había estado plenamente convencido de ser el caballero más leal a Atena (en su templo había una estatua de su antecesor, El Cid, a quien Atena había hecho entrega de la espada Excalibur como premio a su lealtad). Shura le atacaría primero y haría preguntas después.

Arlés me concedió permiso tras un buen rato de negociación pues no se acababa de fiar de mis motivos, pero justo entonces me dieron unas punzadas muy dolorosas en la cabeza que vinieron acompañadas de un horrible presentimiento.
Tampoco me hizo falta salir en pos del caballero de Capricornio porque Shura acababa de regresar en aquel momento declarando que había ejecutado al traidor y por supuesto se estaba refiriendo a Aioros, cuyo cosmos pareció envolverme por un momento para debilitarse casi inmediatamente.
Aioria y yo subimos juntos hasta su templo, puesto que se me había encomendado la tarea de vigilarle. Tenía miedo por él, puesto que muchos de los caballeros ya habían empezado a murmurar en contra suyo por el simple hecho de que fuera su hermano a quien se había acusado como traidor.
El que alguien dijera aquello me llenaba de rabia, él era un caballero muy noble y siempre muy leal a la diosa Atenea. No lograba comprender por qué no se daban cuenta de que de no ser así Shion jamás le habría considerado como a un posible sucesor.
Sin embargo, en cuanto vi bajar a Mu acompañado de aquel hombre supe que tenía que andar con pies de plomo. La expresión que Mu me dirigió por unos instantes hablaba volúmenes y tampoco él intentó desafiar al nuevo Patriarca.

Ya había caído el sol cuando llegamos al templo de Virgo. Sabía desde el primer momento que Shura había mentido, Aioros aún estaba vivo pero su cosmos estaba de cada vez más débil, así que decidí salir del Santuario para encontrarlo. Debía llegar hasta él antes de que fuera demasiado tarde.
Dejé instrucciones a mis dos alumnos, Agora y Shiva, quienes llevaban unos meses entrenando conmigo, que bajo ningún concepto dejaran entrar a nadie. Si alguien insistía en verme, que le dijeran que estaba meditando en el Jardín de los Sales Gemelos, la zona sagrada de mi templo y a la que nadie puede entrar sin que yo esté presente o le dé mi consentimiento, ni siquiera otro caballero de oro. A pesar del riesgo, sabía que podía depositar mi absoluta confianza en los muchachos.

Pensé que sería mejor ocultar mi cosmos ya que no quería alertar a los guardias que el nuevo Patriarca había estacionado en los alrededores del templo tras haber dado órdenes de que nadie saliera del Santuario, "por motivos de seguridad". El teletransporte también estaba fuera de la cuestión puesto que era imposible realizarlo dentro del recinto del Santuario, incluso a Mu y Shion, los caballeros de mayor habilidad psíquica entre nosotros, les resultaba imposible puesto que desde tiempo inmemorial la diosa Atenea lo había decretado así.
Estaba a punto de llegar a la entrada trasera del quinto templo cuando vi a Aioria y conseguí alcanzarlo antes de que se retirara a su habitación.
-Shaka, ¿qué haces aquí? -me preguntó algo sobresaltado.
-Aioria, !tu hermano aún vive!... Necesito tu ayuda.
-!No me tomes el pelo! (me dijo amenazante)
-¿Por qué habría de mentirte?
-(Su expresión se suavizó) ¿Cómo sabes eso?..... ¿No oíste a Shura?...
-Su cosmos es muy débil, pero aún vive... Shura mintió.

Me miró como si estuviera loco pero accedió a acompañarme porque conocía mis habilidades telequinéticas y vio un pequeño atisbo de esperanza. Como no había tiempo que perder me mostró un pequeno pasadizo secreto que llegaba hasta la salida de la casa de Aries ya que a ninguno nos apetecía tener que dar explicaciones a los demás caballeros. Cuantos menos supieran acerca de esta pequeña excursión, mejor.
Al llegar a la casa de Aries, Mu se dio cuenta que estabamos allí y nos cortó el paso. Las explicaciones no fueron necesarias.
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Re: Mi primer amor (Shaka x Aioros) vr

Mensaje  spicadevirgo66 el Lun Jun 15, 2009 1:08 pm

-Vais en busca de Aioros, ¿no es cierto?
-Así es, Mu... está muy débil, pero sigue con vida. !Déjanos pasar, por favor!.
-Shaka, lo sé... (dudó por unos instantes y por un momento pensé que no nos dejaría continuar)(Señalando a su joven discípulo) Será mejor que Kiki vaya con vosotros, hay centinelas por todas parte pero si alguien viene por mi templo, ya me encargaré de distraerlos.
-Gracias, Mu.
-!Marchaos!, !daos prisa!.
Sin más, el guardián de la primera casa les dio la espalda con sus esmeraldas cubiertas de lágrimas, llorando por Shion, su querido maestro.

Kiki nos ayudó a distraer a los guardias y una vez que los tres estuvimos fuera del Santuario nos concentramos en localizar al caballero de Sagitario, tarea nada fácil puesto que su cosmos se debilitaba segundo a segundo. Finalmente lo encontramos al fondo de un pequeño precipicio, Kiki tuvo que ayudarme a transportar a Aioria.
Mi pobre amor estaba allí con el cuerpo destrozado por las heridas que había recibido a manos de Shura, había perdido muchísima sangre y su armadura no estaba a su lado pues otra persona debía haber llegado mucho antes que nosotros. Tampoco había rastro del bebé que se suponía que Aioros había secuestrado.
-!!Hermano!! !!hermano!! -gritó un angustiado Aioria. Ambos teníamos la vista nublada por las lágrimas.

*¿Cómo es posible? Aioros es un caballero tan o más poderoso que Shura... Shura regresó prácticamente ileso al Santuario mientras que Aioros... Es más, ¿dónde estará su armadura? ¿y el bebé?*

Habíamos llegado demasiado tarde, a Aioros ya no le quedaban fuerzas para hablar pues estaba demasiado débil y nos hizo una seña para que nos acercáramos.
Aioria, puesto que era su hermano, fue el primero en abrazarse a él para poder despedirse y darle las gracias por todo el apoyo y el cariño que le había prodigado desde que eran niños. Una de sus manos quedo entrelazada con una de Aioria.
Instantes después su mirada desprendía tal ternura hacia mí que abrí mis ojos para que pudiera verlos, lo que le dibujo una bonita sonrisa en el rostro. Fui a besar sus labios por última vez y le acaricié el rostro mientras le decía que le amaba. Muy débilmente su mano libre apretó la mía y me sonrió por un instante hasta que su cosmos se apagó por completo.
Los tres permanecimos así durante unos momentos, hasta que cerramos sus ojos y envolvimos su cuerpo aún caliente en unas mantas que habíamos cogido antes de salir del Santuario.
Nos quedamos tan sólo unos instantes mirándolo y reflexionando, pero Kiki nos volvió a la realidad y nos ayudó a transportarnos hasta el bosquecillo donde compartí mi primer beso con él para enterrarlo bajo uno de los árboles.
Ya era noche cerrada, así que no pudimos pararnos por mucho tiempo porque no queríamos levantar sospechas y llegamos sin percance al primer templo, aunque sólo permanecimos allí unos minutos. Mu dijo que quería hablar con nosotros después del funeral.
Poco después, Aioria y yo ya habíamos llegado a nuestros respectivos templos y nos retiramos a dormir.

¿Dormir?... Aquella fue la primera de las tantas noches que pasé en blanco porque su muerte causó un vacío terrible en su hermano y en mí, especialmente al pensar que tuvimos que enterrar su cuerpo que aún no se había enfriado. También el Santuario entero se dividió en opinión acerca de si Aioros era un traidor o no, unos lo hacían abiertamente y otros no porque tantas preguntas quedaron sin responder o sin respuesta satisfactoria.

CAPITULO 6

Unos días más tarde tuvo lugar el funeral de Shion en una atmósfera de gran tristeza y dolor.
Shion había sido un gran caballero, muy leal a Atenea y junto con el caballero de Libra, el único sobreviviente a la anterior Guerra Santa y quien a pesar de que era un maestro estricto y que le gustaba el orden y la disciplina, siempre se había preocupado por todos aquellos que estaban bajo su mando y por la gente que vivía fuera del Santuario.
De entre nosotros, Mu era quizás quien había sufrido su pérdida más profundamente porque había entrenado con él antes de convertirse en el caballero de Aries, la armadura que Shion había ostentado en su juventud. Nuestro amado Patriarca había sido como un padre para él, al igual que Aioros había sido nuestro mentor cuando Aioria y yo eramos niños.
Ademas, Mu y el venían de la misma región en Tibet, así que se conocían desde que mi amigo era un niño.

A pesar de que los caballeros estabamos unidos en el dolor desde hacía unos días se comenzó a notar un ambiente de hostilidad dirigido a ... Aioria. El pobre chico no sabía donde ponerse, de hecho, había pensado en no asistir al funeral pero logramos convencerle de que precisamente debía ir o sería peor para él. Incluso durante el funeral aquella hostilidad no abatió, muchos caballeros lo miraban de reojo, cuchicheaban e incluso a algunos les oímos referirse a él como "el hermano del traidor".

Curiosamente, a pesar de que Aioros había sido mi novio, nadie se metía conmigo, o mejor dicho, no lo hacían abiertamente, porque noté que muchos de los caballeros de plata y bronce no querían acercarse a mí. Mi presencia parecía intimidarles.
No me importaba lo que pensaran de mí, pero me dolía mucho el ver que Aioria sufriera tanto y más aún porque acababa de perder a su hermano, la persona a la que más quería en el mundo. También me daba muchísima rabia ver que Aioros hubiera sido declarado culpable sin haber tenido la oportunidad de haberse podido defender.
En el mundo exterior incluso el peor asesino tiene derecho a un juicio justo y sé de sobras que de haber sobrevivido aquel brutal ataque Shion habría dado como mínimo la oportunidad a mi amado Aioros de poder hablar en su defensa.

Unas semanas después del funeral invité a Mu y Aioria a mi templo porque Aries quería hablar con nosotros urgentemente, así que allí nos fuimos.
Los tres estábamos muy disgustados cada uno por sus propios motivos, pero todos teníamos el mismo problema en común: habíamos perdido a un ser muy querido y a un buen amigo.
Una vez que estuvimos solos Mu se dirigió al quinto guardián, quien ni siquiera se atrevía a mirar directamente al caballero del primer templo. Con gran ternura en la voz y mientras le ponía una mano sobre su hombro, Mu le dijo:
-¿Cómo te encuentras hoy?
-!Muy mal!... echo mucho de menos a mi hermano. (Dudando) Mu, ¿tú crees que los rumores son ciertos?-dijo con la voz entrecortada y algo llorosa.
-!Claro que no, amigo mío! Aioros no tenía motivos para atacar a Shion, tu hermano era una bellísima persona muy leal a Atenea. No hagas caso a lo que dicen por ahí.
-Gracias, Mu... -dijo Aioria, quien se dio la vuelta para que no le viéramos llorar -lo siento, chicos. Será mejor que regrese a mi templo...
-¿Quieres que te acompañemos?
-No, gracias, prefiero estar solo.
-¿Seguro?
-!Claro!, nos vemos mañana.
Antes de que se fuera le tomé del brazo y le dije que no se fuera.
-Mis muchachos no estarán aquí esta noche. ¿Por qué no te quedas en la habitación de Shiva? Nadie te molestara allí y es la más apartada del templo si no deseas verme.

Finalmente tras insistir varias veces logré convencerlo y me quedé con él hasta que se durmió. Me supo muy mal verlo así, pero recordé que Mu estaba esperando en la sala y regresé con él puesto que había algo que quería contarme a solas.
Me dijo que quería irse del Santuario porque no podía soportar el mal ambiente que allí había y sobretodo porque no se fiaba del Patriarca nuevo que iba a sustituir a su querido maestro.
-¿Por qué, Mu?
-!Vamos, Shaka!, ¿acaso no has notado cómo está el Santuario? Los entrenamientos se han vuelto más brutales para los postulantes a armaduras, los combates entre caballeros cada vez son más sangrientos, las raciones de comida de cada vez menos...
-Sí, pero ¿qué podemos hacer? Es nuestro deber proteger a Atenea...
-Shaka, mañana es la ceremonia oficial de investidura de Arlés y.... no pienso asistir.
-Mu, !eso es muy peligroso!. Sabes que si un caballero de oro abandona ahora el Santuario lo pagará con su vida.
-!No me importa!....-en su hermoso y normalmente gentil rostro se dibujó un terrible gesto de rabia- porque no pienso quedarme para ver como el hombre responsable por la muerte de mi maestro le sustituye y destroza todo el buen trabajo que realizó.
-Mu...
-!!No interrumpas!!. (Con gran indignación) Esta tarde fue la gota que colmó el vaso, dejé solo a Kiki durante unos instantes en el Coliseo cuando un grupo de cinco o seis chicos se lio a golpes con él sin ningún motivo.
-Mis dos pupilos siempre van juntos y nadie se mete con ellos pues lo pagarían muy caro, especialmente con Shiva. ¿Cómo está Kiki?
-Kiki a pesar de ser muy pequeño, no es un debilucho y por suerte la cosa no paso a mayores, ni ha recibido heridas de consideración, pero aún así no me parece bien que esto ocurra. Kiki es apenas un niño y aquellos chicos eran mucho mayores que él.

Mu tenía razón con lo que me decía pero sabía algo más que me dejó en un estado total de shock.
-¿Por qué culpas a Arlés de la muerte de Shion?
-Shaka, no se si fue él quien lo mató, pero estoy seguro de que está detrás de todo esto.
-¿Tienes pruebas?
-Nada tangible, pero hay algo en lo que nos ha mentido a todos, Arlés no es hermano de Shion. Mi maestro era el único hijo varón en su familia y nunca hubo mención de hermanastros ni medio hermanos.
-¿Estás seguro? -pregunté sorprendido aquella inútil cuestión pues Mu era quien le conocía mejor de todos nosotros con excepción del caballero de Libra, quien por cierto aún no se había presentado en el Santuario.

Vi que no podría disuadir a mi amigo así que le deseé suerte y le aseguré que no diría nada a nadie acerca de sus planes.
Sus palabras me dieron mucho que pensar aquella noche y me hicieron sentirme peor que nunca porque me recordaron a aquello que no llegué a mencionar a Aioros y desde entonces me preguntaba constantemente si habría podido evitar aquella tragedia de haber hablado con él antes de que saliera aquel fatídico día.
Me sentí más solo que nunca puesto que mi corazón se seguía rompiendo de lo mucho que añoraba a mi amado y dulce caballero de Sagitario.


Flashback

Unos días antes de que Aioros y Saga visitaran al Patriarca Shaka tuvo que acudir a su presencia.
Subía lentamente las escaleras, algo preocupado porque no le apetecía tener que dar explicaciones acerca de la desagradable escena acontecida en el lago, ya que pensaba que era sobre este tema precisamente por lo que Shion quería verle.

Acababa de salir de la sexta casa cuando vio a Saga salir del templo de Libra porque aquel día era a él a quien correspondía llevar a cabo su vigilancia y Dohko, su verdadero guardián, no vivía allí, así que los otros caballeros se turnaban en cuidar del templo de la Balanza.
Al pasar por su lado, Saga llamó al sexto custodio, el cual notó que en el rostro del peliazul había una expresión de infinita tristeza y sentía curiosidad por saber qué quería.
Aquella fue la primera sorpresa del día: Saga le pidió perdón por el incidente del lago tras confesarle que se vio cegado por los celos que sentía por Aioros y que cuando los vio juntos en tan íntima actitud, aquello fue la gota que colmó su vaso y no pudo contener su furia. Sin embargo, una vez que su ira abatió, se dio cuenta de lo mal que había obrado y sabía que no podría obtener el amor de Shaka.
-¿Podríamos al menos llegar a ser buenos amigos?

Shaka quedó pensativo durante unos minutos antes de decir nada porque no estaba seguro de si podía creerle o no hasta que finalmente optó por darle otra oportunidad. A fin de cuentas, no sentía odio por Saga, ni le guardaba rencor por lo ocurrido ya que creía que su arrepentimiento parecía sincero.
Al escuchar algunas palabras que el joven caballero de Virgo le dirigió, la expresión del rostro de Saga se iluminó un poquito, su tristeza pareció abatir y una ligera sonrisa se dibujó en sus labios.
-Gracias, Shaka.
-De nada, Saga. Quizás más tarde podamos hablar juntos pero Shion me espera y !ya sabes como es!.

El caballero de Virgo en aquel instante se alegró de confirmar que Saga simplemente se había dejado cegar por sus emociones en aquel incidente. A fin de cuentas, un error lo puede cometer cualquiera...
Sin embargo, algo le turbaba. Saga parecía estar preocupado por algo, como si cargara un peso insoportable del que no podía deshacerse. Quizás aquello se debía a la responsabilidad de ostentar la armadura de Géminis, que era como el llevar un arma de doble filo y que tan sólo un caballero de habilidad y carácter excepcionales podía hacerlo sin dejarse dominar por el aura de naturaleza dual que dicha armadura emanaba por sí sola.
Shaka sólo se había parado unos instantes a hablar con el tercer guardián puesto que Shion le esperaba y éste detestaba la impuntualidad.

Le sorprendio oír voces airadas que salían de las habitaciones patriarcales, Shion era normalmente una persona muy calmada pero en esta ocasión discutía acaloradamente con alguien.!Cual sería su sorpresa el reconocer la otra voz como la del caballero de Géminis!.
Aquello no lograba explicárselo, acababa de ver a Saga tan sólo hacía unos instantes y aunque Géminis poseía poderes telequinéticos capaces de rivalizar con los del caballero de Aries y los suyos, no podía dar crédito a sus oídos.
Los dos caballeros chocaron pues al mismo tiempo que Virgo entraba, Géminis salía. Este último dio al sexto guardián tal empujón que estuvo a punto de derribarle al suelo y se fue sin ni siquiera pedir disculpas. La sangre se heló en sus venas cuando notó la mirada de furia inabatible que había dirigido a Shion y que luego transfirió a Shaka

Aquella mirada glacial e intensa le llenó de miedo, claro que se guardó muy bien de mostrarlo en ademán, palabra o expresión facial. Un extraño presentimiento le sobrecogió pero tuvo que sosegarse lo antes posible puesto que Shion ya le llamaba a su presencia. El también parecía muy alterado bajo una apariencia de calma total y le pidió que se sentara.
Durante unos momentos el mayor de los caballeros miró fijamente al mas joven, quien se hallaba frente a él con los ojos cerrados tal como hacía habitualmente puesto que lo estaba evaluando para saber si debía preguntarle la cuestión que ya llevaba varios días preocupándole.
Shaka fue tomado por sorpresa en cuanto el Patriarca habló, puesto que quería pedir su consejo acerca de a qué caballero debía nombrar como sucesor a su puesto.

-Shion, ¿por qué me preguntáis?
-Shaka, sé que tú eres hombre de buen juicio que no te dejas llevar por la ambición y no te sientes atraído al poder y por ese motivo quisiera saber si te gustaría ser el Patriarca del Santuario cuando yo ya no pueda continuar.
-(Reflexionó unos instantes) Maestro, os agradezco el que me hayáis considerado merecedor de tal honor, sin embargo...
-¿No deseas serlo?
-Por favor, no os ofendáis.
-(Shion sonrió amablemente) No estoy ofendido, Shaka y me alegro de que no temas hablarme libremente. (Tras una corta pausa) En tu opinión, ¿quién podría llevar esto a cabo?
-Es una elección difícil porque creo que hay tres caballeros dignos de seguir vuestros pasos: Mu de Aries, Saga de Géminis y...
-¿...Aioros de Sagitario?
-Sí.

Shion hizo un signo de aprobación.
-Muy interesante elección, Shaka. Gracias por tu consejo, pero creo que ya he llegado a mi decisión final.

Shaka se retiró sintiéndose muy inquieto, pero sabía que Shion ya no diría nada más.
*¿A quién elegiría? *

Fin de Flashback
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Re: Mi primer amor (Shaka x Aioros) vr

Mensaje  spicadevirgo66 el Lun Jun 15, 2009 1:15 pm

Capítulo 7
La ceremonia de investidura del nuevo Patriarca resultó ser una situación horriblemente tensa sobretodo porque además de los caballeros de Sagitario (que había muerto recientemente) y el de Libra (que rehusó venir de su hogar en Rozán) también el caballero de Aries junto con Kiki, su joven asistente se hallaba ausente.
No sólo eso era lo que le molestaba. La armadura de Libra contenía las 12 armas que usaban los caballeros dorados en caso de extrema urgencia puesto que la diosa Atenea ha prohibido el uso de las armas entre sus caballeros de élite desde tiempo inmemorial y es al de Libra a quien correspondía el otorgarlas en casos extremos porque se le consideraba como el de carácter más equilibrado de entre los doce.
Un aspecto muy desagradable del carácter de Arlés se puso de manifiesto pues estaba obsesionado con que las doce armaduras doradas permanecieran en todo momento en el Santuario, así que su furia no tenía límites cuando vio que el caballero de Libra no se presentó y cuando vio que Mu no estaba. Su ira empeoró porque además el caballero de Aries era el único que quedaba capaz de repararlas aunque supuse que el joven Kiki ya habría estado aprendiendo a hacerlo.


Memoria de Mu


Antes de irme ya te conté que me marcharía lejos de aquí. Amor mío, en estos momentos me encuentro junto con Kiki en Jamir, el lugar donde nací y conocí al maestro Shion.
Sabes ya que estoy lejos del Santuario porque poco a poco el hombre que ha tomado las riendas del poder ha ido destrozando en tan poquito tiempo la labor a la que Shion, mi querido maestro, dedicó toda su vida: el preservar la paz y la justicia en nombre de la diosa Atena, tanto en el Santuario, como fuera de él.
Tú ya sabes como ha deteriorado allí la situación, tanto que me siento casi asqueado de ser un caballero de oro y te aseguro que no pienso convertirme en uno de esos canallas asesinos mercenarios que se dedican a eliminar, abusar y torturar a aquellos que no están de acuerdo con las decisiones del Patriarca. Al igual que si necesita que las armaduras se reparen, los caballeros tendrán que usar su propia sangre para revivirlas y sin polvo estelar no existe garantía de una buena reparación, pues nadie más que yo vive y tiene la habilidad, aunque debo decir que Kiki es muy buen pupilo
Lo peor de todo es que ya no podía soportar el ver que tú, que eras un hombre tan lleno de vida y alegría, aunque no te haya sido quizás más que un buen amigo, una vez que murió Aioros, esa alegría pareciera esfumarse y quién sabe si para siempre.
Mi amado caballero, me dolió mucho el que me reprocharas que yo, tu buen amigo, me fuera de allí. Quizás fuera cobardía por mi parte, pero no podía seguir siendo testigo del sufrimiento que te abatía y que estoy seguro aún te abate a diario.

!Si tú supieras cuánto te echo de menos y cuánto siento no estar allí a tu lado para compartir tu sufrimiento!, pero tengo la impresión de que no desearías encontrarte en mi presencia porque sabes que yo también sufro debido a la muerte de mi maestro.
Tal como están las cosas no deseo volver, pero sé que algún día esta situación cambiará, pues nada dura para siempre y entonces volveré a tu lado.
Entretanto seguiré aquí pensando constantemente en ti porque algún día reuniré el valor suficiente para declararte cuánto te amo y que lo que llevo sintiendo por ti desde hace mucho tiempo va más allá de la amistad, sólo que ahora no es el momento apropiado de hacerlo, los dos estamos en un estado muy vulnerable.
Te amo..........


Fin de la memoria de Mu.


A medida que pasaba el tiempo y aumentaba aquel ambiente tan hostil, muchos caballeros trataban a Aioria como si fuera escoria, incluso el Patriarca desconfiaba de él y eso tan sólo porque era el hermano de Aioros, el supuesto traidor al Santuario. Se le había juzgado como culpable sin que ni él ni nadie más tuviera la oportunidad de hablar en su defensa.
Muchos caballeros habían comenzado a desaparecer, sobretodo si era uno de los que cuestionaba los métodos o desobedecía las órdenes de Arlés. En vista de la situación, simplemente me convertí en una especie de recluso, limitándome a meditar y entrenando a mis pupilos hasta que una ocasión más propicia se nos presentara para un enfrentamiento directo.

TERCER ANIVERSARIO DE LA MUERTE DE AIOROS.

De nuevo me tienes aquí, mi amor, en el bosquecito donde por primera vez declaramos lo que sentíamos el uno por el otro y que tan bonitos recuerdos tuyos me traen, justo en el lugar donde tu cuerpo reposa bajo tierra, el cual ahora está cubierto de las flores más bonitas del bosque.
A veces cuando me concentro aún puedo ver las hermosas esmeraldas de tu rostro mirándome con el cariño que siempre lo hacías e incluso puedo sentir tu calor envolviendo todo mi cuerpo. Ya sé que no es más que una ilusión causada por mis deseos de que todavía estuvieras aquí, pero en esas contadas ocasiones siento como si en verdad estuvieras a mi lado.
Este es el único sitio aparte del Jardín de los Sales Gemelos, el cual nunca llegaste a ver, en donde siento algo de paz interior.
!Mi Aioros!, desde aquel fatídico día, mi vida ha sufrido un enorme vacío al perderte y siento como si mi corazón se hubiera cerrado para siempre.

Llevaba sólo unos minutos aquí cuando noté una presencia que parecía observarme, me levanté y caminé hacia aquella persona que se acercaba a mí. Me llevé una sorpresa enorme al encontrarme frente a frente con Saga. La expresión de su cara era neutral, aunque sus ojos azules reflejaban una enorme tristeza interior.
-Buenos días, Shaka.
-Buenos días, Saga -dije algo sorprendido.
-Hermoso día, ¿verdad?
-Así es, ¿qué te trae por aquí?
-Quería verte y ya que no estabas en tu templo, pensé que te encontraría aquí -me dijo tratando de esbozar una sonrisa.

Como sabía que quería hablar conmigo, le pedí que se sentara a mi lado. No le presioné para que hablara porque sabía que el estar cerca de mí no le resultaba nada fácil. Por lo tanto, ambos permanecimos durante unos minutos sentados en absoluto silencio, simplemente contemplando el bello paisaje alrededor nuestro.
Saga se movió un poquito para acomodarse mejor, me miró por un momento y noté que su mano rozaba brevemente la mía, en una muy tímida caricia. Como no la aparté, se acercó más a mí, su mano posándose suavemente en mi barbilla para volver mi rostro hacia el suyo y depositar un tierno beso en mis labios.

Aquel contacto apenas duró un segundo. Verdaderamente Saga me había tomado por sorpresa, aunque increíblemente no me desagradó que lo hiciera pues no le opuse resistencia. Sin embargo, tampoco pude reciprocarle el gesto porque una confusión terrible se apoderó de mí, el recuerdo de Aioros aún seguía vivo en mí, grabado a vivo fuego en mi mente y mi corazón, así que las lágrimas comenzaron a correr por mi rostro.
-Saga, por favor, párate...
-Shaka... (dudando) perdóname, quizás sea mejor que me vaya.
-No, no... !quédate!.
-¿De verdad quieres que me quede? -su voz sonaba como un ruego.
-No quiero estar solo...

Dicho esto me abrazó con ternura y me acarició el cabello que humedecía con las lágrimas que caían por sus ojos azules.

Memoria de Saga

Creo que te sorprendería saber que siempre te he amado, desde la primera vez que te vi siendo un niño. Ya sé que en numerosas ocasiones me burlaba de Aioros por estar al cuidado de dos niños, pero también te admiraba porque conseguirte convertirte en un caballero de oro por derecho propio a tan tierna edad, aunque esto último era algo que no deseaba admitir.
Creo que mis celos provenían del hecho de que Shion te asignara a Aioros como a tu mentor y no a mí. Ya sé que suena egoísta pero siempre he sido muy competitivo, incluso en las ocasiones cuando no debía haberlo sido. Eso es algo que gracias al paso del tiempo puedo ahora ver con claridad.

Siempre tuve la esperanza de que me quisieras, !sí, a mí!, Saga de Géminis, pero veo que aún después de haber perdido a tu amado ya hace algún tiempo, aún no te has repuesto de la tragedia que representó su muerte. Sé perfectamente que nunca le olvidarás, ni yo podría pedirte semejante cosa, eso es imposible, pero tan sólo quisiera que alguna vez puedas volver a abrir tu corazón y ser yo la persona por quien lo haces.
Estos últimos años apenas me he dejado ver por los demás caballeros porque algunos me siguen preguntando acerca del día en el que Aioros y el Patriarca murieron, lo cual me resulta insoportable.

Ojalá pudiera contarte lo que sé acerca de lo ocurrido entonces, pero tu vida correría peligro si lo hiciera. A fin de cuentas, conozco la verdadera identidad de Arlés y éste es un secreto que llevo arrastrando conmigo desde aquel día.


Fin de la memoria de Saga.


Me sentía bien entre sus brazos porque no venía a mí como a alguien a quien deseaba conquistar a toda costa, sino como un buen amigo que quería brindarme su apoyo en un momento difícil.
!Un momento!, él también estaba llorando.

-Saga, ¿qué te ocurre?
-Oh, no es nada... -dijo secándose las lágrimas rápidamente con el dorso de la mano.
-Puedes hablar conmigo con toda confianza...
-(Dudas) ¿Prometes guardarme un secreto?
-Naturalmente, ¿de qué se trata?
-Me voy del Santuario.
-¿Qué? -dije muy sorprendido -pero, ¿por qué, Saga?
-Odio este lugar y ya no existe ninguna razón para quedarme.

*Si tú supieras... el día más feliz de mi vida es en el que sueño constantemente, mi querido sexto custodio. Se trata del día en el que me aceptes como tu hombre....*

-¿Qué tal la diosa Atena?, ¿y qué hay del hecho de que debemos quedarnos para mantener la calma y el equilibrio en el Santuario? *y no dejar que Arlés se salga con la suya*
-Ya no me quedan fuerzas ni para eso, y he pensado seriamente en renunciar a la armadura de Géminis.
No sabía qué estaba ocurriendo exactamente, pero podía ver que Saga estaba pasando por una terrible crisis personal y por más que lo intenté no logré convencerle de que desistiera de tal idea, *!un caballero tan poderoso como él renunciando a su armadura!.....*

Lo peor de todo era de que cada vez quedaba menos gente en la que poder confiar, incluso el caracter de Aioria había cambiado de tal manera que a veces apenas podía reconocerlo. Aún seguíamos siendo amigos, pero se había vuelto mucho más irascible, más serio y más... no sabía cómo decirlo, pero en todo momento parecía querer probar que no era un traidor al Santuario, incluso hasta el punto de obediencia ciega a Arlés, lo que causaba numerosos incidentes de fricción entre nosotros.
Aunque comprendía por qué le ocurría aquello a mi amigo, me resultaba muy duro tener que verlo así, al igual que él no comprendía mi actitud distante.
Creo que quedamos todos tan acostumbrados a lo que ocurría alrededor nuestro que llegamos al punto de insebilización y poco nos imaginábamos que un tiempo después el destino volvería a traernos un cambio radical a nuestras vidas.

SIETE ANIVERSARIOS DESPUES
Mi querido Aioros, aquí me tienes de nuevo visitando nuestro lugar favorito.
Mucho ha ocurrido en los últimos meses, Mu ha regresado por fin al Santuario porque una muchachita había declarado que ella era la verdadera reencarnación de la diosa Atena y venía hacia el Santuario con algunos caballeros de bronce dispuesta a desafiar a Arlés.

Flashback

Unas horas antes Shaka se encontraba tal como era su costumbre a aquella hora del día meditando en la sección interna de su templo, el Jardín de los Sales Gemelos, cuando uno de los centinelas del Santuario llegó al interior del templo con un mensaje para él. Curioso por saber de que se trataba, salió y se encontró cara a cara con el caballero de Aries en la puerta de entrada.
Ambos caballeros corrieron a fundirse en un tierno y largo abrazo y tenían mucho que decirse despues de todo el tiempo que había transcurrido desde que Mu se marchara del Santuario.

Fin flashback


Ademas de regresar con Kiki al Santuario dispuesto a cumplir con sus deberes como guardián de la primera casa y apoyar a los caballeros de bronce que proclamaban que la joven Saori Kido era la reencarnación de Atena, también deseaba hablar con Shaka sobre un tema que le preocupaba desde hacía mucho tiempo. Mu había dejado a su amado en el Santuario y aunque no sabía cómo iba a abordar el tema, esta vez venía dispuesto a confesarle su amor después de todo el tiempo que había transcurrido para guardar los lutos, él por Shion, su venerable maestro y su amor, por Aioros.
Sin embargo, transcurrieron varias horas antes de que pudiera hacerlo porque un terrible enfrentamiento tuvo lugar en el Santuario para establecer quién era en verdad su máxima autoridad.

DESPUES DE LA BATALLA DE LAS DOCE CASAS
El valor que demostraron los cinco caballeros de bronce no sólo sirvió para establecer que Saori era Atena, sino también se descubrió la verdadera identidad de Arlés y lo que realmente había ocurrido el día en el que Aioros murió innecesariamente.
No obstante, primero hubo de por medio una sangrienta batalla en la que varios caballeros resultaron gravemente heridos o murieron: el de Acuario, el de Piscis, el de Cáncer y el de Capricornio.

Cuando los cinco caballeros de bronce lograron atravesar las doce casas y la reencarnación de la diosa Atena llegó con ellos, el Patriarca los confrontó y abiertamente desafió a la diosa delante de los caballeros de oro supervivientes que intentaron interponerse hasta que ella les dijo que se apartaran.
-!Niña estúpida!, ¿qué haces aquí?
-Ya que tus acciones han sido tan reprobables y lo único que has hecho ha sido abusar de tus poderes, vengo a reclamar mi puesto como máxima autoridad del Santuario.
-(Risas maléficas) !No seas tan ingenua!, !el poder lo es todo!, !el más fuerte es quien debe poseerlo todo!. Así es como funciona el mundo.
-!No lo es!, porque si estuvieras en lo cierto mis caballeros de bronce no se habrían molestado en venir hasta aquí a desafiarte, y si tan sólo hubieran pensado en sí mismos no habrían vivido estas terribles experiencias contra los caballeros de oro para que yo no muriera.
-!Bonitas palabras!, pero aún así !serás tú quien perezca hoy!.

Justo cuando iba a alzar su brazo alguien apareció de entre las sombras para pararlo.
-!DETENTE! -sonó retumbante la voz de esa persona que ahora sujetaba el brazo del Patriarca, cuya máscara había caído al suelo con el forcejeo.
Si los caballeros de oro incluyendo a Shaka quedaron sorprendidos al ver a Saga hacer su aparición después de tanto tiempo, quedaron aún más perplejos con la increíble visión que tenían ahora ante sí. El hombre que había suplantado a Shion era idéntico en aspecto a Saga, excepto por sus cabellos, que eran de un azul algo más claro y que sus ojos aparecían enteramente enrojecidos, como si estuviera poseído por un espíritu maligno.

-!Vaya, vaya!, !miren a quien tenemos aquí! -se rio maléficamente el falso Patriarca mirando a Saga.
-!Kanon!, !ya es suficiente, por favor!.
-Mi querido hermanito mayor... -siguió el otro sarcásticamente mientras golpeaba el rostro de su gemelo con tal fuerza que le derribó al suelo- !ni ya somos niños!, !ni yo estoy en el Cabo Sunion!. !No vuelvas jamás a decirme lo que puedo o no puedo hacer!...
-!KANON!- gritó la diosa.
Los cinco caballeros de bronce se interpusieron entre el usurpador y ella, pero éste se deshizo fácilmente de todos con un solo golpe.
-!Ya está bien, muchachos! !Será ahora vuestra diosa quien os proteja!.
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Re: Mi primer amor (Shaka x Aioros) vr

Mensaje  spicadevirgo66 el Lun Jun 15, 2009 1:31 pm

Saori avanzó sin temor hacia donde estaba Kanon, enarbolando su báculo en cuya parte superior se encontraba una imagen de Niké, la diosa de la victoria. Antes de que Kanon pudiera lanzar su ataque, lo tocó con su báculo y su cosmos hiriéndolo mortalmente.
Justo cuando Niké hizo contacto con su cuerpo, Kanon cayó desplomado al suelo y su semblante cambió por completo. Sus ojos perdieron el tono rojizo que tenían para recuperar su color normal y su voz también adquirió un tono mucho más suave en los últimos instantes de su vida.
-Saga... hermano... Atenea.... mi diosa... !perdonadme!...
Kanon murió con sus manos entre las de su hermano gemelo.

Saori se encontraba en un terrible estado de shock al ver que el caballero sucumbía ante el poder de su magnífico cosmos, amén de que todos los caballeros allí presentes estaban perplejos con los sucesos que acontecieron aquel día.

CAPITULO 8

Aquel día todos los guardianes del Santuario que habíamos puesto en cuestión la veracidad de las palabras de los caballeros de bronce y la autoridad de esta joven, recibimos una durisíma lección.
Los cinco valientes caballeros se hallaban inconscientes y sus armaduras estaban completamente destrozadas, hasta el punto en el que se las podía considerar como muertas.
El caballero de Aries, que entre nosotros era el único que podía llevar a cabo tal labor, nos advirtió que no podría repararlas tal como estaban a no ser que alguien donara parte de su sangre para revivirlas porque los caballeros de bronce estaban demasiado débiles para poder hacerlo.

Considerando los terribles sufrimientos, que yo incluido, habíamos causado a aquellos valientes jóvenes cuando intentaban cruzar las doce casas decidimos ser los caballeros de oro supervivientes quienes dieran su sangre para revivir aquellas armaduras. Era lo menos que podíamos hacer por ellos, aunque Mu nos avisó que cada uno debíamos entregar un mínimo de 1/3 de nuestra sangre, pero que ese era el máximo absoluto que un ser humano puede llegar a perder y seguir aún con vida. También dijo que no había garantías y que quizás, debido al terrible estado en que se encontraban, más sangre sería necesaria, pero ¿qué elección nos quedaba? teníamos que demostrar de alguna forma nuestra lealtad hacia la reencarnación de nuestra diosa.


Memoria de Mu


Bien es cierto el dicho de que "mañana será otro día". Sabía que la situación con Arlés en el Santuario algún día tocaría a su fin, aunque jamás de los jamases habría esperado recibir todas las sorpresas que aquel día nos deparó y que tanto sufrimiento fuera necesario para abrirnos los ojos a todos los caballeros de oro de una vez por todas.
Ya sabía que el hombre al mando del Santuario era un impostor, pero veo que no conocía a mi querido maestro Shion tan bien como pensaba.
No culpo a Shion por no haber dicho nada anteriormente ya que sus motivos tendría, pero ahora sé por qué Saga se comportaba a veces de la manera en que lo hacía y que debió haber sufrido mucho durante todo este tiempo.

Sin tener que utilizar mis poderes psíquicos también sabía que Aioros nunca había cometido ningún acto de traición. El era una persona noble de muy gran corazón y la prueba está en que consiguió realizar una tarea prácticamente imposible para cualquier otro caballero: ganarse el amor del sexto guardián.
Además, ¿qué motivos tenía para atacar a Shion? Mi amado maestro le había nombrado como su sucesor al trono del representante de Atena y se que él sentía una gran estima por Shion.

El que finalmente conociéramos toda la verdad a pesar de todos esos horribles detalles me ha demostrado que no hay tiempo que perder y que debo descubrir mis sentimientos a la persona a la que amo más que nada ni a nadie en este mundo. Nadie sabe lo que mañana puede traernos y por eso me voy a poner en camino hacia la sexta casa donde sé que mi amado se encuentra en estos momentos.


Memoria de Saga.

Hoy ha sido un día terrible en el que dos emociones contrarias vuelven a afectar mi vida, aunque quizás ese sea el destino que me corresponde como caballero de Géminis: primero, la muerte de mi hermano menor, el hombre cuya existencia Shion me prohibió mencionar a los demás caballeros de oro y que acabó convirtiéndose en su asesino y en el de sus sirvientes, logrando así usurpar el puesto del Patriarca del Santuario y quien hizo que Aioros fuera acusado de su muerte.
Mi hermano siempre había sido un hombre mucho más ambicioso que yo y sentía unos terribles celos al ver que el viejo maestro me eligió como caballero portador de la armadura de Géminis. Esa ambición lo cegó de tal manera que finalmente trajo tragedia y sufrimiento a miles de personas inocentes.


Flashback

Aioros había pasado toda la noche en el templo de Sagitario con Shaka. Bien entrada la mañana recibió una misiva que se suponía venía de parte de Shion y partió hacia sus aposentos sin saber que iba derecho a una trampa.
Creyendo que era yo, nada más llegar Aioros vio a mi hermano gemelo discutiendo agitadamente con Shion, quien le dijo que era imposible que alguien tan malvado y ambicioso como él fuera merecedor de portar la tercera armadura y por esos motivos eligió a su hermano. Aquellas palabras enfurecieron aún más a Kanon, el cual sacó un cuchillo que fue directo al corazón del antiguo caballero de Aries antes de que Sagitario tuviera tiempo de impedírselo.
Kanon salió disparado hacia la habitación de la diosa mientras que Aioros en vano intentaba ayudar a Shion, quien ya agonizaba a las puertas de la muerte y no tardó en expirar. Fue justo entonces cuando llegué allí y me encontré con esa horrible escena, creyendo que era Aioros el asesino fui directo a la habitación de Atena y vi a mi hermano acercarse al bebé.
Nada más verme empezamos a pelear y aquello despertó a la niña.

Aioros entró en la habitacióon, alertado por los gritos de la pequeña y el ruido de la pelea, a los pocos segundos de que mi hermano hubiera logrado asestarme un fuerte golpe en la cabeza que me dejó semi-inconsciente. Con la vista nublada por el dolor logré ver como Aioros se llevaba al bebé y esto es conjetura pero también debió entrar al altar para llevarse a Niké pues seguramente Shion se lo habría pedido antes de morir.
No tardé mucho en quedar completamente inconsciente pues mi hermano me asestó un nuevo golpe antes de gritar que Aioros había dado muerte al Patriarca y había secuestrado a la pequeña.

Fin flashback.


ULTIMO CAPITULO.
Hoy se cumple un año más del fatídico día en el que el destino decidió arrebatarte de este mundo, mi querido Aioros.
Desde que regresó la diosa Atena las cosas han cambiado enormemente, la vida en general para todo el mundo aunque no exenta de problemas, es mucho más tranquila ahora. Varios de nuestros compañeros de armas perecieron durante la sangrienta batalla que se desencadenó y ahora tenemos la tarea de buscar candidatos para las armaduras de Cáncer y Capricornio que están sin ocupar. Los nuevos guardianes son:
-Kiki de Aries, Shiryu de Libra, Dohko renunció a su armadura para concentrarse en seguir vigilando el sello de los espectros de Hades, Seiya de Sagitario, Hyoga de Acuario y Marin de Piscis. Mu es el nuevo Patriarca, votado unánimemente entre nosotros.

EPILOGO.
Aquella noche en el templo de Virgo otro caballero guardián del Santuario subió allí para cenar con el sexto custodio. Fue una velada maravillosa en la que ambos hablaron largo y tendido acerca de lo que ambos sentían el uno por el otro ya desde hacía algún tiempo, pero que hasta ahora no habían tenido la oportunidad de manifestar abiertamente.

Tras el postre, Shaka se llevó los platos a la cocina y se vio sorprendido por su compañero que le ayudó a quitar la mesa.
-Gracias, pero no era necesario pues esta noche eres mi invitado.
-No es molestia alguna, Shaka -respondió el otro con una amplia sonrisa y una tierna mirada en su rostro dirigida al bello rubio de ojos celestes.
-¿Quieres tomar té o café?
-Nada más, gracias.

Shaka, cuyos ojos permanecían cerrados como era su costumbre, percibió el amor tan fuerte que aquellos ojos que lo miraban tan fijamente irradiaban. Entonces abrió sus párpados y mostró sus hermosas orbes a su compañero. Sus finos y largos dedos acariciaron momentáneamente el bello rostro de su amado y atrayéndolo hacia sí mismo, posó sus labios sobre los de él en un tierno beso en el que apenas se rozaban el uno al otro.
-Te amo...
-Yo también te amo, Shaka. Desde que te vi por primera vez.

El caballero de Virgo miró a los ojos del guardián que se hallaba enfrente suyo y leyó en ellos algo especial que le hizo tomar su mano y murmurarle.
-Ven...
El rubio lo condujo a su dormitorio y aquella noche ambos se demostraron cuánto se amaban el uno al otro.

La piel de uno en pleno contacto contra la del otro, numerosos besos de dos pares de labios carnosos que se recorrían mutuamente, explorando cada rincón, incluso aquellos más ocultos. Caricias cuya exquisitez y delicadeza a ambos deleitaba.
Los largos y ondeantes cabellos de ambos se enredaba con cada movimiento de vaivén cuando uno se introducía en el cuerpo del otro. Lentamente el ritmo de sus movimientos al unísono iba en aumento hasta que la esencia del uno se adentraba en el cuerpo del ser amado, quemándole deliciosa y placenteramente haciéndole llegar al más maravilloso éxtasis en el que un ser humano por unos instantes se hace uno con los dioses. Mientras el otro venía simultáneamente y su esencia se derramaba en el vientre del otro.

Suspiros, gemidos, jadeos, palabras entrecortadas de amor y deseo eran los únicos sonidos que emanaban de aquel lugar y también del quinto templo, donde una escena similar estaba teniendo lugar.

Tras la tempestad.... vino la calma.


A la mañana siguiente, ambos nos despertamos y nos fundimos en un largo beso.
-Buenos días, Shaka.
-Buenos días, Saga.

Sí, Saga es ahora la persona que ocupa mi corazón, aunque eso no quiere decir que me haya olvidado de Aioros porque eso sería imposible. De hecho, anoche me pareció sentir su presencia envolviéndome y me pareció incluso ver su rostro sonriente por un instante para luego desaparecer.

Aioros, !mi querido Aioros!, mi primer amor...

FIN
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